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Síntomas de la diarrea

Introducción

La diarrea es una afección que afecta con cierta frecuencia a todas las personas, observándose mayormente en niños. Cabe destacar que, la diarrea no es más que un incremento en la frecuencia de los movimientos intestinales acompañado de heces blandas y líquidas.

Generalmente este padecimiento es de corta duración, es decir, dura aproximadamente dos días. En caso de no ser así, estamos en presencia de un caso grave, por lo que es importante acudir al médico. Son muchas las enfermedades que cursan con diarrea, como: infección persistente, síndrome de colon irritable, una gastritis y cualquier tipo de afección que comprometa estómago, vesícula e intestinos.

Síntomas de la diarrea

Dentro del conjunto de signos y síntomas que caracterizan esta afección tenemos: heces principalmente acuosas aunque en ocasiones pueden ser blandas y muy frecuentes, acompañadas de calambres y dolor abdominal. En algunas ocasiones puede cursar con fiebre e hinchazón. Dependiendo de la causa y la gravedad del caso puede haber sangre y moco en las heces. Cabe destacar que, otros de los síntomas son las náuseas, así como la urgente necesidad de evacuar y la deshidratación.

¿Cuándo debemos acudir al médico?

Esto va a depender de si quien la padece es un niño o un adulto. En el caso del adulto debe acudir principalmente si persiste después de dos días, si los signos de deshidratación son notables, si las heces son con sangre o muy oscuras, en caso de que presente fuerte dolor en la zona abdominal o rectal o si la fiebre se sitúa por encima de los 39 ºC.

Cabe destacar que, si se trata de niños, principalmente pequeños, debe ser llevado inmediatamente al médico, ya que la deshidratación en estos es muy rápida

Causas de la diarrea

Recordemos que este padecimiento, es un mecanismo utilizado por el cuerpo para combatir la presencia de agentes extraños a este, como: virus, bacterias, parásitos y hongos, por lo que resultan diversas las enfermedades o padecimientos que producen la diarrea, como lo son:

  • Virus: dentro del grupo de virus que, son capaces de causar este malestar tenemos: norovirus,citomegalovirus y el virus de la hepatitis. En el caso de los niños, el rotavirus es el principal responsable de la diarrea aguda.
  • Bacterias y parásitos: Estos microorganismos ingresan al organismo a través de alimentos y agua contaminada. Dentro de los parásitos podemos mencionar: Giardialamblia y Cryptosporidium. En el caso de las bacterias, podemos mencionar: Campylobacter, Salmonella, Shigella y Escherichiacoli.
  • Medicamentos: Los medicamentos, como los antibióticos son responsables en muchos casos de diarrea, debido a que cuando ellos atacan, no diferencian entre bacterias buenas y malas, provocando una alteración del equilibrio natural de estas en los intestinos. Es importante tener en cuenta que, lo mismo ocurre con los medicamentos contra el cáncer y los antiácidos que dentro de su composición cuentan con magnesio.
  • Intolerancia a la lactosa: esta es una de las formas más comunes, después de la de los microorganismos de producir diarrea. Recordemos que, la lactosa es un tipo de azúcar, más específicamente de la leche y otros productos lácteos. Esta es procesada por una enzima que produce nuestro organismo, la cual después de la infancia disminuye su concentración, provocando en muchos adultos intolerancia a la lactosa.

Cabe destacar que, existen un conjunto de trastornos o padecimientos que provocan diarrea crónica en los pacientes, dentro de estos tenemos: enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, la celiaquía, la colitis microscópica y lo que conocemos con el síndrome de intestino o colon irritable.

Complicaciones de la diarrea

Si esta afección no es atendida a tiempo, puede traer consigo severas complicaciones. Como las que describiremos a continuación.

  • Deshidratación: Recordemos que, la diarrea ocurre por la emisión de grandes cantidades de sal, lo cual trae como consecuencia una pérdida importante de agua corporal, produciendo la deshidratación. Para el correcto funcionamiento de todos los órganos del cuerpo, es importantísima la irrigación de estos, sin embargo, cuando estamos en presencia de una deshidratación, la irrigación disminuye y la sangre se vuelve más acida, lo cual afecta de una forma negativa los órganos, principalmente cerebro, hígado, corazón y riñón, pudiendo causar en el peor de los casos la muerte.
    Cabe destacar que, este tipo de complicación es más severa en niños, ancianos y personas cuyo sistema inmunológico esté afectado, razón por la cual es importante procurar la hidratación en ellos de forma indispensable. Una persona se encuentra deshidratada cuando presenta: boca seca, sed excesiva, fatiga, mareo o debilidad, orina con un color muy intenso.
  • Pérdida de electrolitos: Esta complicación surge a partir de la descrita en el párrafo anterior, es decir, de la deshidratación o pérdida de líquidos, ya que esto trae consigo una disminución severa de sodio, potasio, cloro, y magnesio. Es importante señalar que, esta disminución altera de forma negativa la función metabólica, lo cual se puede observar a través de sensaciones como: mareos, desmayos, pérdida de peso, e inconciencia.
  • Desnutrición: Es importante señalar que, en cualquier tipo de diarrea que se presente se puede desarrollar cierto nivel de desnutrición, el cual va a depender de la duración de esta así como del tipo. La población más afectada está representada por: niños pequeños, adultos mayores y personas que tengan un sistema inmunitario debilitado. Existe una sintomatología característica con respecto a esta complicación, dentro de lo que podemos mencionar: fatiga, desmayos, pérdida de peso, sistema inmunológico bajo o inadecuadamente desarrollado, en el caso de las féminas ausencia de menstruación, entre muchos otros.

