Saltar al contenido

Síntomas del autismo

Introducción

El autismo es una enfermedad común que afecta a un gran número de personas alrededor de todo el mundo. Esta se caracteriza por estar conformada de diversos trastornos complejos del desarrollo neurológico. Esto, a su vez, se caracteriza por contar con alteraciones en las relaciones sociales y por tener problemas en la comunicación, independientemente de sea cual sea. Esto genera en los pacientes, ciertos patrones de conducta estereotipados y repetitivos que se observan a simple vista.

El autismo es capaz de afectar toda la vida diaria de los afectados, dependiendo del tipo de autismo que se esté padeciendo y del grado del mismo. Esto quiere decir que no todas las personas autistas funcionan del mismo modo, por lo que los patrones de conductas pueden variar considerablemente de un afectado a otro.

Por lo general, el autismo se manifiesta desde temprana edad, colocando como media estándar los tres primeros años de vida del niño. Sin embargo, es difícil realizar un diagnóstico certero antes de los tres años, ya que los síntomas no son demasiado visibles cuando el niño aún no sabe hablar o caminar. Esto, a su vez, también depende de los profesionales y de los padres del niño, quienes deben prestar atención a todos los signos que puede mostrar el niño, que se encuentren fuera de los estándares de conducta normales.

Si bien esto afecta a un gran número de personas, según algunos estudios y diversas investigaciones, tiene mayor incidencia en los varones, que en las hembras. Esto no distingue raza, ni color de piel, ni lugar de nacimiento. Lo ideal es diagnosticar la enfermedad a temprana edad, con el fin de evitar problemas o retrasos mentales y empezar con terapias que no permitan ningún tipo de dependencia social o familiar.

Causas del autismo

No existe una causa específica que pueda dar paso al autismo, por lo que se dice que sus razones de existencia son desconocidas. Sin embargo, existen algunos factores que pueden contribuir a este hecho, como lo son los siguientes:

  1. Agentes genéticos. Durante muchos años de análisis e investigaciones, se llegó a la conclusión de que el autismo está altamente relacionado con los genes que porta en su organismo.
  2. Agentes neurológicos. Por otro lado, también se ha descubierto que ciertas alteraciones neurológicas son capaces de desencadenar un problema a nivel de aprendizaje y conducta, lo que ayuda a que el autismo de lugar.
  3. Agentes bioquímicos. En algunos casos se ha llegado a la conclusión de que algunos agentes bioquímicos son capaces de generar el autismo, sobretodo aquellas alteraciones en los niveles de serotonina y de triptófano.
  4. Agentes infecciosos y ambientales. Por otro lado, se enlaza el autismo con algunos agentes infecciosos y ambientales, generalmente cuando la mujer se encuentra embarazada y expuesta a ciertas sustancias. Esto es capaz de alterar el desarrollo neurológico del feto.

Síntomas del autismo

Como ya hemos mencionado, el autismo es difícil de diagnosticar a simple vista gracias al desconocimiento de los síntomas que son capaces de dar lugar a la enfermedad. Sin embargo, tras todos los estudios realizados y tomando en cuenta muchos testimonios de familiares y pacientes, hemos llegado a realizar una lista con los síntomas principales del autismo, y es la siguiente:

Interacción social deficiente

Cuando ya el niño va llegando a la edad en la que debería mostrar sonrisas e ir directo a sus familiares, es cuando este primer síntoma comienza a notarse y son los padres quienes lo notan inicialmente. Este síntoma se caracteriza porque el bebé se muestre totalmente indiferente a su entorno, incluso si es colorido y hay muchos juguetes, a estos no les importa y comienzan a aislarse.

A pesar de ser esto notado tras algunos meses de vida, esto puede aparecer desde el primer día de nacimiento e irse desarrollando de forma gradual. Además, cuando se le llama por su nombre, el niño no muestra signos de haber entendido, por lo que no responde al llamado. Por otro lado, evitan el contacto visual directo y enfocan su vista en un punto lejano.

Falta de empatía

Al tratarse de autismo, los pacientes cuentan con diversas dificultades para interpretar su entorno social, y por ende, la situación emocional de quienes les rodean. Esto genera una serie de conductas que se vuelven comunes en la persona autista y que para los demás se considera una falta de empatía impresionante. Esto se debe a que los afectados no saben cómo tratar las emociones ajenas, ni cómo ayudarles con esto, por lo que su rostro se mantiene inmutable.

Dificultades para comunicarse

Otra de las cosas peculiares de las personas con autismo, es que las mismas cuentan con un déficit de comunicación que engloba tanto la parte verbal, como la parte escrita. Inclusive, en un nivel más alto de gravedad, algunos pacientes pueden no desarrollar ningún tipo de lenguaje, lo que los hace incapaces de comunicarse, ni siquiera por medio de expresiones o gestos. En otros casos, las personas autistas pueden llegar a hablar, pero no con una fluidez o un sentido correctos.

Movimientos repetitivos y estereotipados

Algunos pacientes son capaces de crear patrones de movimientos repetitivos, en donde destacan los movimientos de mecedora o dar muchas vueltas, de forma compulsiva y sin razón aparente. En algunos casos, los afectados con autismo suelen infringirse dolor, golpeándose la cabeza compulsivamente o morderse el cuerpo.

