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Síntomas de la bronquiolitis

Introducción

La bronquiolitis es una enfermedad muy común que consiste en atacar el aparato respiratorio de cualquier individuo, en donde generalmente son los niños quienes sufren de esta afección tan frecuente. En sí, lo que ocurre es que los bronquiolos comienzan  a inflamarse debido a la infección, y los mismos comienzan a hincharse, llenándose de mucha cantidad de mucosa. Cuando estos órganos de pequeño tamaño, se llenan de mucosidad, los mismos comienzan a funcionar de modo más lento y dificultoso, lo que se observa en la respiración del afectado, la cual se vuelve superficial. Esto, a su vez, ocurre porque los bronquiolos desembocan en los pulmones.

Esta enfermedad puede atacar a cualquier persona, sin importar sexo, ni edad. Sin embargo, suele ser más frecuente en los bebés y en los niños de edades menores a cinco años. Esto se debe a que sus vías respiratorias no cuentan con un tamaño moderado, sino reducido, lo que acaba ocasionando que la obstrucción de estas vías sea mucho más fácil de suceder. En los niños ya más grandes, así como en los jóvenes y adultos, el riesgo de sufrir bronquiolitis es más reducido.

Por lo general, la edad común en la cual ataca la bronquiolitis, es en los dos primeros años de vida, siendo este el número en el cual la incidencia es más alta. Sin embargo, si hemos de realizar una media entre estos años, se estima que los lactantes mayores de tres meses, pero no mayores de seis, son los que más riesgo tienen de sufrir de esta enfermedad. Por otro lado, existen algunos factores de riesgo que aumentan las posibilidades de padecer de bronquiolitis, como lo es ser un varón, no haber ingerido leche materna, vivir en condiciones de hacinamiento, asistir de forma regular a la guardería y estar expuestos al humo de tabaco.

La bronquiolitis, a pesar de que suena a que es una enfermedad sencilla, y que de hecho lo es en la mayoría de los casos, en realidad es una enfermedad que puede generar complicaciones que pueden poner en riesgo la vida del bebé, por lo que en estas ocasiones se requiere de la hospitalización del infante.

A pesar de que hemos nombrado con anterioridad los factores de riesgo comunes que pueden contribuir a sufrir de bronquiolitis, existen otros factores que ayudan a que las complicaciones aparezcan, como el hecho de haber nacido de forma prematura, sufrir de alguna enfermedad pulmonar o cardíaca y tener debilitado el sistema inmunológico.

Según diversos estudios que se han realizado a lo largo de los años, se ha llegado a la conclusión de que un gran número de niños que ha padecido de bronquiolitis, acaban desarrollando asma en un futuro cercano. Sin embargo, esto no quiere decir que la bronquiolitis sea un factor desencadenante de esta otra enfermedad.

Causas de la bronquiolitis

La bronquiolitis es una enfermedad que ataca las vías respiratorias, y la misma puede verse desencadenada y producida por diferentes causas, en donde la más común es el VRS (Virus respiratorio sincitial). Por lo general, este virus es el causante de la mitad de todos los casos de bronquiolitis, incluyendo la bronquiolitis aguda, en donde la otra mitad se ve producida por otros virus, como el adenovirus.

La bronquiolitis es contagiosa, y el contagio se puede dar entre dos o más personas, en donde al menos una de las mismas tiene que estar infectada con el virus que ha ocasionado la enfermedad. Por lo general, esta infección ocurre y se contagia a través del aire, en donde el individuo sano inhala partículas diminutas de saliva de algún individuo infectado.

Por otro lado, el contagio también ocurre a través de diversos contactos físicos con personas infectadas, generalmente a través de la saliva y de las secreciones nasales. Partiendo de este último hecho, es necesario que todas aquellas personas laven sus manos antes de tocar a un niño, sobretodo cuando el mismo es un bebé.

Síntomas de la bronquiolitis

La bronquiolitis no es en lo absoluto una enfermedad silenciosa, ya que partiendo del hecho de la mucosidad existentes en los bronquiolos, se sobreentiende que existe una respuesta del cuerpo ante esta particularidad. Sin embargo, esto no quiere decir que la enfermedad sea fácil de diagnosticar partiendo de sus síntomas, ya que los mismos suelen ser muy similares a los de una gripe común, o en su defecto, a los de un resfriado.

Los síntomas de la bronquiolitis, son los siguientes:

Congestión nasal

Uno de los primeros síntomas que aparece cuando existe una bronquiolitis, es la congestión nasal. La misma se vuelve permanente, dependiendo de la cantidad de mucosa que exista en los bronquiolos. En ocasiones, el niño o el adulto con bronquiolitis, se ve en la necesidad de respirar a través de la boca, ya que su nariz se encuentra totalmente congestionada.

