Síntomas del bocio

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Introducción

Antes de hablar sobre lo que es el bocio, es importante explicar lo que es la tiroides. Esta es una glándula que se encuentra en nuestro cuello y que cumple un papel fundamental en el sistema endocrino. Específicamente hablando, esta se encuentra en la parte frontal de nuestro cuello, en donde las clavículas se juntan.

Esta glándula es aquella que se encarga de producir la cantidad de hormonas necesarias para controlar las células de nuestro cuerpo y de cómo la energía es controlada por estas células. Partiendo de este hecho, y denominando como metabolismo a este proceso, decimos que un bocio es una señal de que la tiroides no está funcionando correctamente, en donde el error parte de la producción de la hormona tiroidea. Por lo general, el yodo está altamente relacionado con un bocio.

Para definir exactamente lo que es el bocio, decimos que es lo que ocurre cuando la tiroides aumenta de tamaño, provocando una serie de síntomas que engloban la zona de nuestro cuerpo en donde se encuentra la glándula. De entre los síntomas del bocio, se encuentran la tos y la ronquera como los principales. Más adelante hablaremos de todos estos síntomas.

Las hormonas tiroideas, mejor conocidas como tiroxina y triiodotironina, son aquellas que se encargan de regular el metabolismo corporal de cada individuo, con el fin de mantener el organismo completamente equilibrado. Estas hormonas se encuentran y se liberan desde la tiroides, por lo que cuando esta glándula cuenta con un problema, se forma un descontrol en los niveles hormonales y el metabolismo se desequilibra. Esto puede causar diversas situaciones, como el aumento o la disminución desmedida de peso.

Tipos de bocio

Sí, en efecto existen distintos tipos de bocio. Si bien esto podría parecer una peculiaridad ya que hablábamos de que esto era el incremento en el tamaño de la tiroides, esto se clasifica según su gravedad y según su forma. Para establecer los tipos de bocio existentes, lo haremos partiendo de cada categoría.

Tipos de bocio según su gravedad

  • Bocio simple

Este tipo de bocio es aquel que se forma cuando el aumento de la tiroides no parte de un problema externo, como lo es el hipotiroidismo o el hipertiroidismo, entre otros que se caracterizan por ser más graves. Es decir, este tipo de crecimiento es aquel que se considera común por no ser tóxico. Es uno de los tipos de bocio más comunes de todos.

  • Bocio nodular tóxico

A diferencia del anterior, este es aquel que se forma partiendo de una causa externa, como las anteriormente mencionadas. Por lo general, este tipo de bocio es aquel que procede de un bocio simple sin tratamiento, y es muy común en aquellas personas de edad avanzada. Requiere de un tratamiento y un control médico.

Tipos de bocio según la forma

Como decíamos, también se conocen los bocios según la forma con la que cuentan al crecer, y son los siguientes:

  • Bocio difuso: este es aquel bocio que se caracteriza por incrementar su tamaño de forma global, sin llegar a generar nódulos.
  • Bocio uninodular: por otro lado, se encuentra este en el cual la tiroides gana tamaño y puede llegar a sentirse un nódulo.
  • Bocio multinodular: y por último, está el tipo de bocio multinodular, el cual se caracteriza por agrandar la tiroides y contener más de un nódulo.

¿Cuáles son las causas del bocio?

El bocio es capaz de aparecer por diversas causas, sin necesidad de que a todas las personas les ocurra del mismo modo, por lo que se dice que cada organismo responde de forma distinta.

Las causas principales que dan paso a un bocio, son las siguientes:

  1. Deficiencia de yodo. Esta es la causa principal de que un bocio aparezca. Por lo general, el cuerpo necesita de cierta cantidad de yodo para que la tiroides pueda producir las cantidades adecuadas de hormonas. Sin embargo, cuando esto se ve interrumpido por la cantidad de este mineral, ocurre un aumento en la glándula tiroidea. Esto ocurre por no consumir la cantidad de yodo correcta, lo que genera que la tiroides se agrande para poder absorber todo el yodo, con el fin de producir las cantidades correctas de hormonas.
  2. Problemas autoinmunes. Generalmente, una gran mayoría de los problemas que ocurren en la tiroides son autoinmunes. Esto quiere decir que el propio sistema ataca de forma negativa a la tiroides. Estas cosas ocurren cuando existen algunas situaciones o enfermedades, como la enfermedad de Graves-Basedow, lo que acaba generando un hipertiroidismo. Esto se caracteriza por la creación de un anticuerpo llamado inmunoglobulina estimulante del tiroides, lo que genera el crecimiento de esta glándula y acelera la producción de la hormona precisa.
  3. El hecho de fumar es otra de las causas principales de padecer de un bocio, incluso si eres fumador pasivo.
  4. Infecciones. Si en algún momento de tu vida has padecido de algunas infecciones que provoquen que la glándula tiroidea se inflame, estás propenso a sufrir de un bocio.
  5. Ciertas alteraciones congénitas son capaces también de dar paso a un aumento desmedido o mínimo de la tiroides, lo que acaba generando un bocio cuyo tamaño puede variar.
  6. Algunos tumores, independientemente de que sean benignos o malignos, son también capaces de producir o acelerar la creación de un bocio.

