Síntomas de la fiebre amarilla

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Introducción

La fiebre amarilla es una enfermedad que actualmente afecta a un gran número de personas alrededor de todo el mundo, y se define como una infección viral causada por un tipo específico de mosquito. A pesar de que puede aparecer en personas de todo el mundo, en realidad la infección es originaria de aquellas zonas de África y de Sudamérica. Sin embargo, lo que ocurre es que cuando un individuo visita alguna de estas zonas, un mosquito los pica y luego se dirige a su país de residencia, lleva en su sangre la infección desarrollándose.

Esta infección es capaz de causar una serie de síntomas, los cuales se dividen en dos fases, una fase aguda y una fase tóxica. En los casos leves, los síntomas no suelen ser demasiado relevantes aunque esto no quiere decir que no sea grave; y en los casos más extremos, la fiebre amarilla es capaz de causar serios problemas en diferentes órganos del individuo. Incluso, cuando esta infección afecta con gravedad, es capaz de causar la muerte en la persona afectada.

Lamentablemente, no existe un tratamiento detallado para tratar la fiebre amarilla, sino uno para tratar de mejorar los síntomas y de reducir los daños. Sin embargo, existe una vacuna que puedes y debes colocarte siempre que vayas a viajar hacia alguna zona en donde existan brotes de fiebre amarilla. Esta vacuna te ayudará a mantenerte protegido y las probabilidades de contagiarte con la infección, aun con ella en tu organismo, son muy escasas.

Se le denomina como fiebre amarilla, partiendo del hecho de que la piel se pone amarillenta por el ataque de la infección en el hígado. En sí, lo que ocurre es que existen ciertos factores de coagulación sanguínea que se ven interrumpidos, causando entonces que la cantidad de bilirrubina en la sangre, aumente.

Síntomas de la fiebre amarilla

Una vez que el mosquito pique a una persona sana, el virus comienza un proceso de incubación que suele durar entre tres y seis días. Dentro de este periodo el individuo no presenta ningún tipo de síntoma que le indique que está desarrollándose en su interior un virus. Luego de que el virus ya se haya incubado, la infección comienza a mostrar signos que pueden incluir tanto una fase aguda, como una fase tóxica, en donde esta última suele ser mortal en muchos casos.

Los principales síntomas de la fiebre amarilla, son los siguientes:

Síntomas de la fiebre amarilla: fase aguda

  • Fiebre

La fiebre que aparece gracias a la fiebre amarilla se caracteriza por ser muy alta, incluso en la fase aguda de la enfermedad. Esta debe ser tratada de forma inmediata con el fin de evitar complicaciones partiendo de dicho síntoma.

  • Dolor de cabeza

El dolor de cabeza suele aparecer uno o dos días después de que la fiebre haya comenzado, y suele caracterizarse por ser un dolor agudo en toda la zona de la cabeza. En ocasiones, este puede concentrarse en la mitad de la cabeza y volverse agudo.

  • Dolores musculares

Los dolores musculares suelen concentrarse de forma particular en la parte de las rodillas y en toda la espalda, aunque en algunos casos estos pueden aparecer de forma repentina en todo el cuerpo.

  • Sensibilidad a la luz

Cuando la fase aguda ya está avanzando, el afectado comienza a notar mucha sensibilidad a la luz, observándose así como una irritación en sus ojos cada vez que la luz ataca de forma directa esta zona.

  • Náuseas y/o vómitos

Del mismo modo, cuando la fiebre amarilla ya está avanzando, se generan una serie de náuseas que pueden acabar en vómitos. En algunos casos, no siempre aparecen los vómitos de forma temprana, sino casi al final de esta fase.

  • Pérdida de apetito

Esta infección viral es capaz de causar que un individuo deje de comer y, por ende, baje de peso de forma involuntaria. Esta pérdida de apetito puede ser de forma diaria e ir aumentando en intensidad, hasta generar que el afectado no consuma ningún tipo de alimento.