Moqueo nasal

Otro de los síntomas comunes de la bronquiolitis, es el moqueo nasal, el cual puede aparecer durante horas seguidas, manteniendo al afectado en un estadio de estrés y poca respiración.

Tos leve

Tal como ocurre en el resfriado común, la tos que aparece en la bronquiolitis no es demasiado fuerte, sino más bien se cataloga como leve e intermitente. La misma puede aparecer de a momentos, no demasiado seguida.

Fiebre baja

No en todos los casos de bronquiolitis surge fiebre, pero es uno de los síntomas que frecuentemente pueden aparecer, sobretodo en el caso de los bebés. La fiebre no suele pasar los 38º y se controla fácilmente.

Todos estos síntomas son los que primero aparecen en la persona infectada con bronquiolitis, en donde los mismos pueden no durar más de dos días. Sin embargo, cuando la enfermedad empeora, surgen otros signos que indican que alguna complicación está ocurriendo. Estos signos son los siguientes:

  1. Respiración superficial, en un rango de segundos muy seguidos.
  2. Una frecuencia cardíaca acelerada, a un ritmo que puede generar dolor en el tórax.
  3. El cuello y el tórax pueden hundirse un poco con cada respiración.
  4. Las fosas nasales se ensanchan partiendo de una irritación que surge del mal dormir y de la dificultad para respirar.
  5. Falta de apetito constante y deshidratación.

En ocasiones en donde la enfermedad se complica de forma gradual, a un ritmo agitado y rápido, el paciente con bronquiolitis puede llegar a fatigarse con apenas algunas respiraciones. Esto se debe a que en estos casos la cantidad de oxígeno que entra a través de los pulmones, no es suficiente.

¿Cómo se diagnostica la bronquiolitis?

Como decíamos anteriormente, la bronquiolitis es una enfermedad cuyos síntomas son muy similares a otras patologías frecuentes, lo que dificulta el diagnóstico de la enfermedad de forma sencilla. Sin embargo, no son demasiadas las enfermedades similares a la bronquiolitis, por lo que el cuadro de diagnóstico se reduce a algunas enfermedades.

Lo primero que debe realizar el médico al analizar los síntomas del paciente, es realizar una exploración física exhaustiva, observando la tos, la respiración del paciente y sus fosas nasales. Partiendo de los síntomas y de las hipótesis de del profesional, se deben realizar ciertas pruebas con el fin de descartar algunas enfermedades, y confirmar la que se esté padeciendo.

Estas pruebas son las siguientes:

  1. Aspirado nasofaríngeo para virus. Con esta prueba tan especial y específica, se busca determinar el tipo de virus que pueda estar ocasionando la infección, con el fin de partir de esta causa.
  2. Radiografía de tórax. Con la radiografía de tórax se busca descartar algunas otras patologías existentes, como la neumonía, que cuenta con síntomas muy similares a la bronquiolitis.
  3. Realizar un diagnóstico diferencial. Este tipo de diagnóstico se realiza para diferenciar la bronquiolitis de otras patologías muy comunes, como la neumonía por Chlamydia y alguna insuficiencia cardíaca congestiva.

Preguntas frecuentes

Cuando los padres del paciente descubren la bronquiolitis, comienzan a realizar una serie de preguntas muy frecuentes, con el fin de entender un poco más la enfermedad y entender la causa que ha llevado a su familiar a padecerla.

Las preguntas frecuentes en cuanto a la bronquiolitis, son las siguientes:

  • ¿Algunos niños tienen más riesgo que otros de padecer la bronquiolitis?

Por supuesto. Partiendo del hecho de ser niños, en realidad la edad suele ser un factor determinante en el nivel de riesgo que pueda tener uno, en cuanto a otro. Aquellos bebés menores de tres meses, tienen un índice de riesgo mayor a padecer esta enfermedad, a pesar de que la media constante varía entre los tres meses, y los seis meses. Esto se debe, sin embargo, a que sus vías respiratorias tienen un tamaño muy pequeño, y los mismos cuentan con un índice alto de riesgo a infectarse con virus y bacterias.

Por otro lado, como ya habíamos mencionado más arriba, los niños que sufran de enfermedades pulmonares o cardíacas, también tienen un alto índice de padecer de bronquiolitis en algún momento de sus vidas.

  • ¿La bronquiolitis se encuentra altamente ligada al asma?

