Síntomas del cáncer de cuello de útero

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Introducción

El cuello uterino, o conocido mejor como cérvix, es una zona que forma parte del útero de forma general pero que se caracteriza por encontrarse en la parte inferior del mismo. Este es un canal que conecta el útero con la vagina. A su vez, esta zona cuenta con dos elementos: el ectocérvix, siendo este la mucosa que recubre el cuello uterino y se mantiene en continuidad con la vagina, y el endocérvix, siendo este la mucosidad que recubre el canal cervical y va hasta la cavidad del cuello uterino.

Cuando el cáncer comienza, el mismo ocurre partiendo de la reproducción anormal de las células normales y comunes del cuello uterino, específicamente hablando de aquella zona en donde el ectocérvix y el endocérvix se unen. Los tumores suelen aparecer en esta zona, apareciendo carcinomas de células escamosas, específicamente hablando.

Estas células comienzan a crecer de forma descontrolada, transformando su composición genética y convirtiendo estas células en malignas, ocasionando las molestias comunes. Y es que este tipo de cáncer es capaz de causar síntomas a medida que va avanzando.

Incidencia del cáncer de cuello uterino

Este tipo de cáncer afecta sólo a las mujeres, ya que ataca una zona específica de ellas. Sin embargo, a pesar de que puede atacar a cualquier mujer, según estudios intensivos, se ha llegado a la conclusión de que ataca de forma frecuente a mujeres mayores de cuarenta años, estableciendo una edad promedio que va desde los cuarenta hasta los cincuenta y cinco años de edad.

Este suele ser uno de los cánceres más comunes alrededor de todo el mundo, siendo muy común en países como España y Estados Unidos.

¿Cuáles son las causas del cáncer de cuello uterino?

Actualmente, no se conocen causas exactas que indiquen el comienzo de esta enfermedad, sobretodo porque no se sabe a ciencia cierta qué es lo que ocasiona que las células sanas cambien su composición genética y las mismas comiencen a reproducirse de forma descontrolada.

Sin embargo, se han llegado a establecer algunos factores que generan que los riesgos de padecer de este tipo de cáncer, aumenten. De todos estos factores de riesgo que se han llegado a descubrir, el más importante es aquel que se encuentra relacionado con el virus del papiloma humano (VPH), y es que en un 99% de los casos, el cáncer de cuello uterino se encuentra altamente ligado a este virus.

Esta enfermedad es contagiosa y se transmite a través de las relaciones sexuales, de una persona a la otra. Cuando se trata de un contagio en edades tempranas, el riesgo de padecer este tipo de cáncer se hace aún más grande. Es necesario prestar atención a los genitales de las personas con las cuales se tendrán relaciones sexuales, y utilizar un preservativo, incluso si no existen verrugas en dichas zonas.

Otro de los factores de riesgo de este tipo de cáncer, es la edad, en donde las mujeres pueden padecerlo en gran escala desde que acaba la adolescencia, hasta los treinta y cinco años de edad. Esto puede ser posible debido a la falta de observación médica y de la realización de citologías de forma común, ya que de realizarse estos chequeos de forma anual, este tipo de cáncer podría diagnosticarse a temprana edad.

Otros factores de riesgo del cáncer de cuello uterino, son los siguientes:

  1. Consumir tabaco. Según estudios recientes, todas las mujeres que fuman de forma regular, tienen el doble de posibilidades de desarrollar esta enfermedad, que aquellas que nunca han probado un cigarro.
  2. La promiscuidad sexual. Además, todas aquellas mujeres que cambian de pareja sexual a menudo, tienen un riesgo mucho más alto de desarrollar este cáncer, sobretodo aquellas mantienen relaciones íntimas con hombres que han estado con una gran cantidad de mujeres.
  3. Tener relaciones sexuales desde edades muy tempranas, incluyendo los dieciséis años de edad.
  4. Tener el sistema inmunológico debilitado, sobretodo por tener alguna enfermedad que lo debilita, como el VIH o algún otro tipo de cáncer.
  5. El hecho de ser mujer y contar con herpes genitales.
  6. Y por último, consumir de forma regular pastillas anticonceptivas.

Estos factores de riesgo, cuando son llevados a cabo en conjunto, aumentan notablemente las posibilidades en cualquier mujer de desarrollar el cáncer de cuello uterino, sin importar la edad que esta tenga.

