Síntomas de la faringitis

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Introducción

La faringitis se define como la inflamación de la mucosa de la faringe, lo que puede ocurrir partiendo de diferentes causas y que suele provocar una diversidad de molestias y síntomas. La faringe, o mejor conocida como la garganta, es aquella zona que se extiende desde la parte posterior de la nariz y la boca, hasta el esófago. La garganta tiene dos funciones principales, en donde la primera es conducir el aire hasta las vías respiratorias, y la otra es ayudar a conducir los alimentos hasta el esófago.

Esta es una enfermedad leve pero contagiosa que se propaga a través de las partículas de saliva o secreciones que parten del organismo de la persona afectada hasta entrar en el cuerpo de una persona sana. Para que el contagio se realice de forma efectiva, las personas con faringitis deben hablar, toser o estornudar cerca del rostro de otro individuo. Sin embargo, a pesar de que esta es la forma más común de contagio, también esto se logra al utilizar cubiertos de personas enfermas.

Causas de la faringitis

La faringitis, independientemente de cual se trate, puede ser causada por una gran variedad de agentes que pueden estar en el ambiente, por lo que no siempre se trata de tan sólo un contagio común. Este tipo de enfermedad tan común, es capaz de afectar a un gran número de personas alrededor de todo el mundo, incluyendo niños, jóvenes y adultos, por lo que su nivel de incidencia suele ser muy elevado.

Para hablar de forma más específica en cuanto a las causas de la faringitis, a continuación mencionamos las más comunes:

Infecciones virales

Las infecciones virales son capaces de desencadenar un proceso inflamatorio en la faringe, en donde las más frecuentes suelen ser el resfriado común o la gripe. Sin embargo, existen otras enfermedades virales que son capaces de causar que la mucosa de la garganta se inflame, como la varicela, el sarampión y la Mononucleosis.

Infecciones bacterianas

Existen también ciertas infecciones bacterianas que son capaces de provocar una faringitis, como la bacteria mejor conocida como Streptococcus pyogenes. Por otro lado, existe una infección bacteriana denominada tos ferina que es capaz de generar esta inflamación, y que se caracteriza por ser altamente contagiosa. Por último, dentro de este grupo de infecciones también se consigue la difteria, aunque en menor medida.

Otras causas

Ahora bien, existen otras causas que son capaces de generar el desarrollo de la faringitis, en donde destacan las siguientes:

  1. Alergias. Las alergias son capaces de generar que los dolores de garganta surjan de forma inmediata y pueden estar causadas por diferentes factores, como las mascotas, el polvo y el polen.
  2. Sequedad. Cuando una persona se encuentra en un ambiente seco, en donde por lo general esto ocurre en periodos de tiempo en donde hace mucho frío, es normal que la garganta se ponga reseca y rasposa, por lo que es común que al despertar una persona se sienta congestionada y con síntomas de sequedad y dolor de garganta.
  3. Irritantes. Cuando el ambiente se encuentra contaminado de agentes irritantes, esto genera que la garganta se vea altamente afectada, generando así irritación en la garganta, dolor y resequedad. Además, no sólo se trata de agentes que se hallen sólo en el ambiente, ya que estos agentes también pueden ser utilizados de forma directa, como el tabaco, el alcohol y alimentos picantes.
  4. Distensión muscular. Siempre que una persona sufra de una distensión muscular, bien sea por haber gritado más de lo normal, por haber estornudado muy duro o por hablar en demasía, es capaz de irritar la garganta, lo que causa a su vez que la faringitis se genere.
  5. Infección por VIH. El VIH es un virus capaz de causar la enfermedad del SIDA, lo que a su vez genera que el sistema inmunológico de una persona se vuelva débil y enfermedades de este tipo sean fáciles de atacar. Por esta razón, la faringitis es capaz de aparecer usualmente en casos de personas con VIH.
  6. Tumores. Esta es una causa poco común, pero existente, que surge cada vez que una persona cuenta con tumores en la garganta. Además de los síntomas comunes de este tipo de cáncer, la faringitis es también parte de este cuadro sintomatológico.

