Síntomas de la fiebre

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Introducción

La fiebre es un signo que nos indica que algo en el organismo se encuentra fuera de lo normal. Esta consiste en el aumento temporal o permanente de la temperatura corporal de cualquier individuo, incluyendo desde niños recién nacidos, hasta adultos mayores, y por lo general ocurre cuando alguna enfermedad está haciendo efecto en el individuo.

En el caso de los adultos con fiebre, esta condición puede llegar a ser muy molesta y la causante de severas preocupaciones, ya que por lo general la temperatura del cuerpo aumenta de forma brusca por un sinfín de situaciones, en donde si bien algunas pueden ser leves, otras pueden llegar a ser mortales, por lo que es importante controlar este aumento de forma inmediata y visitar a un médico si el mismo persiste. En el caso de los niños y de los bebés, la fiebre suele ser un síntoma peligroso, signo de que alguna infección grave está ocurriendo en su débil sistema. En ambos casos es necesario que se visite a un médico cuando la fiebre persista y buscar la causa de la misma.

De forma común, en casos leves la fiebre no suele durar más de cuarenta y ocho horas, incluso cuando la misma se trate. Partiendo de que esta condición suele ser común en muchos casos, se venden medicamentos sin receta médica en cualquier farmacia. Pese a ello, si la fiebre no cesa y sobrepasa los 39º, es necesario que un médico recete medicamentos específicos y busque la causa de este síntoma. Sin embargo, cuando existe una infección grave en el organismo, el propio sistema inmune causa el aumento de la temperatura con el fin de combatir diferentes infecciones.

Síntomas de la fiebre

Al presentar un individuo una temperatura corporal mayor a 37º, siendo este el rango normal, se toma esto como fiebre, cuyo nivel de intensidad se toma en cuenta según la temperatura en la cual se encuentre una persona. Cuando la fiebre está en 38º, se denomina un tipo de fiebre leve, a diferencia de una fiebre cuya temperatura sea mayor a 39º, en estos casos la fiebre se torna peligrosa y debe ser tratada inmediatamente.

Cuando ocurre un brote de fiebre en una persona, a pesar de que este suele ser un síntoma de alguna enfermedad, por lo general una enfermedad infecciosa, ocurren también otros síntomas. Los principales síntomas de la fiebre, son los siguientes:

Sudoración

Cuando la temperatura del cuerpo va más allá del rango normal, el cuerpo comienza a expulsar sudor a través de todos sus poros, en respuesta al calor que está emanando desde el organismo. La sudoración puede llegar a ser leve, o excesiva, dependiendo de la intensidad de la fiebre y de la rapidez con la cual se trate.

Sensación de frío

Peculiarmente, cuando el cuerpo está aumentan su temperatura, el mismo comienza a enviar mensajes al resto del organismo, como una sensación de frío. Esto se debe a la pérdida del equilibrio en la temperatura corporal. A su vez, esto es capaz de generar escalofríos.

Dolor de cabeza

El dolor de cabeza es uno de los principales síntomas de la fiebre, sobretodo cuando el nivel de intensidad de la misma sobrepasa los rangos leves. Es decir, cuando la temperatura alcanza un rango mayor a 39º, el dolor de cabeza aparece y se mantiene siempre y cuando la fiebre no se controle.

Dolores musculares

Al hablar de un desequilibrio en la temperatura de todo el cuerpo, hablamos de molestias en todo el organismo, y siempre y cuando la fiebre no se trate rápidamente, es capaz de generar dolores en los músculos.

Pérdida del apetito

La pérdida del apetito es capaz de aparecer habitualmente cuando un brote de fiebre mayor a veinticuatro horas comienza, y se mantiene hasta que el desequilibrio en la temperatura se normalice. Este síntoma suele ser muy común en los niños con fiebre.

Irritabilidad

La irritabilidad es uno de los síntomas más comunes de un brote de fiebre duradero y es otro de los síntomas que más comúnmente se refleja en los niños.

Deshidratación

Siempre que ocurre fiebre, ocurre también sudoración, y mientras más líquido se pierda a través de este proceso, y no se ingieran las cantidades adecuadas de agua, más difícil será mantener al afectado hidratado, por lo que la deshidratación es otro de los síntomas principales de la fiebre.

