Síntomas del cáncer de hígado

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Introducción

El hígado es un órgano que se caracteriza por tener el tamaño de una pelota de fútbol, y se encuentra en la parte superior del abdomen, específicamente en el lado derecho, arriba del estómago y debajo del diafragman. En este órgano existen células sanas que pueden convertirse en células malignas y comenzar a crecer de forma descontrolada, formando tumores.

A su vez, el cáncer de hígado se divide en diferentes tipos, dependiendo de la parte en la cual afecte la enfermedad. De todos, el carcinoma hepatocelular, ese que comienza en los hepatocitos, suele ser el que afecta a las personas en una gran cantidad de ocasiones, mientras que otros tipos de cáncer de hígado, tales como el colangiocarcinoma intrahepático y el hepatoblastoma, se caracterizan por ser menos frecuentes.

Por otro lado, es importante destacar el hecho de que no se le denomina cáncer de hígado a cualquier cáncer que se encuentre en este órgano, sino tan sólo a aquellos que comiencen en el mismo, por lo que si existe algún tipo de cáncer en otras zonas del cuerpo y el mismo se propaga hasta el hígado, el mismo no se considera un tipo de cáncer individual, sino se conoce como cáncer metastásico. Esto es necesario recalcarlo ya que de todas las ocasiones en las que se ve afectado el hígado por células cancerígenas, se debe a una metástasis proveniente de otro órgano, y no al origen de dicha enfermedad en esta zona.

Síntomas del cáncer de hígado

Como hemos mencionado al comienzo de este post, el hígado tiene un tamaño considerablemente grande, lo que lo coloca como el órgano más grande de todo el cuerpo humano, el cual cumple con funciones específicas importantes y relativas, lo que lo hace un órgano fundamental para vivir.

Dentro de las funciones principales del hígado, se encuentran: filtrar sangre con el fin de que las toxina acumuladas se eliminen; distribuir de forma correcta todos los nutrientes del organismo, ayudar a segregar hormonas y ofrecer apoyo a todos los procesos digestivos que ocurren en el estómago. Partiendo de estas funciones, se dice que este órgano es vital para vid de cualquier persona.

Sin embargo, lamentablemente es un órgano débil ante las células malignas, lo que quiere decir que agarra rápidamente enfermedades y patologías, en donde el cáncer y la hepatitis suelen ser las principales. A su vez, esta última enfermedad es uno de los principales factores de riesgo del cáncer de hígado, de los cuales hablaremos más adelante.

No obstante, a pesar de contar con un historial de enfermedades que atacan rápidamente al hígado, en el caso del cáncer es complicado detectarlo ya que no siempre se muestran síntomas al comienzo, y los primeros signos de que algo mal está ocurriendo en este órgano, ocurren cuando ya la enfermedad está en una etapa avanzada.

Pese a ello, es ocasiones se pueden mostrar síntomas sobre la marcha de la enfermedad, lo que ayuda a detectarla de forma precoz. A continuación les mencionamos los principales síntomas del cáncer de hígado:

Dolor e inflamación abdominal

Cuando las células cancerígenas comienzan a multiplicarse sin control alguno en el hígado, cuyo órgano se encuentra en una zona muy cercana al estómago, el abdomen tiende a inflamarse, lo que causa hinchazón notoria y palpable, y un leve dolor que puede variar de zona, pudiendo llegar a atacar la zona del vientre. A medida que la enfermedad va evolucionando, estos síntomas lo hacen igual, lo que acaba convirtiéndose en dolencias graves e inflamaciones intolerables.

Malestar estomacal

Además de la inflamación y del dolor, ocurre que comienzan ciertos malestares a nivel estomacal en donde las náuseas y los vómitos son los que destacan. Sin embargo, estos síntomas son un indicio de que cualquier otra patología menos grabe pueda estar ocurriendo, por lo que muchos de los pacientes no los toman en cuenta como un síntoma de alguna enfermedad grave.

Síntomas similares a la gripe

Por oro lado, sin conocer exactamente la causa de estos síntomas, ocurren algunos que son muy similares cuando ocurre una gripe, en donde la fiebre suele ser el síntoma inicial. Cuando la células cancerosas comienzan a atacar, la fiebre suele ser el primer indicativo de que algo está ocurriendo dentro del organismo. Así mismo, también ocurre cierta debilidad muscular junto a una fatiga excesiva, una falta de apetito constante, escalofríos frecuentes y dolores de cabeza. Del mismo modo, al ser estos síntomas similares a una gripe o a un resfriado, muchos pacientes no suelen tomarlos en cuenta como indicio de algo grave.

