Síntomas de la fibrosis quística

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Introducción

La fibrosis quística es una enfermedad que se caracteriza principalmente por ser hereditaria y por causar una gran cantidad de problemas en diferentes sistemas del organismo humano. En sí, tiende a ocasionar molestias y síntomas graves en el sistema respiratorio, el sistema digestivo y en algunos órganos específicos. En cuanto al sistema respiratorio, el trastorno tiende a afectar directamente los pulmones.

En sí, lo que ocurre es que la enfermedad de forma gradual comienza a afectar diferentes cantidades de células encargadas de producir mucosidad y otras sustancias claves en nuestro organismo, como el sudor y los jugos digestivos. De forma común, estos elementos se caracterizan por ser ligeros y resbalosos, sin embargo, esto tiende a verse modificado en todas aquellas personas que se vean afectadas por la fibrosis quística.

Este trastorno causa que estas sustancias dejen de ser ligeras para volverse espesas y muy pegajosas., lo que causa que las mismas no realicen sus funciones de forma correcta, por lo que en vez de actuar como un lubricante natural, se comienzan a acumular en diferentes zonas, particularmente en los pulmones y el páncreas. Esto comienza a generar una serie de síntomas de los cuales hablaremos más adelante.

Es necesario que la fibrosis quística se diagnostique de forma precoz con el fin de establecer un tratamiento que ayude a aliviar los síntomas y de este modo los individuos cuenten con una calidad de vida mejorada, ya que de no aplicarse ciertos cuidados diarios, los afectados podrían empeorar de forma gradual. Sin embargo, en términos generales, muchas personas con este trastorno tienden a tener una vida tranquila y en el caso de los niños los mismos pueden asistir a su escuela de forma común, del mismo modo en que los adultos pueden trabajar.

Síntomas de la fibrosis quística

Como decíamos, la fibrosis quística es un trastorno que es capaz de generar una serie de síntomas en cada individuo, en donde los cuales tienden a variar de organismo en organismo, dependiendo de la gravedad de la enfermedad. Esta variación es capaz de afectar a una misma persona, por lo que si bien la misma puede comenzar con síntomas muy leves, de forma gradual puede alcanzar síntomas intensos y graves. Por otro lado, también ocurre que algunas personas cuentan con esta enfermedad y los síntomas no se dejan ver sino hasta algunos años después.

Uno de los síntomas peculiares y generales de la fibrosis quística, tiende a ser la cantidad de sal en el sudor del afectado, por lo que muchos padres notan este síntoma al interactuar con los niños y sentir la piel de los mismos completamente salada. No obstante, los demás síntomas requieren de una división según los sistemas que ataca la enfermedad.

Los principales síntomas de la fibrosis quística, son los siguientes:

Síntomas respiratorios de la fibrosis quística

Cuando la mucosa que se encuentra en las vías respiratorias y que sirven como lubricantes naturales en esta zona, comienza a espesarse y a volverse pegajosa, la misma comienza a acumularse y se aloja en lugares en donde debe pasar aire, lo que quiere decir que la misma obstruye las vías respiratorias y el afectado tiende a padecer algunos de los siguientes síntomas:

  1. Tos. La tos que aparece tiende a ser persistente y viene acompañada de esputo. El esputo es la mucosidad espesa que impide una buena respiración y que por lo general genera ahogo y dificultad para respirar.
  2. Silbido al respirar. El silbido que aparece tiende a ser intenso y chirriante, y si bien no ocurre durante todas las respiraciones, tiende a generarse de forma constante por las mañanas.
  3. Falta de aliento. La falta de aliento ocurre cuando se realizan pequeñas actividades que requieran de esfuerzo físico, por muy leve que pueda llegar a ser. En un grado mayor de intensidad, la falta de aliento puede ocurrir de forma repentina sin necesidades de ningún movimiento. Esto también causa un nivel de intolerancia hacia el ejercicio físico.
  4. Infecciones pulmonares. Las personas con fibrosis quística tienden a volverse vulnerables a desarrollar infecciones pulmonares de forma regular y frecuente. Esto, a su vez, genera otra serie de síntomas que dependen de cada enfermedad.
  5. Congestión nasal. La congestión nasal ocurre en la mayoría de los casos y cuando aparece como primer síntoma, la enfermedad tiende a ser confundida con un resfriado común.