Debilidad

Y por último, cuando la temperatura corporal se encuentra diferente a como es habitualmente, el cuerpo comienza a debilitarse y a perder fuerzas. Esto se debe a que mientras exista la fiebre, el cuerpo pierde energía.

Convulsiones febriles

Las convulsiones febriles son un síntoma que no siempre aparece, pero se ve en los niños entre seis meses y cinco años de edad que presentan un cuadro peligroso de fiebre. Cuando estas convulsiones aparecen, las mismas son capaces de llegar a ocurrir en un periodo no mayor a doce meses, partiendo desde la primera convulsión.

Para poder medir la temperatura corporal, se debe tener a la mano uno dos termómetros, los cuales e consiguen en clínicas, hospitales o farmacias. Estos vienen para todas las edades y de todas las marcas, en donde los axilares, rectales y de oído, suelen ser los más comunes. En el caso de un termómetro axilar, debes colocar el termómetro en la axila del niño –o del adulto- y colocar ambos brazos en el pecho. Déjalo hasta que hayan pasado cinco minutos y retira. Ten en cuenta que la temperatura en la axila suele ser ligeramente menor que la de la boca.

Es necesario que visites a un médico siempre y cuando la fiebre dure más de cuarenta y ocho horas y se caracterice por sobrepasar los 39º. Es imprescindible que tengas en cuenta el nivel de temperatura en los adultos y en los niños, ya que de por sí, la fiebre por sí sola no suele ser una señal de alarma. Sin embargo, en el caso de los más pequeños, cuando estos mantienen una fiebre muy alta por más de dos días, esto requiere de atención médica ya que podría ser el indicativo de que algo grave está ocurriendo.

Diagnóstico de la fiebre

Una vez que visites al médico, el mismo deberá evaluarte o evaluar al paciente que tenga la fiebre. Lo primero que hará es analizar los síntomas, analizar el historial médico y buscar una causa para el aumento de esa temperatura. La exploración física deberá ser completa y el médico deberá medir la temperatura de forma personal. Una vez haya finalizado el chequeo físico, el médico deberá establecer una serie de pruebas con el fin de buscar la razón para la fiebre, siempre y cuando no la tenga. Existen ocasiones en donde una gripe es capaz de causar la fiebre y esto genera una receta médico y reposo.

Sin embargo, existen ocasiones en donde puede tratarse de alguna enfermedad mayor, por lo que se debe establecer la realización de exámenes de sangre. Una vez se haya encontrado la causa de la fiebre, se debe establecer un tratamiento. En el caso de los niños recién nacidos que presenten fiebre, deberán ser atendidos rápidamente por un médico en el hospital, ya que en los primeros treinta y días después del nacimiento, cualquier anormalidad en su organismo es sinónimo de gravedad.

Causas de la fiebre

La fiebre es un signo que surge cuando el hipotálamo descontrola su función y genera que la temperatura del cuerpo se descontrole y aumente de forma brusca. Siempre que esto suceda, es un indicativo de que algo está anormal en tu organismo y debes tener presente de que a pesar de ser la fiebre una condición muy común y no siempre peligrosa, debe ser tomada siempre en cuenta.

Por lo general, la temperatura del cuerpo suele variar en algunos periodos de tiempo del día. Por ejemplo, por la mañana la temperatura suele ser más baja que en la tarde y en la noche. Es decir, por las noches la temperatura del cuerpo suele estar más alta de lo común, sin llegar a ser fiebre. Lo más normal que puede estar una persona por la noche de acuerdo a su temperatura, es 37,2º.

Las causas de este descontrol en el hipotálamo, pueden ser muchas, en donde destacan las siguientes:

  1. Algún virus que esté atacando el sistema inmune del organismo.
  2. Una bacteria que esté causando alguna infección bacteriana.
  3. Cierto nivel de agotamiento por calor que se haya dado por alguna actividad física.
  4. Algunas enfermedades inflamatorias suelen generar fiebre dentro de su cuadro clínico, así como la artritis reumatoide.
  5. Tener un tumor maligno en el cerebro es otra causa de la fiebre, aunque es menor medida.
  6. Ciertos medicamentos son capaces también de causar fiebre, como antibióticos específicos y medicamentos antihipertensivos.
  7. Algunas vacunas, sobretodo aquellas que se colocan en los niños en los dos primeros años de vida.

