Síntomas de la cistitis

By | mayo 22, 2018

Introducción

A todas las personas, al menos alguna vez en sus vidas les ha tocado ser víctimas de una infección urinaria, sobretodo en el caso de las mujeres. Y no, no se trata de que estas sean menos higiénicas que los hombres, sino de que son más delicadas y las infecciones suelen afectarles rápidamente. La cistitis, es una de esas infecciones urinarias que acometen a la vejiga y que afecta mayormente a las mujeres. Sin embargo, es importante destacar que esta no es la única infección urinaria existente, sino también están otras dos igual de principales: la pielonefritis, que es la infección en los riñones, y la uretritis, que es la infección en la uretra.

La cistitis, que es la infección urinaria que más afecta a las personas, es de la cual hablaremos en este artículo, y empezaremos diciendo que esta es causada de la bacteria que lleva por nombre: Escherichia Coli, mejor conocida como E. coli. Esta bacteria no sólo genera una infección en la orina, sino también una infección estomacal.

Esta enfermedad es más común y frecuente de lo que te puedes estar imaginando, y a pesar de no saberlo, tal vez tú hayas pasado alguna vez por ella. Hablando de forma más específica, decimos que esta enfermedad consiste en la inflamación de la vejiga y de la uretra, aunque la uretra no suele inflamare en todos los casos, aunque sí en la mayoría. Es catalogada como una infección bacteriana y no suele presentar complicaciones de ningún tipo, ya que es de simple tratamiento. Pese a esto, suele ser incómoda de llevar y presenta síntomas molestos para cualquier persona que la esté presentando.

Sin embargo, a pesar de ser catalogada como una enfermedad simple y sin complicaciones, es necesario mantener siempre presente que es necesario evitar que la bacteria causal de la infección se propague hacia otras zonas del cuerpo, como los riñones, causando entonces la pielonefritis. Si esto ocurre y los riñones se ven afectados, esto sí puede traer consigo severas consecuencias, como una sepsis y la muerte si esto no se trata. Ahora bien, con esto dejamos claro que la pielofretitis ocurre siempre que la bacteria que afecta a la vejiga se dirija hacia los riñones a través de los uréteres.

Como decíamos al comienzo, las mujeres son quienes se ven mayormente afectadas por la cistitis, ya que en el caso de los hombres suele ser menor el riesgo por diferentes razones, la cual parte del sistema urinario de cada sexo.

¿Cómo puedo adquirir la cistitis?

Estamos seguros de que al leer todo el bloque anterior, te estarás preguntando cómo es que se puede adquirir la bacteria que genera la infección urinaria, y no te preocupes, esta pregunta suele ser muy común y frecuente. Sin embargo, la pregunta está mal formulada, ya que la cistitis no es en lo absoluto una enfermedad contagiosa que se puede transmitir de una persona a la otra.

Recordemos que hablábamos de una bacteria que causa la infección, y que esta bacteria no sólo ataca nuestra vejiga, sino también nuestro sistema digestivo, y es que la E. coli se encuentra en nuestro intestino. La cistitis ocurre cuando la bacteria se dirige de los intestinos, hacia la vagina. Además, algunas otras bacterias también podrían ocasionar la cistitis, sólo que en menor medida, como la proteus mirabilis.

Cuando la región de la vagina se ve afectada por las bacterias, se dice entonces que la vejiga está propensa a verse gravemente afectada por estos agentes externos. Esto se debe a que una vez que la vagina se ve afectada por las bacterias, las mismas tienen facilidad de penetrar la uretra, alcanzando así la vejiga.

Cistitis en los hombres vs cistitis en las mujeres

Por otro lado, también estamos seguros de que este tema debe estar nadando en su mente, sobretodo en la de los hombres, y es que en realidad es muy curioso que el número de mujeres afectadas de cistitis sea el doble del de hombres afectados.

Bien, para poder explicar cómo es que ocurren estos números, se necesita entender la anatomía de ambos sexos, como ya habíamos mencionado. Lo que ocurre es que en las mujeres la uretra se encuentra más cerca del ano, mientras que en el caso de los hombres es más alejada, además de que su uretra es más extensa. Cuando este camino se traza más largo, esto genera que la bacteria tenga que recorrer mucho más camino que en las mujeres, para poder llegar hasta la vejiga.

