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Síntomas de la bulimia

Introducción

La bulimia nerviosa es un trastorno alimenticio que afecta a una gran parte de la población mundial, siendo este caracterizado por un proceso en donde la culpa y la vergüenza son los protagonistas. Para hablar de forma concreta, a pesar de ser un trastorno popular y conocido, nos resulta necesario explicar en qué consiste.

Este trastorno alimenticio consiste en diversos atracones regulares de comida, en periodos de tiempo muy cortos, en los cuales las cantidades de comida que se consumen son exageradamente grandes. Esto quiere decir que las personas bulímicas suelen consumir cantidades excesivas de comida, comparándolas con las cantidades que normalmente se consumen por otros individuos.

Sin embargo, es importante aclarar que estos ataques no son voluntarios, ya que esta enfermedad se caracteriza por los impulsos que les llevan a comer de forma tan regular. Además, existe de por medio una sensación de hambre en todo momento, por lo que no importa cuánto alimento se consuma, jamás se sentirá llenura.

Por otro lado, arriba hablábamos de un sentimiento de culpa y vergüenza que se mantiene siempre vigente en las personas bulímicas, y es que no se trata sólo de comer, sino de devolver estas excesivas cantidades de comida. Es decir, quienes sufren atracones de comida, sienten vergüenza por ello y se inducen vómitos o ingieren purgas para poder deshacerse de estos alimentos ingeridos. En ocasiones, el ejercicio excesivo también forma parte de este trastorno, sobre todo en aquellas personas que buscan bajar de peso de forma exagerada, pero no pueden dejar de comer.

Para establecer una media de episodios regulares, estos están cerca de quince atracones y vómitos a la semana. Estos números pueden variar dependiendo de cada persona y de la culpa que hayan sentido en su momento. Poder diagnosticar la bulimia resulta ser difícil, ya que a diferencia de en los casos de las personas con anorexia nerviosa (otro trastorno alimenticio), en la bulimia el peso resulta ser normal, lo que dificulta detectar a simple vista la enfermedad. Y es que por lo general quienes padecen este problema, no lo demuestran a simple vista. Los atracones comúnmente sobrepasan las 10.000 calorías, y pueden llegar hasta las 40.000.

Causas de la bulimia

Establecer una causa general de la bulimia es muy difícil, ya que esta enfermedad parte de diversos factores, en donde por lo general los biológicos, los psicológicos y los social son los principales de todos, generando que el individuo afectado mantenga una visión extraña y distorsionada de la vida y de su cuerpo, y esto les desarrolle un temor infinito y exagerado a engordar.

Es decir, todas aquellas personas enfermas con bulimia se mantienen siempre preocupadas por su peso, incluso si el mismo es normal y su cuerpo no está fuera del prototipo impuesto por la sociedad con las medidas exactas. Es importante recordar que la bulimia no consiste en querer bajar de peso de forma extrema, como la anorexia, sino de querer reprimir todas las ansias de comer que les ataca de forma constante.

Por otro lado, hablamos de factores psicológicos ya que quienes sufren de bulimia no se encuentran conformes consigo mismos en ningún momento, incluso si tienen un peso normal, y es que no se trata tan sólo de la parte física, sino también de la parte emocional: quienes sufren de bulimia no se valoran ni la mitad de lo que deberían, lo que les produce ataques de ansiedad que calman con comida.

La bulimia suele aparecer en aquellas personas que han estado realizando dietas dañinas sin control de un profesional y que no han surgido ningún resultado, y es que cuando el afectado comienza a restringirse cantidades de comida, esto les genera ansiedad y, por efecto, una necesidad patológica de consumir grandes cantidades de alimentos. En ocasiones a esto se le denomina un efecto rebote.

El entorno social es un factor desencadenante que puede dar lugar a la bulimia, además de las dietas y la falta de autoestima, ya que se ha establecido un patrón de miedo en aquellas personas enfermas de bulimia. Es decir, estos individuo temen al rechazo social, a la vergüenza de ser gordos y a comer en exceso frente a otras personas, incluso si los mismos no se burlan. La bulimia suele asemejarse con la anorexia partiendo de las posibles causas que estarían causando ambos trastornos alimenticios, y es que entre ambos existen factores idénticos que podrían desencadenar cualquiera de estos trastornos, tal como el abuso de las drogas, la obesidad personal o en el entorno y la personalidad de cada individuo.