Estas son, en reglas generales, las posibles causas de un brote de fiebre. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que a ciencia cierta no siempre se establece su causa, y esta es capaz de durar más de siete días continuos. En estos casos es necesario visitar a un médico y establecer la causa del problema, atacando la enfermedad de inmediato.

Complicaciones de la fiebre

Si bien, como hemos mencionado en el comienzo de este artículo, la fiebre no suele ser un síntoma peligroso por sí solo, si la misma no se trata es capaz de generar una serie de complicación que pueden colocar una vida en riesgo. La complicación principal de la fiebre, en el caso de los niños, son las convulsiones febriles, las cuales hemos mencionado con anterioridad. Durante estas convulsiones los niños suelen perder el conocimiento y comienzan a temblar por completo. Esta es una señal de alarma.

Las otras posibles complicaciones varían dependiendo de la causa de la fiebre.

¿Cómo se trata la fiebre?

Dependiendo del tipo de fiebre que se esté llevando a cabo, y de la causa de la misma, se establece un tratamiento. Cuando se habla de un nivel de fiebre baja, no se establece ningún tipo de medicamentos ya que la temperatura corporal tiende a bajar de forma común. Además, cuando la temperatura sube una o dos veces no demasiado alto, esto suele ayudar a que una gran cantidad de microbios se reduzca.

Sin embargo, cuando hablamos de una fiebre intensa y permanente, es necesario buscar medicamentos de venta libre que se consiguen en cualquier farmacia y que no siempre requieren de ser recetados por un médico. Es importante que se lean las etiquetas de estos fármacos y su uso se realice al pie de la letra. No deben ser ingeridos en dosis excesivas ni por demasiado tiempo, ya que pueden causar daños en algunos órganos. En el caso de los niños, evita estos medicamentos.

La medicina para la fiebre que sea recetada por el médico, puede incluir antibióticos, dependiendo de la causa de la fiebre. Si no se trata de una fiebre bacteriana, puede ocurrir que es un virus el que está creando el síntoma y en estos casos los antibióticos no funcionan. En estos casos se receta un antiviral, descanso y mucho líquido.

Además de todo esto, existen algunas medidas que puedes llevar a cabo cuando tengas fiebre, o bien, cuando alguna persona cercana la esté padeciendo. Es imprescindible que se evite una deshidratación, por lo que tomar mucho líquido es una tarea a llevar a cabo durante y después de la fiebre. Si el niño no suele beber mucho agua, se le puede administrar suero con sabores de su gusto con el fin de hacerlos sentir cómodos y al mismo tiempo hidratarlos. Además, el descanso es fundamental para poder recuperarse de una subida de temperatura corporal, así como mantener el cuerpo fresco con ropa desahogada y un ambiente fresco.

¿Se puede prevenir la fiebre?

Es sumamente difícil que la fiebre se pueda prevenir, sobretodo porque sus causas son muy variadas. Sin embargo, la mayoría de las ocasiones la fiebre viene dada por alguna enfermedad infecciosa, y si bien estas también son difíciles de prevenir, existen algunas recomendaciones que se pueden llevar a cabo para evitar algunas infecciones, y son las siguientes:

  1. Lava tus manos de forma frecuente. Existen muchas bacterias en superficies, animales, personas, objetos, alimentos y demás. Por lo tanto, es importante que laves tus manos y las mantengas limpia en todo momento, sobretodo al estar cerca de una persona enferma, o cuando utilices el baño, o bien, cuando manipules alimentos. Es necesario que las manos se laven de forma correcta y los niños tengan esta costumbre desde edades muy tempranas. Si estás fuera de casa y no tienes como utilizar jabón, utiliza gel antibacteriales, esto ayudan a eliminar una gran cantidad de bacterias.
  2. Evitar estar cerca de personas con alguna enfermedad contagiosa. Si sabes que alguien en tu entorno está con alguna enfermedad, evita acercarte a la misma, incluso con protección. Muchas infecciones se contagian a través de un contacto leve, o bien, a través del aire.
  3. Si estás estornudando o tosiendo, cubre tu boca. No se trata sólo de que tú no te contagies, sino también de que no contagies a otras personas. Por ello, debes mantener tu rostro cubierto siempre que tosas o estornudes.
  4. No compartas objetos personales. Es sumamente importante que tus objetos personales sean utilizados sólo por ti. Esto incluye cepillos de diente, paños y utensilios.

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