Ictericia

La ictericia, a diferencia de los síntomas anteriores, sí suele ser tomado como un síntoma más delicado ya que este consiste en la coloración amarillenta de ciertas membranas mucosas, en donde se deja ver sobretodo en los ojos y en la piel, y en ocasiones se refleja en las uñas. Cuando se trata de un cáncer, la ictericia comienza cuando estas células malignas dañan y obstruyen los conductos biliares, lo que acaba generando que la bilis se transporte hacia la sangre y los tejidos. Sin embargo, este síntoma suele aparecer cuando el cáncer ya se encuentra muy avanzado, por lo que se cataloga como una mala señal.

Dolor óseo

Este tipo de dolor es aquel que surge cuando el cáncer ha llegado a salir de su zona de confort y se transportó hacia otras zonas del cuerpo, como lo son los huesos. Este dolor se caracteriza por ser variable y por empeorar o calmarse dependiendo de los movimientos que realice el paciente. Pese a ello, para establecer un ejemplo de forma general, se considera que este dolor suele ser punzante y ataca a articulaciones y tendones. Cuando el dolor es intolerable, los pacientes buscan la alternativa de la cirugía con el fin de eliminar el tumor y, por ende, reducir los síntomas.

Problemas de pensamiento

Cuando ya el cáncer ha comenzado a avanzar de forma rápida, es cuando otros síntomas más graves comienzan aparecer en donde una mente desordenada suele ser el principal. Los pensamientos suelen ser confusos y la falta de concentración se hace latente. Esto se debe a todas las toxinas acumuladas por un hígado en mal funcionamiento.

Pérdida de peso

La pérdida de peso común se vuelve algo mucho más grave de tolerar, sobretodo porque la misma se vuelve excesiva y rápida. Esto se debe a la falta de apetito constante que ocurre en los pacientes con cáncer de hígado y por la dificultad con la que cuenta el hígado de absorber todos los nutrientes de los alimentos. Todo esto, en conjunto, genera que los individuos bajen de peso de forma rápida y visiblemente excesiva.

Dificultad para respirar

La dificultad para respirar es un claro indicio de que el cáncer se ha propagado a través de otras zonas del cuerpo, lo cual ocurre cuando las células malignas entran en el torrente sanguíneo, directamente hacia otros órganos o vasos linfáticos. De todas las zonas afectadas, el tejido pulmonar suele ser una de las principales, en donde se comienzan a formar pequeños tumores que van creciendo rápidamente, generando que la entrada de oxígeno a través de los pulmones se dificulte. Cuando este síntoma empeora, se producen ataques de asfixia severos.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de hígado?

Una vez que se sientan algunos de estos síntomas, es necesario que el paciente visite rápidamente a un médico con el fin de establecer la causa del problema. Este, a su vez, comenzará a detallar los síntomas, hará un leve chequeo físico, estudiará los antecedentes personales y familiares del paciente y comenzará una serie de pruebas con el fin de diagnosticar la enfermedad, buscando descartar cualquier otra que se pueda estar presentando.

Estas pruebas y análisis para diagnosticar el cáncer de hígado, son las siguientes:

  1. Análisis de sangre. Los análisis de sangre se realizan con el fin de conseguir anomalías en las células del organismo, o bien, en las funciones del hígado, específicamente. Estas pruebas deben realizarse al sentir síntomas de cualquier tipo que se asemejen a los mencionados en el bloque anterior.
  2. Pruebas por imágenes. Además de los exámenes de sangre, se deben realizar pruebas en donde se observe el hígado con más detalle, en donde destacan las ecografías, las tomografías computarizadas (TC) y las resonancias magnéticas (RM). Por medio de cualquiera de estas pruebas se busca una observación más detallada y precisa de cómo se encuentra el hígado y sus alrededores, con el fin de encontrar tumores.
  3. Biopsia. La biopsia se realiza con el fin de estudiar el tejido del hígado. Por medio de este resultado de laboratorio se busca confirmar la existencia de un cáncer. Esta prueba se realiza introduciendo una aguja muy delgada a través de la piel del paciente, hasta llegar a la parte interna del hígado y obtener la muestra del tejido. Las células cancerígenas se observan en este tejido por medio de la observación del mismo por medio de un microscopio.

Estas pruebas pueden realizarse de forma conjunta o individual, realizando la biopsia de forma directa con el fin de diagnosticar el cáncer de hígado rápidamente.