Además de todo esto, los efectos del entorno social que ha establecido ideales de delgadez que son sinónimo de belleza, son capaces de generar bulimia en aquellas mujeres que no cuentan con este estereotipo de belleza. Sin embargo, es importante mencionar que la bulimia no aparece con tan sólo uno de estos factores, sino con la combinación de varios de estos.

Síntomas de la bulimia

A pesar de que la bulimia muestra síntomas muy claros, quienes padecen de esta enfermedad suelen tratar de mantenerla oculta, por lo que diagnosticarla suele ser difícil. Sin embargo, en ocasiones el entorno social es capaz de notar los cambios bruscos que se dan en el enfermo.

Después de realizar diversos estudios, se han llegado a establecer los síntomas comunes de la bulimia, y son los siguientes:

Atracones de alimentos

Los atracones de alimentos sueñen ser el síntoma principal de la bulimia, en donde el enfermo comienza a ingerir una gran cantidad de comida y lo repite en un periodo de tiempo muy corto. Por lo general, al tratarse de un problema de ansiedad extrema, el enfermo no puede dejar de comer.

Es importante mencionar que estos atracones de comida no son sinónimo de placer, y es que los bulímicos no sienten placer al ingerir los alimentos ni tienen un alimento preferido, lo que quiere decir que cualquier tipo de alimento que sea ingerido, ayuda a saciar la ansiedad.

Por otro lado, estas personas buscan evitar cualquier tipo de lugar en donde haya comida, y comer resulta ser una actividad que realizan en soledad, ya que su comportamiento les resulta inadecuado y les produce vergüenza. Esto acaba por generar aislamiento.

Vómitos inducidos

Los vómitos inducidos son un ciclo que se repite cada vez que los atracones surgen, y es que luego de haber ingerido los alimentos de forma exagerada, la culpa aparece y los individuos necesitan deshacerse de lo que han consumido. Este ciclo suele repetirse cada vez que los atracones aparecen.

Uso de laxantes

Además de los vómitos inducidos, el uso de laxantes es algo recurrente en los enfermos de bulimia, con el fin de compensar el hecho de haber consumido tantos alimentos y de evitar el aumento de peso. Los laxantes pueden ser de todo tipo, desde los naturales, hasta los fármacos.

Baja autoestima

Quienes sufren de bulimia, pueden desarrollar una baja autoestima que acaba por generar odio y repulsión hacia su misma persona. Esto, a su vez, genera pensamientos negativos totalmente y desencadena aislamiento familiar y social.

Alteraciones psicológicas

En ocasiones, quienes sufren de bulimia comienzan a desarrollar alteraciones psicológicas que acaban en un descontrol total de su cuerpo. La irritabilidad y la depresión son parte de los problemas psicológicos que surgen de forma principal.

Síntomas físicos

Y cómo no, están los síntomas físicos que aparecen tras un abuso de alimentos y de vómitos inducidos. Dentro de estos síntomas destacan la debilidad muscular, problemas comunes con los dientes, leves o severos mareos, la caída del cabello y problemas renales en casos más extremos.

Complicaciones clínicas

La bulimia puede llegar a generar una serie de complicaciones graves que pueden llegar a enviar al paciente a una hospitalización segura. Dentro de las complicaciones clínicas de la bulimia, se encuentran la deshidratación, los problemas con los intestinos, diversos ataques de arritmia, hernias, reflujo gástrico, perforaciones en el esófago y pancreatitis.

Lo ideal es tratar rápidamente estos problemas médicos con el fin de poder establecer un tratamiento y tratar la bulimia a su vez.

Tipos de bulimia

No todas las personas bulímicas son iguales, ya que cada cuerpo es diferente y cada problema se asimila de formas distintas, se dice que existen dos tipos de bulimia:

Bulimia purgativa

La bulimia purgativa es aquella en la que el enfermo, tal como su nombre nos lo indica, recurre a ciertas actividades purgativas, como inducirse los vómitos luego de cada atracón, y buscar apoyo en fármacos como laxantes y diuréticos que les ayuden a bajar de peso, o en su defecto, a no aumentarlo.