Siempre hay que estar atentos a estos síntomas, ya que si no son tomados en cuenta, quienes la padecen pueden cursar con una discapacidad, la cual puede ser de tipo física o mental, e incluso pueden existir peores panoramas cuyo desenlace sea la muerte.

Tipos de diarrea

Recordemos que existen dos tipos de clasificación para la diarrea, uno está relacionado con el período de duración de la enfermedad y la otra con el mecanismo que la desencadena. A continuación explicaremos las dos clasificaciones.

Según el período de duración de la enfermedad:

Diarrea aguda: con este término definimos aquella diarrea cuyos síntomas surgen de una forma repentina y no duran más de dos semanas. Cabe destacar que, en los Estados Unidos, este tipo de diarrea es la más común y además se ha convertido en una de las principales causas de muerte de infantes menores de 5 años. Generalmente es producida por virus, bacterias o parásitos.

Diarrea persistente: Este tipo de diarrea tiene una duración mayor a dos semanas pero menor a cuatro semanas. En la mayoría de los casos, es producida por enfermedades como: síndrome del intestino irritable (SII), la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, la enfermedad celíaca, diverticulitis, cáncer de intestino, e incluso después de una cirugía de estómago.

Diarrea crónica: Esta terminología es utilizada para definir o denominar la diarrea que se mantiene por un período mayor a las cuatro semanas y además es causada por virus, bacterias, parásitos e incluso por cualquier trastorno digestivo.

Según los mecanismos que la desencadenan o la fisiopatología de estas:

Diarrea osmótica: Este tipo de diarrea es asociada generalmente con la acumulación o retención de agua en los intestinos, provocando la acumulación de componentes que no pueden ser absorbidos, como: manitol y sorbitol que son sustitutos de los azucares, cuya acción sería ralentizar la absorción y acelerar la motilidad en el intestinos delgado.

Diarrea secretora: Este tipo de diarrea es causada principalmente por una infección o por la ingesta de ciertos medicamentos, los cuales van a provocar una afectación en la absorción de electrolitos, permitiendo que el cuerpo libere el agua hacia el intestino delgado, fomenta la ejecución de movimientos flácidos por parte de este.

Diarrea relacionada con la motilidad: existen un conjunto de padecimientos que pueden generar problemas de absorción, debido a que cambian la forma de funcionamiento del sistema digestivo, dentro de estos podemos mencionar: hipertiroidismo, síndrome del intestino irritable así como una gastrectomía parcial.

Diarrea inflamatoria: en este caso se presenta una inflamación del revestimiento del colon, provocando una diarrea de tipo sanguinolenta. Este tipo de afección es típica de enfermedades como: colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn.

Diarrea explosiva: se trata de una diarrea acuosa, cuya evacuación resulta muy violenta y que además va acompañada de una gran cantidad de gases intestinales.

Diarrea del viajero: Este tipo de diarrea se produce cuando quien la padece ha consumido alimentos y aguas contaminadas. Generalmente va acompañada de calambres de tipo abdominal así como deposiciones sueltas.

Diarrea grasosa o aceitosa crónica: Cabe destacar que, el tipo de heces evacuadas en este caso se caracteriza por tener muy mal olor o mucha grasa. Generalmente se presentan en padecimientos o trastornos de mala digestión o mala absorción intestinal.

Diarrea ácida: son múltiples las causas asociadas a este tipo de diarrea, como: infecciones virales, trastornos digestivos, reacciones de tipo medicinal o alimentaria y cualquier otro padecimiento que involucre o implique una descomposición alimenticia en la que intervengan enzimas y ácidos de tipo estomacal o intestinal

Diarrea espumosa: Este tipo de diarrea es característica de padecimientos como: infecciones parasitarias o la enfermedad de la vesícula biliar.

Prevención de la diarrea

La principal medida a tomar para la prevención de cualquier tipo de diarrea, consiste en el correcto lavado de manos, principalmente si hablamos de una diarrea viral. Para ello debes enjabonarte las manos durante 20 segundos, luego de estar en contacto con carne cruda o sin cocinar, ir al baño, cambiar pañales, entre otras acciones que te expongan al agente causal.

Otra de las medidas es la vacunación, sobre todo en el caso de los niños, con la finalidad de evitar la infección por rotavirus. Es importante hervir el agua y lavar cualquier alimento crudo que se vaya a consumir.