Tipos de cáncer de cuello uterino

Si bien el cáncer de cuello uterino es tan sólo un tipo de cáncer, el mismo a su vez puede dividirse en dos, dependiendo del lugar en el cual se ubique el tumor. Partiendo de esta información, se establecen los mejores tratamientos para el cáncer.

Los tipos de cáncer de cuello uterino, son los siguientes:

  • Carcinoma epidermoide. Este tipo de cáncer es aquel que se caracteriza por encontrarse ubicado en el fondo de la vagina, específicamente en el ectocervix. Este suele ser el más común en la mayoría de los casos.
  • Adenocarcinoma. Y por otro lado, está este tipo de cáncer, el cual es aquel que se caracteriza por originarse en todas las células que se encuentran en el canal cervical, dentro del cuello uterino.

Síntomas del cáncer de cuello de útero

A pesar de que hablamos de diagnosticar de forma precoz este tipo de cáncer, lo que es ideal, en realidad en muchas ocasiones suele ser difícil ya que no se presentan síntomas en las primeras etapas de la enfermedad, apareciendo entonces algunos de ellos cuando el cáncer ha comenzado a extenderse hacia otras zonas, como los tejidos y los órganos.

Sin embargo, esto no ocurre de forma general, por lo que pueden ocurrir ciertos síntomas al comienzo de esta enfermedad. Además, es importante tener en cuenta los síntomas del cáncer de cuello de útero, por lo que a continuación hablamos sobre estos:

Sangrado

Las manchas de sangre son la primera muestra de que algo no anda bien en el cuello uterino de la mujer. Estas manchas de sangre que aparecen pueden ocurrir antes o después de la menstruación, o bien, en cualquier otro momento del mes. Estas pueden ser frecuentes o intermitentes, dependiendo del tamaño del tumor.

Dolor al mantener relaciones sexuales

Las molestias y los dolores al mantener relaciones sexuales se hacen presentes desde que las células sanas comienzan a duplicarse sin control alguno, infamando la zona afectada. Estos dolores no suelen cesar y se mantienen cada vez que se tiene intimidad.

Menstruación alargada

En algunos casos ocurre que el tiempo de duración de la menstruación se alarga, además de que las cantidades de sangre que se expulsan se vuelven abundantes y descontroladas.

Sangrado luego del coito

Si bien puede ocurrir que no acontece dolor tras tener relaciones sexuales, en ocasiones ocurre que la mujer comienza a sangrar al finalizar el coito, o bien, durante el mismo. Además, esto también ocurre durante algún examen pélvico durante alguna consulta ginecológica.

Aumento en la secreción vaginal

Este es otro de los síntomas más comunes del cáncer de cuello uterino, y puede comenzar tras la multiplicación desordenada de las células cancerosas existentes en esta zona del organismo.

Estos son los síntomas más comunes del cáncer de cuello uterino, en donde muchos de los mismos pueden ser confundidos con otras patologías menos graves. Partiendo de este hecho, es necesario que la paciente se dirija hacia un médico y el mismo realice un diagnóstico certero con el fin de descartar patologías y encontrar la causa del problema.

Diagnóstico del cáncer de cuello uterino

Si bien los síntomas notables pueden ayudar a que el cáncer se diagnostique, en realidad existen ciertas pruebas que ayudan a que cualquier mujer pueda detectar en el momento preciso cuando algo está ocurriendo en su cuello uterino, y es que las pruebas de Papanicolauo (Pruebas Pap), son aquellas mediante las cuales se puede detectar de forma precisa cualquier tipo de cáncer de cérvix.

Estas pruebas han generado que el número de muertes por este tipo de cáncer, disminuya en un gran nivel, ya que ayudan a que la enfermedad se diagnostique de forma precoz y pueda ser tratada de forma rápida y eficaz.

Lo ideal es que estas pruebas se realicen a partir de los dieciocho años de edad, o bien, desde que comienzan a ser sexualmente activas. Lo ideal es que estas pruebas se repitan una vez al año, durante tres años seguidos, y de resultar normales, variar los periodos a una vez cada dos años. Sin embargo, esto se recomienda siempre que la mujer no cambie su estilo de vida ni varíe su vida sexual, ya que de ser así, se debe realizar esta prueba una vez al año.