Bulimia no purgativa

Y por otro lado, está la bulimia no purgativa, la cual es aquella en la cual el enfermo busca la manera de controlar sus atracones mediante los ayunos y el ejercicio físico compulsivo, y no recurre a ningún tipo de purga. Este tipo de bulimia se caracteriza por no contener vómitos inducidos.

Diagnóstico de la bulimia

Como ya hemos venido comentando, es difícil diagnosticar la bulimia a simple vista, pero una vez que se visite al médico, incluso si no es por esta enfermedad, el especialista podrás sospechar de la bulimia partiendo de la conducta del enfermo. Esto surge cuando el paciente habla sobre no querer engordar y de repente esto coincide con signos evidentes de la utilización de purgas de cualquier tipo.

Además de esto, para confirmar un poco el diagnóstico, se observan las glándulas salivales que se encuentran en las mejillas y las erosiones en el esmalte dental, las cuales se observan debido al ácido gástrico que surge tras los vómitos inducidos. Por otra parte, es necesario observar cómo se comporta el paciente frente a las comidas. Sin embargo, aún con todo esto es difícil realizar a ciencia cierta el diagnóstico, ya que los vómitos y los atracones son fáciles de esconder para todas aquellas personas que saben que tienen un problema y que no quieren ayuda.

Para poder llegar a un acuerdo entre los especialistas y realizar un diagnóstico certero, se requiere de la presencia de un psiquiatra y realice un análisis profundo al paciente, basándose en pruebas especiales que luego se compararán con los testimonios de los familiares, amigos y especialistas.

Tratamientos para la bulimia

Luego de haber realizado el diagnóstico para la bulimia, es necesario que el especialista conozca toda la historia del paciente para poder establecer un tratamiento certero y esto se logra buscando adaptar cada situación a cada paciente. Es importante recordar que cada personalidad es distinta y las conductas de un bulímico no necesariamente deben ser iguales a las de otros bulímicos, lo que acaba generando tratamientos individuales para cada paciente.

Sin embargo, casi siempre se recurren a dos tipos de tratamientos, que se trabajan de forma conjunta: la psicoterapia y la medicina. Cada uno de estos tratamientos deben ser recetados por cada especialista en su ramo y combinar ambos para que generen resultados satisfactorios.

Si la bulimia del paciente ya se volvió demasiado grave, puede llegar a recurrirse de la hospitalización, con base a tratar deshidratación o cualquier otra complicación que haya surgido tras la enfermedad principal no tratada.

Lo ideal es comenzar a detener las purgas de cualquier tipo y normalizar sobre la marcha el metabolismo del paciente, ayudándole a que mejore sus hábitos alimenticios y enseñándole lo que es una dieta equilibrada. En todo este proceso es necesaria la ayuda de los familiares y amigos más cercanos, ya que puede surgir que las causas partan del seno familiar o del ámbito social.

Es necesario que esta enfermedad sea tratada, ya que es una de las causas de muerte a nivel mundial en un porcentaje moderado.

¿Cómo se puede ayudar a un enfermo con bulimia?

Antes que nada, es importante recordar que esta enfermedad parte de un problema interno de cada paciente, y puede empeorar fácilmente si no se le brinda ayuda o atención. Si conoces a alguien que pueda estar pasando, o está pasando por bulimia, y no sabes qué hacer exactamente, a continuación les dejamos algunos consejos:

  • No realices comentarios negativos o críticos sobre el peso de esta persona, ni nada que tenga que ver con la comida.
  • No trates de controlar a la persona bulímica, ni mucho menos le hables de forma despectiva de la enfermedad. No debes hacer que se sienta agobiado. Mientras menos le eches en cara su problema, más tranquilo y apoyado se sentirá.
  • No lo chantajees en lo absoluto con nada que tenga que ver con comer bien. Esto tan sólo empeora la situación.

Si necesitas saber con exactitud qué es lo que debes hacer en estos casos, sobretodo cuando se torna difícil lidiar con el enfermo, visita a un especialista y pide ayuda profesional, con el fin de brindar comprensión al bulímico y no fomentar una caída más.

Ten paciencia, sé comprensivo y ofrece apoyo. Entiende que la bulimia es una enfermedad y no un capricho, esto te ayudará a ti también.