  • Mareos

El afectado con fiebre amarillo tiende a marease de forma constante y brusca, por lo que de forma repentina puede estar bien y luego puede estar completamente mareado. Estos mareos se caracterizan por durar más de cinco minutos.

  • Zonas rojizas

Sucede que algunas zonas del cuerpo se observan rojas, en donde los ojos y la lengua suelen destacar. En algunas ocasiones ocurre que todo el rostro se observa rojo.

Estos síntomas, en la fase aguda en general, suelen ser leves o moderados y tienden a desaparecer ciertos días después de que hayan comenzado, excepto si ocurre una fase tóxica.

Síntomas de la fiebre amarilla: fase tóxica

No en todos los casos ocurre una fase tóxica, ya que no todas las personas con fiebre amarilla son capaces de desarrollar síntomas más graves. Cuando esta fase comienza, los síntomas regresan con más fuerza y aparecen otros que pueden llegar a ser mortales. Estos son los siguientes:

  1. La ictericia es un síntoma que provoca que la piel se vea amarilla y la zona blanca del ojo, también. Con esto tiende a comenzar la fase tóxica de la fiebre amarilla.
  2. Dolores abdominales, junto a fases de vómitos frecuentes con ciertas cantidades de sangre. En ocasiones, los vómitos son sólo de sangre. Además, el paciente tiende a sangrar por la nariz, los ojos y la boca.
  3. La cantidad de orina tiende a ser menor a la normal y el individuo comienza a sufrir de insuficiencia hepática y renal.
  4. En casos más graves y terminales, comienzan problemas a nivel cerebral, como el delirio, las convulsiones y una fase de coma absoluto.

La mayoría de estos casos acaba en la muerte del individuo.

¿Cuándo es necesario consultar al médico?

Es de suma importancia que una persona sana visite a un médico siempre vaya a realizar un viaje hacia alguna zona del mundo que presente brotes de infecciones virales, sobretodo a zonas en donde existan mosquitos portadores de la fiebre amarilla. La visita al médico debe ser más de cuatro semanas antes de este viaje, con el fin de que el médico pueda vacunarte antes de viajar y que la vacuna haga su efecto antes de que llegues a tu destino. Además, el especialista deberá darte consejos para combatir los mosquitos y así evitar aún más la fiebre amarilla.

Ahora bien, si no lograste vacunarte o la vacuna no hizo efecto, deberás visitar a un médico de forma inmediata siempre que tengas alguno de los síntomas antes mencionados, incluso si estos son síntomas leves. El médico deberá analizar tus síntomas y establecer una causa, y si el mismo logra sospechar de una fiebre amarilla, el mismo deberá establecer otra serie de análisis.

Lamentablemente, en la fase aguda, la fiebre amarilla tiende a confundirse con otras enfermedades, como la malaria y el dengue. Es necesario que el médico realice un estudio exhaustivo de tus síntomas, del tiempo de los mismos y de los lugares a los cuales has ido. Para poder establecer un diagnóstico completamente certero, se deberá realizar una prueba de sangre específica para confirmar la presencia del virus.

Causas de la fiebre amarilla

Al comienzo de este artículo mencionábamos que la fiebre amarilla era causada por la picadura de un mosquito, este mosquito es conocido con el nombre de Aedes aegypti. Estos mosquitos son capaces de aparecer y de desarrollarse en zonas rurales y con mucha vegetación, incluso en zonas en donde existe agua muy limpia. Estos mosquitos tienden a picar e infectar en gran medida a los humanos y a los monos, y es que los monos también son capaces de infectarse con este virus.

Incluso, los monos también son capaces de infectar a los humanos siempre y cuando hayan sido infectados con anterioridad por un moquito portador. Una vez que la picadura haya ocurrido, el virus se dirige directamente hacia el torrente sanguíneo, y luego, hacia las glándulas salivales.

Existen algunos factores de riesgo que pueden generar que una persona contraiga el virus de la fiebre amarilla, en donde el principal es viajar hacia una zona específica en donde los mosquitos portadores se encuentren de forma abundante. Además, otro factor de riesgo relevante suele ser la falta de información que existe hoy en día sobre esta infección viral.