Siempre que durante una consulta común, o por medio de la prueba Pap se consiga una masa o alguna formación sospechosa en el cuello uterino, es necesario que el profesional realice una biopsia con el fin de determinar qué tipo de tumor es el que se encuentra en esta zona. Esto se logra a través de la colposcopia, la cual es una intervención terapéutica que se realiza con un tubo de visualización por medio del cual se busca captar la mejor zona del cuello uterino en la cual se deba extraer el tejido.

Siempre que se haya establecido el diagnóstico, es importante que se determine el tipo de tumor que se esté analizando, tanto como su lugar de localización, como su tamaño. Partiendo de esta información, se puede establecer un tratamiento eficaz.

Tratamiento para el cáncer de cuello uterino

Además de los datos anteriores, el hecho de escoger el mejor tratamiento para esta enfermedad parte de si la mujer en cuestión desea tener hijos, ya que existen métodos que acaban con esta posibilidad. Hoy en día se hablan de tres métodos: la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. Sin embargo, estos dos primeros suelen ser los más recomendables ante estos casos. Esto se debe a que la quimioterapia afecta todo el organismo, mientras que los métodos anteriores sólo afectan la zona en la cual se encuentra el cáncer.

La cirugía es uno de los métodos claves para eliminar por completo el cáncer de cuello uterino, pero es importante tener en cuenta en qué estadio se encuentra la enfermedad y hasta dónde se ha extendido. Partiendo de esto, se toma la decisión de si extirpar el ejido maligno, el cuello cervical en su totalidad, el útero y/o los ganglios linfáticos que se encuentren cerca de estas zonas.

La radioterapia es un tratamiento que puede aplicarse en conjunto a quimioterapia, o de forma individual, siempre que este sea suficiente para eliminar el cáncer. Este tratamiento puede ser aplicado antes o después de la cirugía, dependiendo de qué tamaño tenga el tumor. A su vez, este tipo de tratamiento genera en la paciente una serie de efectos secundarios que colocan su organismo débil ante ciertas circunstancias, en donde destacan el cansancio, la pérdida de apetito, una piel rojiza, náuseas y vómitos, en donde estos suelen desaparecer una vez que la radioterapia finalice.

Y por último, se encuentra la quimioterapia, siendo este un tratamiento que se utiliza con el fin de eliminar cualquier tipo de célula maligna que aún quede en el organismo tras la cirugía. Por lo general, este tratamiento se administra por vía endovenosa y es capaz también de generar efectos secundarios, como las náuseas, vómitos, cosquilleos en las extremidades, leucocitos bajos y dolores de cabeza. Estos, como ocurre en la radioterapia, suelen desaparecer tras acabar con el tratamiento.

En ocasiones ocurre que la quimioterapia es capaz de generar que la mujer cuente con una menopausia prematura y la imposibilidad de tener bebés, así como ocurre con la cirugía, dependiendo de qué sea lo que se vaya a extirpar.

¿El cáncer de cérvix se puede prevenir?

El cáncer de cuello uterino puede prevenirse siempre y cuando las mujeres mantengan un control estricto en cuanto a sus chequeos anuales con su ginecólogo, aún si no mantienen relaciones sexuales, y es que no sólo a través del sexo se contagia el VPH, sino también a través del uso de ropa interior de alguna mujer que tenga el virus. Debido a este detalle, se recomienda la aplicación de la vacuna en contra del Virus del papiloma humano, a partir de los diez años de edad.

Esta vacuna se puede administrar en un centro médico y la misma puede ser costosa o gratuita, dependiendo del país en la cual se administre, y es capaz de prevenir no sólo el VPH, sino también otras patologías como los carcinomas cervicales, las verrugas genitales y las lesiones displásicas vaginales.

La vacuna es completamente eficaz en mujeres que no han mantenido relaciones sexuales, por lo cual se recomienda administrar a los diez años. Por otro lado, existen también algunas recomendaciones preventivas en cuanto al VPH, causal principal del cáncer de cuello uterino, como el uso de preservativos, no cambiar de pareja sexual de forma común y no mantener relaciones sexuales con personas que tengan verrugas en sus genitales.

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