Esto quiere decir que, en un ámbito mucho más anatómico y formal, los hombres tienen un riesgo menor a padecer de cistitis. Sin embargo, este riesgo aumenta de forma desmedida cuando hablamos de sexo anal, ya que si la uretra del hombre se encuentra en contacto directo con las bacterias intestinales, tras la penetración, el contagio será casi obligatorio.

Sin embargo, esto sigue reduciendo el número de posibilidades que tienen los hombres de padecer de cistitis, sobretodo porque entran en juego otros factores que impiden la enfermedad. Por ejemplo, los hombres tienen la uretra menos húmeda que las mujeres, lo que reduce en gran medida el hecho de que las bacterias se reproduzcan.

¿La cistitis se puede evitar?

Como ya hemos venido explicando, pese a lo que se pueda pensar de forma equivocada, la cistitis no ocurre por un problema de higiene femenina, tampoco masculina. Incluso si una persona tiene malos hábitos de higiene, esto no alimenta el riesgo de padecer de cistitis.

Tras una diversidad de investigaciones y hechos llevados a cabo, se ha llegado a la conclusión de que en realidad debe existir un equilibrio en la higiene para que la cistitis no ocurra, sobretodo porque si existe una higiene excesiva, esto quiere decir que la flora bacteriana común del organismo se eliminará, y esto ayuda a mantener las bacterias alejadas.

Ahora bien, partiendo del hecho de conocer cómo surgen las infecciones que atacan la vejiga y generan la cistitis, a continuación les dejamos algunas recomendaciones preventivas:

  1. Mantener una higiene íntima moderada. Hablando de forma específica, es necesario prestar atención a esta parte, sobretodo para aquellas personas que mantienen una limpieza con papel higiénico. Una vez que se evacúe, la limpieza debe ser siempre en dirección contraria a la vagina; es decir, de adelante hacia atrás.
  2. Evita las duchas vaginales. A pesar de que en ocasiones pueden ser necesarias, esto podría acarrear diferentes enfermedades infecciosas, sobretodo porque al realizarse una de estas duchas, las bacterias se empujan en dirección directa hacia la vejiga.
  3. Evita las bañeras. Sobretodo si estas se encuentran en hoteles, es recomendable utilizar duchas y no bañeras, ya que estas facilitan la concentración de bacterias.
  4. No utilizar desodorantes íntimos en spray.
  5. Una vez que se mantengan relaciones sexuales, orine en los próximos minutos. Una vez que ocurre el coito, esto ayuda a que las bacterias entren directas hacia la uretra, y el hecho de orinar ayuda a que estas se expulsen.
  6. Beba agua con regularidad y frecuencia.
  7. Evite lo condones que tengan espermicidas.

Si bien estas recomendaciones ayudan a disminuir el riesgo de contraer cistitis, en realidad no aseguran este hecho.

Factores de riesgo

A pesar de que la cistitis tiene una causa específica, en realidad también existen algunos factores de riesgo que ayudan a que una persona se encuentre predispuesta a padecer alguna infección urinaria.

Estos factores de riesgo son los siguientes:

  1. Tener diabetes Mellitus.
  2. Mantener una vida sexual activa. Como ya hemos explicado anteriormente, mientras más relaciones sexuales se mantengan a la semana, más aumenta el riesgo de contraer una cistitis.
  3. Presentar cambios de pareja sexual de forma habitual.
  4. Factores hereditarios en donde los padres directos hayan padecido de cistitis de forma habitual.
  5. Incontinencia urinaria y diferentes enfermedades de próstata.

Además de estos factores, el hecho de tener alguna sonda vesical también aumenta el riesgo de sufrir de una cistitis.

Síntomas de la cistitis

Como cualquier infección bacteriana, la cistitis no es una enfermedad que se considere silenciosa, sino que presenta una serie de síntomas que ayudan a entender que algo no anda bien en la vejiga.