Síntomas digestivos de la fibrosis quística

Cuando las mucosidades se vuelven espesas, no sólo tienden a atacar al sistema respiratorio, sino también al sistema digestivo, obstruyendo todas las vías capaces de transportar las enzimas digestivas que van desde el páncreas hasta los intestinos. Cuando estas enzimas no llegan hasta esta última zona, los elementos nutritivos de los alimentos digeridos no son absorbidos. Cuando esto ocurre, surgen los siguientes síntomas:

  1. Heces con variación. En estas ocasiones ocurre que las heces se observan diferentes a las comunes, en donde su olor se vuelve intenso y su textura se observa con una gran cantidad de grasa. Esta grasa puede observarse peculiarmente en el inodoro.
  2. Problemas con el desarrollo. En ocasiones más graves, la fibrosis quística es capaz de generar que los afectados presenten dificultad para aumentar de peso y de desarrollarse, por lo que crecer se vuelve una tarea lenta.
  3. Obstrucción intestinal. Este tiende a ser un síntoma muy común en la fibrosis quística que ataca a los niños recién nacidos, ya que en adultos o niños mayores no se observa este síntoma de forma habitual.
  4. Estreñimiento. El estreñimiento que ocurre en estos casos suele ser completamente grave, en donde los afectados tienden a tener mucho dolor, un abdomen hinchado y más de cinco días sin evacuar.

Es necesario que se visite a un médico cuando uno o más de los síntomas anteriores hayan aparecido y no estén aliviándose. Además, es de suma importancia que cualquier persona con un pariente directo que padezca de esta enfermedad, se revise de forma constante ya que la enfermedad es hereditaria.

Causas de la fibrosis quística

Hoy en día, las causas de la fibrosis quística no están del todo claras, por lo que es difícil establecer una razón lógica. Sin embargo, se sabe que este trastorno es hereditario y que no todas las personas son capaces de desarrollarlo. Es decir, si un padre hereda a su hijo el gen, este puede portarlo toda su vida y no desarrollar la enfermedad, pero puede portarlo a sus hijos y los mismos podrían desarrollar dicho trastorno. Tampoco se sabe a ciencia cierta porqué ocurre esto.

Sin embargo, se han establecido dos factores de riesgo que aumentan las posibilidades de desarrollar la enfermedad, y son los siguientes:

  • Antecedentes familiares. Como ya hemos dejado claro, este es un factor de riesgo mayor con el que cuentan miles de personas alrededor de todo el mundo. Es importante saber si alguno de tus padres es portador del gen y, en dicho caso, establecer si este gen también está en tu organismo.
  • Raza. Si bien la enfermedad es capaz de aparecer en cualquier persona y hoy en día las razas son muy variadas, se ha llegado a la conclusión de que el trastorno afecta en mayor medida a personas blancas cuyo origen sea Europeo, específicamente del norte del Europa.

¿Cómo se diagnostica la fibrosis quística?

Una vez que hayas visitado al médico y el mismo haya escuchado y analizado tus síntomas, probablemente podrá sospechar de la fibrosis quística como enfermedad posible, por lo que el mismo establecerá la realización de algunas pruebas específicas que varían según la edad del paciente.

  1. Prueba de detección en recién nacidos. Hoy en día, en los Estados Unidos existe una prueba de detección que se realiza en el primer mes de nacimiento de los niños y logra detectar la enfermedad antes de que aparezcan los síntomas y se pueda establecer un tratamiento inmediato. Durante esta prueba se toma una muestra de sangre con el fin de detallar los niveles de una sustancia específica liberada por el páncreas.
  2. Prueba del sudor. Esta prueba también se realiza en recién nacidos con el fin de confirmar el diagnóstico, y debe realizarse dentro de las primeras dos semanas de vida. Al niño se le debe inyectar una sustancia que produce sudor y luego este deberá ser recolectado por los profesionales para analizarlo y observar la cantidad de sal encontrada en el mismo.
  3. Pruebas en adultos. Las pruebas anteriores también pueden ser realizadas en adolescentes y adultos, e incluso en niños, con el fin de observar si los mismos tienen fibrosis quística.