Factores de riesgo

Por otro lado, existen algunos factores de riesgo que ayudan a que un bocio se genere con más rapidez de la habitual, y son los siguientes:

  1. No consumir la suficiente cantidad de yodo. Esto puede ocurrir por dietas autoimpuestas o mal organizadas.
  2. Ser mujer es uno de los principales factores de riesgo, ya que el sexo femenino es el que más cantidad de riesgo tiene de padecer problemas de tiroides. Además, si bien esto ataca a cualquier persona de cualquier edad, es más riesgoso en personas mayores de cuarenta años.
  3. A pesar de que suena extraño, estar embarazada es otro de los factores de riesgo de padecer de un bocio. Estas tienen un alto índice de riesgo de padecer esta patología.
  4. Estas pasando por la menopausia es otro de los factores de riesgo de un bocio.
  5. Por otro lado, está el factor hereditario. Todas aquellas personas que tengan familiares directos que hayan padecido de problemas hormonales o de tiroides, específicamente, son capaces de tener problemas tiroideos.
  6. Haber sufrido diversas exposiciones a los rayos X en la zona del cuello y del pecho.

Síntomas del bocio

El incremento de la tiroides en muchas ocasiones, sobretodo en aquellas en donde el bocio es simple, no suele presentar síntomas de ningún tipo, por lo que los pacientes no saben que están teniendo problemas en su tiroides, sino después de cierto tiempo. Por lo general, cuando se descubren estos casos es por medio de una consulta de rutina impuesta o recomendada por algún otro médico, lo que sorprende a los pacientes al descubrir esta patología. Partiendo de este hecho se recomiendan las visitas rutinarias a los endocrinólogos, con el fin de que los mismos puedan observar el comportamiento de la tiroides.

Por otro lado, si vamos a hablar de síntomas comunes que afectan a muchas personas por un bocio, debemos empezar a hacerlo nombrando el síntoma principal: el agrandamiento de la tiroides. Una vez que esto ocurre, pueden no suceder otros síntomas, dependiendo del tamaño del bocio.

Si el tamaño de la tiroides comienza a comprimir algunos órganos, los otros síntomas aparecen, y estos son los siguientes:

Bulto en el cuello

El síntoma más común, es un bulto que aparece en la parte delantera del cuello  que a simple vista puede observarse. Este no siempre genera dolor, en ocasiones tan sólo acaba en la molestia de tener el cuello abultado. Puede desde el tamaño más pequeño, hasta el más grande e incómodo.

Opresión en el cuello

Sentir una compresión molesta en el cuello es otro de los síntomas comunes de tener un bocio. Esto puede generarse en la garganta o en todo el cuello, dependiendo del tamaño y la forma del bocio.

Dificultad para tragar

Al tener la tiroides inflamada, todo aquello que se encuentra en esta zona se ve afectado y tragar se vuelve difícil en muchas ocasiones, sobretodo cuando los alimentos son sólidos en su totalidad.

Tos y ronquera

En muchos casos, los síntomas iniciales suelen ser estos dos, comenzando por una tos molesta y ronquera habitual. Este último puede aparecer y desaparecer bruscamente y sin previo aviso.

Dificultad para respirar

Este síntoma es común cuando el tamaño del bocio es moderado o grande. Suele ser más común en posiciones boca arriba, sobretodo cuando se está completamente acostado. También ocurre al levantar ambos brazos al mismo tiempo. Esto sucede partiendo de la compresión que ocurre tanto en la tráquea, como en toda la zona cercana a la misma.

Ruido al respirar

Sin identificar bien este sonido, el mismo generalmente aparece por las noches, cuando se está durmiendo. Puede ser sonoro o apenas un silbido, pero aparece cuando existe un bocio de cualquier tamaño.

Mareos

Los mareos son capaces de aparecer siempre que el tamaño del bocio vaya más allá de lo moderado, sobretodo cuando su tamaño es excesivamente grande. Esto pasa gracias a que el bocio ataca la zona retroesternal. Además de los mareos, en ocasiones más graves, ocurren síncopes.

