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Síntomas de la bipolaridad

Introducción

La bipolaridad, o mejor y médicamente conocida como el trastorno bipolar, es una enfermedad mental severa que es capaz de afectar a un gran número de personas en todo el mundo. Sin embargo, a lo largo de los años, partiendo de las conductas complicadas y comunes de las personas, el término bipolaridad se ha tomado como excusa para denominar estas conductas desiguales, generando una falta de información gradual en diversos países del mundo.

Es importante destacar que este es un problema mental que debe ser tratado por un médico, siempre y cuando se haya diagnosticado, ya que el hecho de tener conductas desiguales en ciertas ocasiones, no es suficiente para catalogar esto como un trastorno bipolar. Esto quiere decir que debe ser un especialista el que se encargue de diagnosticar el problema y generar una solución.

La bipolaridad se caracteriza por ser un problema capaz de causar severos problemas e impactos en la vida cotidiana de la persona enferma, y es que este trastorno es capaz de generar cambios drásticos en el estado de ánimo del afectado, en un punto severo y crítico. Esto es capaz de ser tan fuerte, que acaba interfiriendo en la capacidad mental y física de los individuos a la hora de realizar actividades cotidianas y comunes.

Esto ocurre debido a que la bipolaridad se mete con las emociones de los pacientes, afectando su rendimiento y su fuerza. Esto acaba por afectar el entorno social de quien padece esta enfermedad, causando problemas en el ámbito social, laboral y estudiantil, si es el caso.

Tipos de bipolaridad

Una vez que el especialista realice el diagnóstico, el mismo deberá clasificar el tipo de bipolaridad dependiendo siempre de sus síntomas y del grado. Los tipos de bipolaridad son los siguientes:

  1. Trastorno bipolar I: este, a pesar de tener el número inicial, es el más grave de todos. Todos aquellos individuos que cuentan con un trastorno bipolar de grado I, cuentan con cambios demasiado bruscos en su estado de ánimo, lo que acaba dificultando la realización de tareas cotidianas y comunes. Esto afecta de forma desmedida todos los ámbitos sociales del paciente, y es que en esta clasificación se observan los ciclos rápidos. Esto quiere decir que los episodios pueden durar largos periodos de tiempo para luego alternar a otro comportamiento de forma brusca.
  2. Trastorno bipolar II: de los tres tipos de bipolaridad, este suele ser el intermedio, aquel que se mantiene al margen de la gravedad y la levedad. Este se caracteriza por presentar episodios más generales de depresión, y algunos episodios hipomaníacos.
  3. Ciclotimia: y por último, está el tipo de bipolaridad más leve de todos, en donde los individuos afectados por esta enfermedad son capaces de presentar cambios drásticos en su estado anímico, pero mucho más leve. En este caso tanto la depresión como la hipomanía están presentes.

Causas de la bipolaridad

No se puede establecer una causa específica para el trastorno bipolar, ya que luego de haber realizado un sinfín de estudios e investigaciones de manos de los expertos, se ha llegado a la conclusión de que son distintos factores los que pueden desencadenar esta enfermedad, dentro de los que destacan los siguientes:

  1. Factores genéticos: uno de los factores más influyentes en la bipolaridad, es el factor genético, ya que cualquier individuo que tenga un padre con un trastorno mental similar o igual, es capaz de heredar el mismo. Por otro lado, en este punto resulta necesario explicar que cuando la bipolaridad existe por un factor genético, la enfermedad aparece diez años antes de la edad en la que su padre/madre la tuvo.
  2. Factores físicos: por otro lado, existen factores físicos dominantes capaces de desencadenar el trastorno bipolar, como lo es un desequilibrio químico en el cerebro.
  3. Factores ambientales: y por último, están los factores ambientales, los cuales son capaces de desencadenar un trastorno bipolar, siempre que la persona se encuentre predispuesta genéticamente a padecer de esta enfermedad. Estos factores aparecen cuando hay un trauma de por medio, cambios bruscos, abusos o abandonos.