Tratamiento para la fibrosis quística

Una vez que se haya diagnosticado la enfermedad, es necesario que el médico comience a establecer un tratamiento para el paciente que se base principalmente en aliviar los síntomas. Lamentablemente, aún no se conocen las causas de la enfermedad, por lo que establecer una cura para la misma se ha hecho imposible.

Controlar la fibrosis quística es un proceso complejo y tedioso en el cual se deben tomar en cuenta muchos elementos, como la edad del paciente, la gravedad de la enfermedad, el tiempo de la misma y la intensidad de sus síntomas, Actualmente, en diferentes países existen centros especializados para tratar a estos pacientes, cuyo personal está completamente capacitado para tratar con los síntomas, sin importar el nivel de gravedad de los mismos.

Además, el tratamiento también se basa en buscar la prevención de infecciones que ataquen los pulmones del paciente y para mejorar la mucosidad generada por la enfermedad. Por otro lado, existen también una serie de recomendaciones que deben llevarse a cabo ya que la fibrosis quística es capaz de crear una malnutrición en los afectados partiendo del hecho de que las enzimas no están llegando hasta los intestinos, por lo que es importante cuidar la alimentación y evitar una desnutrición severa que colocaría al paciente en una posición más complicada.

Si bien el tratamiento es muy variado, de forma común los profesionales tienden a recetar antiácidos, fibra, vitaminas específicas y la ingesta de mucha cantidad de agua. Además de esto, como habíamos mencionado, existen algunas recomendaciones que deben llevarse a cabo para lograr una mejora considerable en el paciente, y son las siguientes:

  1. No descuides las vacunas. Es sumamente importante que las vacunas no sean descuidadas, sobretodo en el caso de aquellas que deben ser colocadas en edades tempranas. Además, si un bebé es diagnosticado con fibrosis quística desde su primer mes de nacimiento, el mismo deberá ser vacunado contra la influenza y contra cualquier otra enfermedad que pueda complicar la enfermedad principal.
  2. Mantén una dieta saludable. Al tratarse de una enfermedad que ataca el sistema digestivo, es necesario tener mucho cuidado con todo aquello que se consuma, sobretodo porque puede empeorar cada síntoma una mala alimentación. Además, es necesario que se ingiera mucho agua para evitar deshidratación o cualquier otra posible complicación. De ser necesario, consulta el caso con un nutricionista.
  3. Realiza ejercicio con regularidad. Con el fin de darle fuerza al corazón y de aliviar la mucosidad que se encuentra en las vías respiratorias, debes realizar una serie de ejercicios específicos, incluso se pueden llevar a cabo torneos de algún deporte en especial. Cualquier cosa que coloque en movimiento el organismo, es de ayuda, siempre y cuando el médico así lo permita.
  4. Evita cualquier tipo de humo. Es imprescindible que tu hogar se encuentre completamente limpio y que no aspires ningún humo que pueda irritar tus vías respiratorias. Esta medida es fundamental para ayudar a que la mucosidad de esta zona se ablande y la mayoría de los síntomas respiratorios se alivien.
  5. Mantén una buena higiene. Es necesario que se mantenga una higiene impecable en todas aquellas personas con fibrosis quística e incluso en las personas a su alrededor, sobretodo por las bacterias que pueden causar problemas digestivos.
  6. Asiste al médico de forma regular. Y por último, aunque los síntomas hayan podido mejorar, es necesario que se visite al médico de forma regular y constante con el fin de que el mismo estudie tu caso y establezca una historia clínica. Además, es importante ver si la enfermedad ha avanzado o ha retrocedido y si se está cumpliendo de forma precisa el tratamiento.

Estas recomendaciones son fundamentales a la hora de realizar el tratamiento para la fibrosis quística, ya que de ellas depende gran parte de la mejora.

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