Además de estas causas, existen también una serie de factores que aumentan las posibilidades de riesgo de contraer la faringitis, y es que si bien cualquier persona puede contraer este tipo de infección, estos factores vuelven susceptibles  algunos organismos. Los factores de riesgo de la faringitis son los siguientes:

  1. La edad. Si bien este tipo de infección es capaz de atacar a cualquier persona, en el caso de los niños y de los jóvenes las posibilidades suelen aumentar en un gran porcentaje de números. En sí, son los más pequeños de la casa los que primeramente suelen enfermar de la garganta, sobretodo por tocar los objetos sucios del suelo y meterse luego las manos en la boca.
  2. El tabaco. El tabaco es uno de factores de riesgo que más suelen generar el desarrollo de una faringitis, sobretodo porque este es capaz de irritar la garganta de forma rápida.
  3. Exposición a las alergias. Si bien ya hemos establecido que las alergias son una de las causas específicas de la faringitis, también se consideran como un factor de riesgo ya que en ocasiones no son específicamente la causa, pero sí contribuye a su desarrollo.
  4. Infecciones en la nariz. Existen ciertas infecciones de la nariz que son capaces de aumentar las probabilidades de que la garganta se inflame, como es la sinusitis crónica. Esto se debe a que cuando el drenaje de la nariz se ve irritado, la garganta de forma automática se irrita también.
  5. Pasar tiempo en lugares cerrados. Siempre que existen lugares cerrados en donde frecuentan personas, esto es un factor clave de riesgo ya que mientras más cerrado y pequeño el lugar, más propenso se queda el ambiente de contener virus y/o bacterias. Dentro de estos lugares destacan las guarderías y las oficinas.

Mientras más factores de riesgo puedan tener una persona en su contra, más serás las posibilidades de padecer de faringitis.

Síntomas de la faringitis

Al tratarse la faringitis de una inflamación específicamente de la garganta, esto genera una serie de síntomas que varían dependiendo de la causa del problema. Dentro de los principales síntomas de la faringitis, se encuentran los siguientes:

Dolor intenso

El dolor que surge en la faringe se considera intenso, sobretodo porque el mismo en ocasiones llega acompañado de picazón y de puntazos de dolor de vez en cuando. Por lo general, este dolor suele empeorar cuando una persona habla mucho o traga algún tipo de alimento, independientemente de que sea sólido o suave.

Sequedad en la garganta

La sequedad en a garganta es capaz de volverse tediosa, generando que la garganta se sienta seca y rasposa al mismo tiempo. Esto, a su vez, genera que la garganta sienta dolor al tragar.

Inflamación en las glándulas

Algunas glándulas pueden inflamarse y verse inflamadas por la parte externa, como son aquellas que se encuentran en la mandíbula y en el cuello.

Amigdalitis

La amigdalitis es una enfermedad que ataca a las amígdalas, volviéndolas rojas e inflamadas. Por sí sola, esta condición puede llegar acompañada de dolor y de manchas blancas en las amígdalas, o mejor denominadas como pus.

Voz ronca

La ronquera es uno de los síntomas más comunes cuando la causa de la faringitis tiene que ver directamente con gritos o hablar durante mucho tiempo.

Otros síntomas

Por otro lado, existen también otros síntomas en donde destacan la falta de apetito, la tos, la fiebre y los escalofríos. Estos pueden venir en forma individual o en conjunto, creando así un cuadro clínico de síntomas.

¿Cómo se diagnostica la faringitis?

Una vez que un individuo sienta alguno de los síntomas antes mencionados, es imprescindible que visite a un médico con el fin de que el mismo le ayude a identificar el nombre del problema, su gravedad, su causa y un tratamiento efectivo para calmar los síntomas y acabar con el problema.