Los síntomas de la cistitis, son los siguientes:

Disuria

La disuria es un síntoma que se presenta al orinar, y es mejor conocido y explicado como ardor. Esto puede ocurrir siempre que se orina y la infección se encuentra presente.

Urgencia para orinar

Todas aquellas personas que sufran de cistitis, presentan unas ganas urgentes de orinar, presentando además una dificultad imperiosa para contener la orina.

Ganas de orinar constantes

Incluso si no se tiene nada en la vejiga, las personas con cistitis presentan consecuentes ganas de orinar, logrando hacerlo en una cantidad extremadamente mínima.

Sensación de pesadez en el estómago

Este síntoma suele pasar desapercibido para muchas personas, sobretodo aquellas que no tienen conocimiento alguno de que el mismo forme parte de una infección urinaria como lo es la cistitis.

Hematuria

La hematuria, que es la presencia de sangre en la orina, ocurre en algunos casos, no todos, por lo que es necesario mantener siempre presente el hecho de observar la orina.

Otros síntomas

Los síntomas anteriormente descritos suelen ser los principales en atacar a cualquier persona con cistitis. Sin embargo, en diferentes casos pueden ocurrir otros, como la fiebre y el dolor lumbar. Sin embargo, cuando cualquier de estos dos ataquen, es necesario buscar un diagnóstico, ya que podrían ser síntomas que indiquen una pielonefritis.

¿Cómo se diagnostica la cistitis?

Una vez que el paciente logre entender que algo malo está ocurriendo en su orina y cuando ya no tolere los síntomas, es cuando suelen visitar a un médico especialista, con el fin de que el mismo pueda realizar un diagnóstico. Para la suerte de muchos, la cistitis en su gran mayoría suele ser un diagnóstico clínico en donde el médico con tan sólo escuchar las quejas de los pacientes, puede realizarlo.

Sin embargo, si no se cuenta con el tiempo necesario y para poder generar el diagnóstico que surge a simple vista, se realiza un análisis de orina. Pese a esto, si se busca un diagnóstico certero y se cuenta con un periodo de tiempo más específico, se debe realizar un cultivo de orina.

No obstante, en realidad el urocultivo puede llegar a durar entre dos y cuatro días para poder arrojar un resultado certero, y en estas ocasiones se necesita de un tratamiento rápido para reducir los síntomas, por lo que se recurre al diagnóstico clínico sencillo y se receta el urocultivo sólo cuando se crea la presencia de pielonefritis.

¿Cómo se debe tratar la cistitis?

Una vez que se haya establecido un diagnóstico en cuanto a la cistitis, el médico deberá proceder a recetar un tratamiento que ayude a calmar los síntomas y a reducir la infección bacteriana, hasta destruirla. De forma obligatoria, esta enfermedad debe ser tratada con antibióticos, con el fin de evitar por completo que la bacteria pueda dirigirse hacia otras zonas del organismo y causar la pielonefritis.

De forma general, tres días son suficientes para matar la bacteria, aunque en realidad suelen ser siete días de tratamiento como base para asegurar que la bacteria se haya eliminado y no corran riesgos de complicaciones. Por lo general, cuando esto ocurre en el caso de los hombres, se debe realizar el tratamiento por siete días.

Sin embargo, pese a esto y a que la cistitis se elimina rápidamente, en realidad muchas mujeres suelen presentar cistitis de forma regular. Esto puede ocurrir por cualquiera de los factores de riesgo mencionados anteriormente, sobretodo la parte hereditaria. Cuando las mujeres presentan infecciones urinarias de forma regular, es necesario el uso de antibióticos de forma prolongada.

Por otro lado, existe también un tratamiento natural para todas aquellas personas que prefieren los medicamentos naturales, y es a base de arándanos. Esta fruta consumida de forma regular también reduce el riesgo de sufrir de infecciones urinarias. Puede consumirse en forma de fruta o de jugo, e incluso en píldoras naturales que se consiguen en farmacias naturistas.

En el caso de las mujeres embarazadas, es necesario que el tratamiento se realice en base al tiempo de gestación que tenga la mujer y de su cuadro clínico.

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