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Síntomas de cálculos biliares

Introducción

Antes de explicar cómo es que surgen los cálculos biliares, es importante mencionar en dónde es que se encuentran. Y es que la vesícula biliar es una bolsa que se caracteriza por contar con una forma muy peculiar, similar a una pera, y es aquella que se encarga de recibir todos los conductos biliares que se encuentran en la parte externa del hígado. Esto, a su vez, son los que unen el hígado con el duodeno. Este órgano se encuentra situado justo en la parte inferior del hígado.

Este último, el hígado, cumple la función de segregar una cantidad no menor de 500, y no mayor a 600 mililitros, de la bilis hepática que por lo general se encuentra de color amarillo. Esta bilis tiene, a su vez, una función en nuestro organismo, la cual es ayudar a que las grasas consumidas se digieran correctamente, además de que también ayuda a que las sustancias nocivos sean excretadas del cuerpo.

Ahora bien, los cálculos biliares, o las piedras en la vesícula como mejor se les conoce, son piedras sólidas que se causan por el depósito gradual de diversos materias sólidas en la vesícula biliar, o bien, en el conducto biliar, en donde estas materias suelen ser colesterol o proteínas.

Existen diferentes enfermedades que atacan los conductos biliares y que por lo general aparecen por la existencia de cálculos en el sistema de drenaje del órgano, lo cual suele generar una serie de síntomas que por lo general suelen ser muy molestos y dolorosos. Por otro lado, esta patología suele ser muy común en un gran número de personas alrededor de todo el mundo, sobretodo en aquellos países industrializados, y suele ser más frecuente en las mujeres, que en los hombres.

Para explicarlo de otro modo, un tanto más sencillo, los cálculos biliares del cólico biliar, son una especie de cristales que se encuentran en la vesícula, en los conductos biliares, y en otras dos zonas más de la vesícula, y se van creando cuando la bilis se encuentra en desequilibrio y los componentes de la misma no se disuelven, sino que por el contrario, se van engrumeciendo y se van volviendo densos.

Los cálculos biliares no son todos iguales, sino que se caracterizan por contar con tamaños diferentes, dependiendo de los componentes engrumecidos. Por lo general, estos cálculos pueden ir desde milímetros, hasta centímetros, y pueden observarse de forma individual y separada, u observarse en conjunto.

Factores de riesgo de los cálculos biliares

Existen diversas causas de los cálculos biliares, en donde cada una de ellas depende de diferentes factores, por lo que para poder entender estas causas en un futuro, primero es necesario hablar sobre los factores de riesgo que comúnmente ayudan a la aparición de estos cálculos.

Por lo general, estos cálculos suelen estar formados de colesterol, ya que la bilis se satura de lo mismo y esto no se disuelve. Cuando esto ocurre, los cálculos comienzan a formarse, aumentando de tamaño de forma gradual. Cuando esto ocurre, puede ser por diferentes razones, en donde la causa principal suele ser tener los valores de colesterol muy elevados, o bien, cuando el ácido biliar es bajo en su concentración.

Ahora bien, para poder entender mejor las causas de los cálculos biliares, es necesario hablar sobre los factores, tanto exógenos como endógenos, que fomentan su creación, y a continuación se los dejamos:

Factores genéticos

Existen casos en donde los cálculos biliares pueden ser causados en base a una disposición genética. Esto ocurre cuando existen casos de cálculos biliares de forma repetida en una misma familia, por lo que cualquier persona con padres con esta condición, pueden heredarla.

Ahora bien, en realidad no se conocen las causas principales que desencadenan este factor genético, aunque se asocia con una combinación de las alteraciones ocurridas en el metabolismo, los valores altos de colesterol en el organismo y una mala alimentación. Siempre que estas características se combinen, se habla de un factor genético importante que ayuda un individuo sufre de cálculos biliares.

Género

Como ya habíamos mencionado al comienzo de este artículo, si bien los cálculos biliares son capaces de aparecer en cualquier persona, en el caso del género este suele ser un factor determinante en cuanto a riesgo de aparición, y es que las mujeres se ven tres veces más afectadas que los hombres con esta afección tan común.