Factores de riesgo

Por otro lado, es importante resaltar el hecho de que además de los factores anteriores que son capaces de causar el trastorno de bipolaridad, también existen algunos factores de riesgos que contribuyen a este hecho, y son los siguientes:

  1. Parientes con enfermedades mentales.
  2. Algún otro trastorno, como la ansiedad o la depresión.
  3. El uso de drogas o abuso del alcohol.
  4. Haber pasado por situaciones traumáticas.
  5. Sufrir de estrés.

Síntomas de la bipolaridad

La bipolaridad es una enfermedad que es capaz de dar indicios desde su comienzo, siendo esto diferente dependiendo de cada persona y del tipo de trastorno bipolar que se esté padeciendo. En el caso de los niños y los adolescentes, puede ser totalmente distinto que en el caso de los adultos, por lo que es necesario prestar atención a todos los síntomas y visitar a un especialista.

Los principales síntomas de la bipolaridad son los siguientes:

Síntomas del comportamiento

Dentro de los síntomas del comportamiento que aparecen comúnmente en las personas con bipolaridad, destacan el hecho de faltar de forma frecuente a sus responsabilidades (trabajo, escuela, etc.), hablar consigo mismos, tener impulsos cada ciertos casos, agredir de forma verbal o física a cualquier persona que parezca ser una amenaza, ser hipersexual, tener comportamiento instigador y estar siempre intranquilo e irritable.

Síntomas físicos

Dentro de los síntomas físicos de la bipolaridad, destacan algunos tics vocales, tics motrices, tener insomnio y de forma repentina dormir demasiado, mantener siempre rechinando los dientes, tener cambios muy bruscos en los patrones de alimentaciones, aumentar de peso, disminuir de peso, estar constantemente sobresaltado o en alerta.

Síntomas cognitivos

Dentro de los síntomas cognitivos se encuentran la memoria deficiente (que de forma gradual va aumentando), diversos pensamientos acelerados y diferentes, poca concentración, delirio e ideal fugándose de forma común. En ocasiones la bipolaridad puede venir acompañada de pesadillas y alucinaciones.

Síntomas psicosociales

Y dentro de los síntomas psicosociales, se encuentra como síntomas inicial los cambios bruscos en el estado de ánimo del afectado, sobresalto ante gritos, manifestaciones de grandeza que traen problemas a la larga, problemas graves de ansiedad, desapego emocional en momentos y demasiadas emociones juntas, en otros. Además, muchos pensamientos sucios y de furia llenan la mente de algunos afectados.

Síntomas en los niños

El trastorno bipolar también afecta a los niños, como ya hemos dejado claro. Sin embargo, en estos casos suele ser un poco más difícil de diagnosticar y de preveer, ya que todos los niños tienen altibajos en sus conductas, sobretodo cuando su edad varía entre los tres y los ocho años. Incluso si estas conductas están fuera de lo que se considera como normal, no necesariamente esto puede ser sinónimo de un trastorno bipolar, sino de un evento traumático o de un ataque de estrés.

Pese a ello, la bipolaridad también los ataca y dentro de sus síntomas principales se encuentran ataques de manía, episodios de depresión y mucha hiperactividad. Además, los estados e ánimos son capaces de cambiar de forma brusca en periodos de tiempo muy breves.

¿Cuándo es importante visitar al médico?

Si bien es verdad que la bipolaridad en ocasiones se utiliza como un término mal aplicado, también es cierto que muchas personas mantienen conductas cambiantes que pueden confundir a los demás individuos. Sin embargo, en estas ocasiones no siempre se requiere la visita a un médico.

Para poder saber cuándo es requerida la ayuda de un profesional, es necesaria la atención del círculo social y familiar de la persona afectada, ya que este puede no llegar a sentir todas las consecuencias que traen consigo su inestabilidad general.  Esto se debe a que en algunas ocasiones, quienes padecen de bipolaridad cuentan con un grado de euforia que les agrada cada vez que pasan de un estado de ánimo, a otro. Esto no les permite observar el problema y, por ende, no buscan ayuda.

Si sientes que tienes algún problema mental de cualquier tipo, o si conoces a alguien con alguno de los síntomas anteriormente descrito, busca ayuda profesional.