Además, todas las personas que tienden a viajar de forma frecuente deben colocarse esta vacuna preventiva y la falta de información sobre la misma, tiende a ser otro factor de riesgo. La principal complicación de la fiebre amarilla tiende a ser la muerte, ya que incluso el coma tiende a formar parte de los síntomas de la fase tóxica. Lamentablemente, la mayoría de estos casos acaba en una muerte.

¿Cómo se trata la fiebre amarilla?

Lamentablemente, no existe un tratamiento que elimine por completo la fiebre amarilla; inclusive, los antivirales no tienden a realizar un efecto relevante sobre la infección, por lo que el tratamiento de la fiebre amarilla se basa en atención hospitalaria, sin importar la fase en la cual se encuentre el individuo. Lo ideal es establecer muchos líquidos en el paciente con el fin de evitar deshidratación, y mucho oxígeno. Además, es necesario que se tenga en cuenta la presión arterial del individuo y, de estar perdiendo sangre, reponerla de forma inmediata

El descanso es primordial para una recuperación, además de que se debe evitar el contacto con otras personas sanas para evitar un posible contagio. Todas las personas que logran sobrevivir a este virus, se inmunizan al mismo por el resto de su vida; es decir, no pueden volver a padecerla.

¿La fiebre amarilla se puede prevenir?

El mejor método de prevención contra la fiebre amarilla, tiende a ser la famosa vacuna de la cual hemos estado hablando a lo largo de este artículo. Es necesario tener información sobre este hecho, sobretodo si tiendes a viajar de forma constante o te acercas a personas que lo realizan, ya que muchos de estos virus tienden a contagiarse de una persona a otra. Lo ideal es colocar la vacuna con tiempo antes de realizar algún viaje, con el fin de que la vacuna logre hacer su efecto. Incluso, existen ciertos países en donde debes tener un certificado que indique que estás vacunado.

Esta vacuna ofrece inmunización durante diez años, aproximadamente, y tiende a generar una serie de efectos secundarios que suelen ser leves enla mayoría de los casos. En casos menos frecuentes, esta vacuna puede generar efectos algo graves, como la encefalitis.

Además de esta vacuna, existen también algunas recomendaciones preventivas que se pueden llevar a cabo con el fin de proteger tu cuerpo contra los mosquitos. Las recomendaciones preventivas para reducir la exposición a los mosquitos, son las siguientes:

  1. Existen momentos del día en donde los mosquitos tienden a estar más activos. Ubica este momento y evita exponerte al aire libre en esos momentos.
  2. Trata de utilizar prendar que mantengan gran parte de tu piel completamente cubierta, como camisas de mangas largas, pantalones largos, calcetines altos y botas.
  3. En donde vayas a dormir, coloca mosquiteros y mantente con aire acondicionados en todo momento. Esto evitará que los mosquitos entren. Si este sitio no tiene estas características, siempre puedes comprar un mosquitero de cama que te ayude a evitar los mosquitos mientras duermes.
  4. Utiliza repelentes contra los mosquitos. Estos deben ser específicos y para mayor efecto, busca cremas que el médico te recomiende y sean duraderas. Lo ideal es que te la coloques siempre que estés al aire libre y antes de dormir. Ten presente que estos repelentes tienden a contener químicos que son tóxicos, por lo que las cantidades a agregar en la piel no deben ser muy grandes. Debes colocar cantidades que te ayuden a cubrir tu piel. En el caso de los niños, evita colocarlos en zonas como las manos y el rostro.
  5. Coloca mosquiteros especiales en el caso de los niños, sobretodo en sus coches a rueda de utilizarlos.
  6. Está comprobado científicamente que el aceite de eucalipto de limón, es un producto natural que sirve perfectamente como repelente de mosquitos. Sin embargo, ten en cuenta que es un producto a utilizar sólo en niños mayores de cuatro años.

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