Además, por otro lado en el caso de los embarazos el riesgo se vuelve aún mayor, ya que las mismas tienen un riesgo más elevado del común de sufrir de cálculos biliares. Según algunas investigaciones que se han establecido a lo largo de los años, se ha llegado a la conclusión de que la ingesta de estrógenos una vez que haya comenzado la menopausia, tiene mucha relación con el desarrollo de los cálculos en la vesícula.

Inclusive, según algunos estudios realizados de forma específica, se ha establecido una media estándar de mujeres embarazadas que desarrollan cálculos biliares, y esta se encuentra entre el 20% y el 30%. Sin embargo, estas piedras suelen desaparecer una vez que ocurra el parto, o algunas semanas después.

Edad

La edad es un factor de riesgo de peso en el desarrollo de los cálculos biliares, sobretodo si este factor se combina con el género. Es decir, que según una media específica de personas, un 50% de mujeres mayores de 70 años suelen padecer de esta afección. Por otro lado, también afecta a personas mayores de cuarenta años en una media más alta que en aquellas personas menores de esta edad.

Trastornos metabólicos

Por otro lado, existen algunos trastornos metabólicos que ayudan a que el desarrollo de los cálculos biliares aparezcan, en donde destacan la diabetes mellitus o la hipertrigliceridemia, el cual es un trastorno metabólico lipídico.

Estos suelen ser un factor de riesgo de peso para la aparición de los cálculos biliares, ya que los mismos suelen ser trastornos que chocan de forma directa con la bilis y con los niveles normales de concentración en la sangre.

Alimentación

La alimentación es un factor más que importante en la aparición y desarrollo de cálculos biliares. Comenzando por el hecho de que cuando una persona consume alimentos ricos en colesterol, esto aumenta el índice de colesterol en la sangre, lo que favorece la aparición de los cálculos en la vesícula. Por otro lado, cuando existen fibras vegetales en exceso en la dieta de un individuo, esto da como resultado que los alimentos pasen con dificultad por el intestino, generando que la sangre comience a absorber más grasas.

Por otro lado, el hecho de consumir azúcares refinados, por razones desconocidas para ofrecer en una explicación lógica, aumentan también el hecho de fomentar el desarrollo de cálculos biliares.

Sobrepeso

El sobrepeso, a pesar de que no está de primero en esta lista, es uno de los factores de riesgo más frecuentes de los cálculos biliares, sobretodo en el caso de la litiasis biliar. Esto se debe a las dietas con alto contenido graso que suelen llevar las personas obesas.

Carencia de ácidos biliares

Por otro lado, cuando ocurre una carencia de ácidos biliares, esto genera que los cálculos se desarrollen con más facilidad. Estos ácidos son aquellos que ayudan a que el colesterol se encuentre siempre diluido y no se sature. Cuando esto disminuye, el colesterol aumenta y fomenta el desarrollo de los cálculos.

Exceso de bilirrubina

Y por último, cuando existe un aumento desmedido en la bilirrubina, esto ayuda a que se desarrollen los cálculos biliares. Por lo general, este colorante suele aparecer tras la degradación de la hemoglobina de los glóbulos rojos, y suele ser expulsada a través de la bilis, hacia el intestino.

Síntomas de los cálculos biliares

A pesar de que los cálculos biliares suenan a que es un proceso molesto, y que de hecho lo es, en un porcentaje elevado de los casos esta afección suele ser asintomática. Es decir, no genera síntomas sino después de mucho tiempo, en donde quizás puedan llegar a aparecer molestias, pero muy leves.

Sin embargo, estas molestias suelen aumentar a medida de que se realizan desarreglos en la dieta diaria, comenzando por consumir alimentos llenos de grasas. Cuando esto ocurre, las molestias pasan a ser repetitivas y constantes y aumentan de nivel e intensidad, comenzando a mostrar una serie de síntomas que pueden variar entre la intermitencia y la regularidad.

Los principales síntomas de los cálculos biliares, son los siguientes:

Dolor

El dolor que suele aparecer en estos casos, se acomodan en el epigastrio y pueden agarrar parte de la espalda y del abdomen.

Sensación de saciedad

De forma muy común, pero no en todos los casos, suele suceder que el afectado con cálculo desarrolle una sensación de saciedad que le impide comer de forma correcta, lo que a su vez genera pérdida de peso.

Gases y náuseas

Por otro lado, en muchas ocasiones ocurre que los individuos afectados comienzan a quejarse de gases y molestias similares, como las náuseas. Esto también puede ocasionar una falta de apetito constante.