Diagnóstico

Una vez que decidas visitar al médico, el mismo deberá realizarte una evaluación completa, en donde te realizará una exploración física con el fin de determinar alguna causa física para el problema, además de que puede ser requerido algún examen extra. Esto se realiza para encontrar alguna muestra de eventos traumáticos o abusos que puedan haber desencadenado los episodios.

Además de la exploración física, el especialista deberá realizar una evaluación psiquiátrica con el fin de observar y entender qué es lo que ocurre en la mente del paciente, y analizar sus comportamientos, patrones de conductas y sentimientos. Esto ayudará a llevar un registro del estado de ánimo del paciente y así poder observar todos los cambios que suceden en su organismo. Por otro lado, es necesaria una evaluación que muestre sus patrones de sueño, para analizar los demás síntomas conforme sus horas de sueño.

En el caso de los niños el diagnóstico puede ser el mismo, con la variación en los patrones de conducta, irritabilidad y sueño. Sin embargo, en estos casos se prefiere la ayuda de un psiquiatra infantil que tenga experiencia en el trastorno bipolar.

¿La bipolaridad se puede prevenir?

El trastorno bipolar es una enfermedad mental que puede ser tratada, pero no cuenta con una forma precisa para prevenirla. Pese a ello, el hecho de tratar la bipolaridad es un grandioso método para generar que los síntomas vayan disminuyendo, y la enfermedad baje de grado.

Además, el mejor método de prevenir un peor nivel de bipolaridad, es atacando los síntomas desde que los primeros signos van apareciendo. Además, esto también ayuda a que otros problemas mentales se prevengan o empeoren, dependiendo de cual sea.

Existen algunas estrategias que se pueden llevar a cabo con el fin de ayudar a prevenir episodios depresivos o maníacos, previniendo además un nivel de bipolaridad mayor. Estas estrategias son las siguientes:

  1. No dejes pasar las señales de advertencia. Cualquier episodio ofrece una previa de signos que puedes tomar a tu favor, con el fin de que estos empeoren. Para lograrlo debes prestar atención a todo tu cuerpo y a tu mente, con el fin de que consigas el patrón exacto y sepas cómo comienza el episodio. Partiendo de este hecho puedes descubrir qué es lo que desencadena el episodio. Cuando identifiques el patrón, comunícate con tu especialista y busca apoyo en tu círculo social. Adviérteles que estás a punto de tener un episodio y que estén atentos.
  2. No consumas drogas, ni ingieras bebidas alcohólicas. Esto genera que los síntomas empeoren y que los episodios aumenten tanto en gravedad, como en repeticiones.
  3. No cometas ningún desliz con el tratamiento que te haya recetado el médico. Debes tomarlo tal como se te indicó, en las dosis preescritas y a las horas correctas. Si en algún momento te sientes estresado y desea detener el tratamiento, no lo hagas. Lucha con tu mente y enfócate en tu mejoría. Si haces un mínimo cambio en el tratamiento, tendrás efectos secundarios, como la abstinencia y la ansiedad.

Recomendaciones

De forma general, además de los consejos para evitar un episodio, existe una pequeña lista con recomendaciones que puedes llevar a cabo una vez que se te haya diagnosticado el trastorno bipolar, y que también pueden aplicar los familiares y amigos cercanos.

  1. Visita al médico con regularidad, demostrándole que estás siguiendo el tratamiento y pidiendo que analice tu comportamiento, para marcar diferencias.
  2. Establece una lista con una rutina diaria en donde realices tus actividades básicas, incluyendo comidas y horas de sueño, y síguela.
  3. No reniegues de tu enfermedad y entiende que es parte de ti. Comprende tus síntomas, como funciona tu cuerpo y qué debes hacer ante cada suceso.
  4. No alejes a tus personas cercanas de ti. No olvides quienes han estado siempre a tu lado y quienes te apoyan. Busca apoyo moral en todas esas personas que te brindan amor y cariño.
  5. No escondas tu problema. Todos tienen derecho de saber lo que ocurre y así poder elegir la mejor forma de ayudarte o, al menos, tener la paciencia necesaria.