Es necesario prestar atención a todos estos síntomas, con el fin de que cuando recién aparezcan, aunque no sean todos, se visite a un médico para detenerlos. Mientras más pequeño sea el bocio y más rápido acudas al médico, mejor será tu recuperación.

¿Cómo puede ser diagnosticado un bocio?

Una vez que se visite al médico general partiendo de los síntomas, es necesario visitar a un médico especialista en cuestiones endocrinas, con el fin de que el mismo pueda realizarte un chequeo exhaustivo, tanto físico, como analítico, para observar qué es lo que está ocurriendo. Si bien en muchas ocasiones los bocios pueden observarse a simple vista, incluso si son pequeños (palpando la zona), es necesario que se realicen algunas pruebas que confirmen lo que es, y que descarten otras patologías.

Dentro de las principales pruebas para diagnosticar un bocio, se encuentran las siguientes:

  1. Exámenes de sangre. Lo primero que se debe realizar son pruebas de sangre para observar todos los niveles sanguíneos y cómo están las hormonas tiroideas. Esto es primordial para observar el funcionamiento de la tiroides y la cantidad de hormonas que la glándula está generando. Además, también debes realizarse pruebas de anticuerpos anti-tiroideos y anti-receptores, con el fin de descartar cualquier enfermedad autoinmune que pueda estar causando el bocio.
  2. Yodo en la orina. Es importante observar la cantidad de yodo que existe en el organismo, y puede realizarse fácilmente a través de un examen de orina evaluado en un laboratorio y luego analizado por el médico.
  3. Ecografía tiroidea. Realizar un eco en la zona de la tiroides es fundamental para observar el tamaño de esta glándula y observar si existen nódulos o algún tipo de cáncer. Esta prueba ayuda a descartar ciertas causas y el tipo de bocio que sea.
  4. Gammagrafía tiroidea. En el caso del hipertiroidismo esta prueba es magnífica, ya que permite ver la tiroides de forma más clara y observar y clasificar los nódulos con detalles. Este examen consiste en la inyección de yodo radiactivo, lo que permite que la tiroides se vea claramente.
  5. Punción de tiroides (PAAF). Y por último, también se encuentra esta prueba que se realiza una vez que se consigan nódulos en la tiroides, sobretodo para descartar nódulos malignos o algún otro tipo de detalle sospechoso.

Estas pruebas deben ser realizadas por profesionales y deberán ser estudiadas por el endocrino, con el fin de recetar el tratamiento correcto, partiendo del tipo de bocio y de su tamaño.

Tratamiento del bocio

Tras haber realizado las pruebas pertinentes y de haber diagnosticado el tipo de bocio que está ocurriendo, se debe buscar la causa del problema y atacarlo desde allí. No existe realmente un tratamiento específico para el bocio, ya que este puede variar según sea el tamaño y el tipo del mismo, además de que los síntomas no siempre son iguales en todos los casos.

Partiendo de las posibles causas del bocio y de los tratamientos que comúnmente se recetan, los métodos para tratar este problema son los siguientes:

  1. Si se trata de un bocio por una deficiencia de yodo, se debe establecer una dieta especial basada en yodo para poder aumentar estos niveles y que la tiroides no crezca en exceso.
  2. Si la causa es el hipotiroidismo no tratado, esta afección tiroidea debe ser tratada, generalmente a través de tiroxina.
  3. Si por el contrario, la causa es un hipertiroidismo, entonces se debe tratar esta afección con ciertos medicamentos, o en su defecto, una cirugía si lo amerita.
  4. Cirugía. En ocasiones se puede necesitar de una cirugía, generalmente cuando el bocio comienza a desarrollarse con demasiada rapidez, cuando existe algún detalle maligno de por medio o cuando el tamaño de la tiroides ya está comprimiendo los órganos a su alrededor. La cirugía consiste en la extirpación de la glándula tiroidea, de forma parcial, o completa.

Estos tratamientos deben ser recetados por un médico profesional, y ser llevados a cabo con calma y mucha precisión. Recordemos que la tiroides es fundamental en nuestro organismo y es importante que la misma segregue la cantidad de hormonas necesarias.

¿El bocio se puede prevenir?

Siendo la falta de yodo una de las causas principales del bocio, esto puede prevenirse utilizando sal yodada en la dieta diaria de cualquier persona, o bien, consultar con algún nutricionista para que te haga una lista con todos los alimentos ricos en yodo y los puedas alternar en tu dieta. Además, si bien no se puede prevenir al 100% la aparición de un bocio, sobretodo cuando el problema es autoinmune, se puede ver llegar con controles tiroideos cada cierto tiempo, y evitar algunos medicamentos que cuenten con sustancias bociógenas.

Esto podrás consultarlo con tu médico de confianza y así evitarlos.

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