Molestias estomacales

Las molestias estomacales son aquellas que surgen cuando la vesícula biliar se ve algo irritada, en una cantidad muy mínima. Estas molestias son muy similares a las que ocurren cuando existe una gastritis, lo que acaba ocasionando que el paciente suela confundir ambas situaciones.

Síntomas intensos

Ahora bien, cuando los cálculos en la vesícula biliar comienzan a desplazarse de sitio, es cuando comienzan una serie de síntomas mucho más destacables e intensos, dentro de los cuales destacan los siguientes:

  1. Inflamación u obstrucción de los conductos biliares. Esto ocurre partiendo del hecho de que con el movimiento de los cálculos al desplazarse, todo el conducto biliar se inflama y se contraer a medida de que se va desplazando la materia sólida. Esto, a su vez, genera cólicos biliares, lo que se conoce mejor como un dolor en el colon.
  2. Dolores muy intensos. Cuando la musculatura de la pared de todo el conducto biliar se ve contraído a medida que transporta el cálculo, comienza a formarse una presión muy fuerte en dicha zona y se genera un dolor muy intenso y puntiagudo, en donde los pacientes suelen describirlo como retortijones.
  3. Heces incoloras y llenas de grasa. Las heces de los pacientes se vuelven incoloras en estos casos ya que los colorantes de la bilis no pasan por los conductos biliares. Además, suele suceder que las mismas vienen acompañadas de mucha cantidad de grasa, la cual suele volverse sólida una vez que sale del organismo.

Todos estos síntomas deben ser tomados en cuenta, ya que los mismos requieren de observación por un médico profesional. Lo ideal es buscar un diagnóstico y un tratamiento.

Diagnóstico de los cálculos biliares

Realizar un diagnóstico de los cálculos biliares suele ser muy sencillo, ya que los síntomas del paciente y su historial médico son capaces de ayudar al médico a descubrir lo que está ocurriendo. Es importante que el paciente sea completamente honesto en cuanto a sus síntomas, ya que de esto depende un primer diagnóstico hipotético.

Por otro lado, es necesario que el médico realice un examen físico exploratorio, con el fin de conocer en qué punto exacto se encuentra el dolor. Si se sospecha de alguna obstrucción, se deben recetar exámenes sanguíneos con el fin de observar las concentraciones en la sangre.

Si con esto aún se mantienen dudas y se quiere realizar un diagnóstico seguro, se puede realizar una ecografía. Sin embargo, esto sólo es seguro cuando estos cálculos se encuentran obstruyendo la salida de la vesícula, y siempre que midan, como mínimo, cinco milímetros de diámetro. Partiendo de ello, es importante que se realice una endoscopia si por medio de la ecografía no se observan cálculos y aún así se sospechan.

¿Cómo se deben tratar los cálculos biliares?

Una vez que se haya asegurado el hecho de tener cálculos biliares, el mejor tratamiento para esto es retirar completamente la vesícula biliar, lo cual lleva por nombre colecistectomía, y suele ser un tratamiento sencillo realizado mediante una laparoscopia realizada gracias a un endoscopio. Cuando este órgano es extirpado del cuerpo, la enfermedad suele curarse en un gran porcentaje de tiempo y en poco tiempo se realiza la recuperación. Sin embargo, si bien no es algo común, existen ocasiones en donde surgen recidivas (ocasiones en las cuales los cálculos pueden volver a ocurrir).

Por otro lado, cuando las molestias son muy leves, se puede recurrir a un tratamiento con el fin de evitar la extirpación de la vesícula, ya que si bien este órgano está muy ausente en el organismo, lleva a cabo su función. Hay que tener en cuenta que todas aquellas personas que no cuenten con vesícula, deberían llevar consigo una dieta exhaustiva en donde no se consuma grasa con frecuencia.

Por otra parte, existen ocasiones en donde los cálculos pueden ser extraídos sin necesidad de extirpar la vesícula, por medio de un endoscopio. Sin embargo, esto no quiere decir que no puedan seguir apareciendo cálculos biliares. En realidad la mejor opción para evitar repeticiones suele ser la cirugía de extirpación de vesícula, aunque eso dependerá de cada paciente y de sus condiciones.