Esta suele ser una de las preguntas más frecuentes de los padres, partiendo de los síntomas de los más pequeños. Sin embargo, aunque estos sean muy similares, en realidad ambas enfermedades son totalmente diferentes y no deben ser confundidas, ni enlazas. Si bien la bronquiolitis puede dar paso al asma, esto no es una regla.

Por lo general, aquellos niños que tengan algún familiar que haya sufrido de asma, y que anteriormente haya sufrido de bronquiolitis, tiene un riesgo mayor a padecer asma en un futuro, en donde por lo general esto surge en niños mayores de cinco años.

  • ¿Cuánto dura la bronquiolitis?

La bronquiolitis es una enfermedad que suele tratarse, y por lo general no dura más de doce días, como tiempo límite, pero prorrogable, dependiendo de la intensidad de la enfermedad. Sin embargo, a pesar de que la enfermedad haya pasado, en aquellos casos graves en donde hayan existido complicaciones, algunos síntomas (como la tos, como principal), son capaces de durar algunas semanas más.

Es importante resaltar que durante los primeros dos o tres días de la enfermedad, es cuando los síntomas suelen colocarse en su más alto nivel de límite.

  • ¿La bronquiolitis se puede tratar?

¡Por supuesto! La bronquiolitis es una enfermedad que en la mayoría de los casos es tratable, sobretodo cuando la misma es leve y se diagnostica de forma precoz. La mejor forma de tratar la bronquiolitis, a pesar de que puede incluso no ser tratada con fármacos cuando es muy leve, es utilizando antibióticos especiales que eliminen la causa que haya originado la enfermedad, en el paciente. Para ello es necesario que se realice la prueba en donde surge el nombre del virus que la ha producido, y así poder establecer el antibiótico correcto.

Sin embargo, aunque la bronquiolitis sea leve, es necesario que un médico profesional se mantenga siempre al tanto de la situación, sobretodo en aquellos niños menores de dos años. Cuando la enfermedad se complica, suele recomendarse hospitalizar al niño con el fin de mantenerlo siempre monitoreado y evitar más complicaciones que pongan en riesgo su vida.

  • ¿Se puede tratar en casa?

Siempre que la enfermedad no sea grave y no existan complicaciones, lo mejor es tratarla en el hogar, sobretodo porque los niños se mantienen en su zona de confort, en su cuarto y con sus comodidades; además de que los mismos se vuelven los más cuidados de su hogar.

Es importante que los mismos ingieran suficiente líquido, para así recuperarse más rápido y evitar una deshidratación, incluso aunque los mismos no quieran beber ningún tipo de líquido. Cuando esto ocurre, es importante ofrecer tragos muy pequeños, pero de forma muy frecuente, para así evitar la fatiga, la deshidratación y la negativa de los niños.

Si se requiere del uso de un humidificador para permitir que el niño respire mejor, se debe mantener siempre limpio, con el fin de evitar que se forme moho en el aparato.

  • ¿Se puede prevenir?

Si bien la bronquiolitis es una enfermedad que se contagia generalmente del aire, en realidad se pueden establecer algunas medidas preventivas para evitar un posible contagio en los niños. Sin embargo, esto no quiere decir que estas recomendaciones sean totalmente confiables, por lo que siempre existe el riesgo de padecer la enfermedad, aún aplicando estos consejos.

A continuación les dejamos las recomendaciones preventivas para evitar la bronquiolitis:

  1. Mantener una higiene exhaustiva, sobretodo en la zona de las manos y los antebrazos.
  2. Mantenerse alejado de personas que se encuentren tosiendo o estornudando.
  3. Mantener a los niños alejados de aquellas personas que se encuentran tocando objetos de forma habitual y no lavan sus manos. Además, los niños deben mantenerse alejados de todas aquellas personas con olor a tabaco.
  4. Si el bebé utiliza juguetes, chupones o biberones, mantenerlos siempre esterilizados y limpios, y tocarlos con las manos limpias en todo momento.
  5. Evitar la guardería en lo posible, sobretodo en aquellas épocas en donde existe algún brote de gripe o resfriado común.
  6. Evite, en lo posible, zonas cerradas en donde se acumulen demasiadas personas, sobretodo en aquellos lugares como hospitales o baños públicos.

Como decíamos, seguir estos consejos disminuye el riesgo de sufrir una bronquiolitis, pero no segura al 100% su prevención. Pese a ello, es importante mantener estos cuidados al pie de la letra, asé los niños se mantienen sanos y con menos riesgos a padecer enfermedades virales, como la bronquiolitis, o cualquier otra similar.