Lo primero que deberá realizar el médico, es un chequeo físico exploratorio en donde medirá su temperatura, le pesará, verá cuánto mide y le tomará la presión arterial. Luego, con ayuda de un instrumento con luz, el médico deberá revisar los oídos, las fosas nasales y la garganta. Además de esto, se debe palpar el cuello para identificar algún tipo de glándula inflamada. Este tipo de chequeo suele ser el mismo en el caso de los niños, jóvenes y adultos.

Sin embargo, en ocasiones ocurre que se requiere de ciertas pruebas para poder establecer el diagnóstico correcto de la faringitis, en donde por lo general una muestra faríngea es la mejor opción. Esta prueba es muy simple y consiste en frotar un hisopo en la parte posterior de la garganta del individuo, con el fin de tomar una muestra de las secreciones de la persona con los síntomas. A su vez, esta muestra debe ser tomada y analizada en un laboratorio, con el fin de saber si estas secreciones tienen algunas bacterias, específicamente las bacterias estreptocócicas. Si este resultado arroja un resultado positivo, esto quiere decir que el diagnóstico es de faringitis.

Por otro lado, puede que el médico también pida algunas otras pruebas, generalmente de sangre, con el fin de saber cómo se encuentran los valores del individuo, sus plaquetas y la producción de anticuerpos. Partiendo de estos exámenes, se puede también establecer el hecho de algunas bacterias estén presentes en el organismo. Existen también pruebas de alergias para buscar la causa de la faringitis, pero estas deben ser realizadas partiendo de la opinión de un alergólogo.

Tratamiento de la faringitis

Una vez realizado el diagnóstico y establecida la causa del problema, el médico debe hacer énfasis en un tratamiento correcto con el fin de hacer desaparecer los síntomas y eliminar por completo la infección en la garganta.

Por lo general, la faringitis suele ser causada por agentes virales, y cuya condición puede durar un lapso no mayor a siete días. Cuando esto ocurre de esta forma, no se establece un tratamiento específico para el virus, sino para tratar algunos síntomas. Sin embargo, cuando existe una faringitis de tipo bacteriano, es necesario que se establezca un tratamiento con antibióticos y otros más con el fin de detener los síntomas.

Recomendaciones

Además del tratamiento que el médico deberá establecer, existen algunas recomendaciones que puedes aplicar en casa para proporcionar alivio en ciertos síntomas. Los cuidados del hogar son los siguientes:

  1. Cumpla con el reposo. Es necesario que su cuerpo se mantenga reposado y su garganta evite realizar esfuerzos. Es ideal que ingiera líquidos con el fin de evitar una deshidratación y así la garganta se mantenga siempre húmeda. Del mismo modo, puede tomar otros líquidos calientes, como un caldo de sopa o un té sin cafeína.
  2. Prueba la medicina natural. La medicina natural es muy efectiva si se le tiene paciencia, y existen algunas plantas medicinales excelentes para tratar los problemas en la garganta, como el malvavisco y la salvia. Lo más recomendable es realizar infusiones cada día.
  3. Realiza gárgaras de agua salada. Las gárgaras de agua salada son muy eficaces para matar las bacterias que puedan encontrarse en la boca y en la garganta. Puede añadir una cucharadita de sal a un vaso de agua, y si es tibia, mucho mejor. Luego, con esa solución harás de tres a cinco gárgaras seguidas, escupiendo siempre el agua.
  4. Evita cualquier tipo de irritante. Los olores fuertes, el humo del tabaco/cigarrillo, el olor de los pesticidas, el humo de los carros y cualquier otro olor que sea capaz de irritar la garganta, debe mantenerse completamente alejado del cuerpo de quien tiene faringitis.

Es necesario que sigas estas recomendaciones al pie de la letra y busques primeramente tratar la fiebre y el dolor, tanto en los niños como en los adultos. En el caso de los más pequeños cuya fiebre no cede, los paños de agua fría en la frente son capaces de ayudar.

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