Estadio del cáncer de hígado

Una vez que se realice el diagnóstico y se confirme el cáncer de hígado, es necesario que el médico determine cuál es el estadio de la enfermedad, con el fin de poder establecer cuál es el mejor tratamiento para tratar el cáncer. Para lograr esto, se realizan pruebas especiales de estadificación en las cuales se puede observar cuál es el tamaño del cáncer y en dónde exactamente se encuentra ubicado.

Estas pruebas se realizan a través de pruebas por imágenes. Por otro lado, existen diferentes métodos de estadificación para el cáncer de hígado, en donde la más común es a través de los números Romario que van del I al IV, mientras que otro se basa en las letras del abecedario, en donde las mismas van de la A hasta la D. De estas estadificaciones, tanto el IV como el D, indican el cáncer más avanzado.

Causas del cáncer de hígado

A pesar de conocerse mucha información acerca de este tipo de cáncer, aún no se han establecido causas claras que generen la aparición y el desarrollo del mismo. Pese a ello, no todas las ocasiones son iguales y los individuos menos, por lo que se puede establecer una causa partiendo de cada situación y de cada organismo. Para colocar un ejemplo claro, en algunos casos la causa de la aparición del cáncer de hígado suele estar asociada con infecciones crónicas que parten del virus de la hepatitis.

En sí, el cáncer comienza cuando las células sanas del hígado comienzan a mostrar una serie de cambios en su composición genética (ADN), lo que genera que estas células comiencen a descontrolarse hasta formar un tumor. Sin embargo, a pesar de que no existe una causa propiamente dicha, existen una serie de factores que ayudan a que el riesgo de desarrollar esta enfermedad, aumenten.

Los principales factores de riesgo del cáncer de hígado, son los siguientes:

  • Padecer o haber padecido de alguna infección crónica con el virus de la hepatitis, sin importar si la misma ha sido B o C.
  • Tener cirrosis. Este es uno de los factores de riesgo más grandes de todos, en donde se trata de una afección que no puede ser reversible y va progresando conforme pase el tiempo. Esta consiste en la formación de tejido cicatricial en el hígado.
  • Contar con enfermedades hepáticas que sean hereditarias, en donde destacan la enfermedad de Wilson y la hemocromatosis.
  • Padecer diabetes. Cuando una persona cuenta con diabetes y a la vez tiene hipoglucemia, cuentan con un riesgo mucho más grande de desarrollar cáncer de hígado.
  • Contar con un hígado graso no alcohólico es otro de los factores de riesgo del cáncer de hígado, en donde este cuenta con la acumulación de grasa en el órgano.
  • Consumir alcohol. El hecho de consumir alcohol de forma regular y frecuente, aumenta las posibilidades de padecer cáncer de hígado en un porcentaje muy elevado de riesgo, y es que esto puede causar cirrosis, y por ende, cáncer de hígado.

¿El cáncer de hígado se puede prevenir?

Si bien no existe una causa precisa que fomente el desarrollo de esta enfermedad, existen los factores de riesgo planteados en el bloque anterior, por medio de los cuales podemos establecer una serie de recomendaciones preventivas que ayuden a que el riesgo de padecer de cáncer de hígado, disminuyan.

Las recomendaciones preventivas, son las siguientes:

  1. No consumas alcohol de forma regular, y de ser posible, evítalo por completo. El consumo de alcohol es un factor de riesgo para una gran cantidad de enfermedades, en donde el cáncer de hígado destaca.
  2. Mantén una dieta balanceada con el fin de mantener un peso saludable. Consume frutas, verduras y hortalizas, y acompaña esta dieta de la realización de ejercicios físicos de forma regular.
  3. Si no tienes la vacuna en contra de la hepatitis B, entonces ve a un centro médico y vacúnate en contra de esta enfermedad. No olvidemos que el hecho de tener hepatitis es una de las posibles causas principales del cáncer de hígado.
  4. Como la hepatitis C también es capaz de fomentar este tipo de cáncer, y la misma no cuenta con una vacuna, se pueden llevar a cabo algunas recomendaciones, como el hecho de mantener parejas sexuales que no tengan ETS; utilizar preservativos al tener sexo si tu pareja no es segura; no utilizar drogas que sean intravenosas y no realizarte tatuajes si las agujas utilizadas no están de paquetes.

Si bien estas recomendaciones no aseguran que el cáncer de hígado no se desarrolle, sí asegura que el riesgo del mismo disminuya en un gran porcentaje.

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