Incapacidad de auto-reconocimiento

En diversos casos, las personas que sufren de autismo no pueden reconocerse a sí mismos, lo que los lleva a nombrarse en tercera persona, incluso con su propio nombre.

Capacidad de juego alterado

En la mayoría de los casos, los niños (sin importar su edad) no saben jugar con ningún tipo de juguete, ni desarrollar juegos de ningún tipo, lo que los lleva a aislarse y a no generar interacción o apego con otros niños. En algunos casos esto se debe a que no logran aprender, y en otros casos se debe a que no son capaces de entender el juego.

Otros síntomas

Dependiendo de los casos, del tipo de autismo y de su gravedad, se presentan otros síntomas, como los trastornos de ansiedad, las alteraciones en el sueño, retraso mental en diferentes niveles y ciertas crisis de violencia.

En otros casos, la depresión es capaz de aumentar los síntomas del autismo e impedir ningún tipo de avance.

Todos estos síntomas pueden variar, y no tan sólo en el hecho de cambiar de un afectado a otro, sino incluso en el mismo. Es decir, conforme va pasando el tiempo, dependiendo del avance o de la disminución de la enfermedad, los síntomas son capaces de variar tanto en intensidad, como en regularidad.

¿Cómo se diagnostica el autismo?

Como decíamos, el autismo puede ser diagnosticado, pero no de forma fácil. Es ideal que esto se logre a tiempo, con el fin de disminuir los daños a futuro, los daños neurológicos y el avance de los síntomas.

El autismo varía según los síntomas que va manifestando, en donde aquellos que son más visibles son sencillos de diagnosticar siempre que se visite a un especialista. Sin embargo, cuando los síntomas son leves, esto resulta una tarea muy complicada, tanto para el especialista, como para los familiares directos y más cercanos. En estos casos la enfermedad pasa desapercibida durante mucho tiempo, lo que retrasa su diagnóstico y, por efecto, su tratamiento.

Para poder realizar un buen diagnóstico certero de autismo, se requiere de un conjunto de especialistas que juntos lo establezcan. Dentro de este equipo deben encontrarse neurólogos, psicólogos, psiquiatras y terapeutas de lenguaje. Estos últimos son necesarios para poder determinar si la falta de comunicación, o el problema con ello, se deben a alguna otra patología o al autismo.

Dentro de todos los síntomas principales del autismo, existen algunos signos que ayudan a estos especialistas a determinar si lo que está ocurriendo es autismo, o alguna otra enfermedad. Dentro de estos signos se encuentran los siguientes:

  1. Generalmente, en el primer año del niño, el bebé no muestra interés en lo particular por su entorno, incluyendo a las personas dentro de esto. Además, pueden permanecer más de diez minutos en un mismo lugar, sin hacer ruido ni requerir de atención alguna. Durante este mismo tiempo, no responde ante los abrazos de su familia, ni siquiera de su madre, y cuando ya haya pasado los cinco meses de vida, no muestra ninguna sonrisa.
  2. El niño suele generar llanto sin razón alguna, y no se muestra interesado en juguetes o actividades. Además, no responde ante el llamado de su nombre.
  3. Cuando llegan a su segundo y tercer año, el niño no muestra ningún tipo de emoción ante su entorno, tampoco hacia sus familiares. Además, en este punto ya no existe un contacto visual prolongado con ninguna persona, pudiendo llegar esto a un contacto completamente nulo. A esta edad, además también comienzan los movimientos repetitivos, como golpearse la cabeza contra superficies, mover las manos de forma apresurada y mecerse de forma compulsiva.
  4. Si sientes dolor, no muestran ningún tipo de muestra, pero muestran miedo hacia los ruidos fuertes y suelen llorar de forma descontrolada.
  5. Conforme van pasando los años, los síntomas se van agudizando, llegando hasta un punto en el cual los niños no pueden vestirse por sí mismos, ni relacionarse con otras personas. Tienden, además, a mostrar una tendencia completamente compulsiva en cuanto al orden de los objetos o de algo en general.

Tratamiento del autismo

Ante de hablar del tratamiento para el autismo, es importante mencionar que esta enfermedad no tiene una cura, y ningún tratamiento asegura una mejora total y completa. Sin embargo, las terapias que conforman el tratamiento del autismo se enfocan en la mejora de los síntomas y en ayudar a que la calidad de vida del paciente vaya en mejor nivel.

Por lo general, todas estas terapias suelen caracterizarse por ser individuales y se ajustan a cada paciente, dependiendo de sus síntomas y del grado de autismo que se esté padeciendo. Mientras más precoz sea el diagnóstico, mejor serán los resultados del tratamiento.

Dentro de las terapias que se realizan para ayudar en los casos de autismo, se encuentran las siguientes:

  • Intervenciones conductuales educativas: estas terapias se realizan en el paciente con autismo, y en todo su ámbito familiar más allegado. Este tratamiento consiste en diversas sesiones que se realizan con el fin de obtener capacidades intensivas en el paciente, lo cual busca orientarlo a que comiencen a desarrollar ciertas habilidades tanto sociales, como de lenguaje. Al incluir en estas terapias a los familiares del paciente, se busca afianzar el lazo familiar y brindar apoyo en su desarrollo diario.
  • Intervenciones emocionales y psíquicas: por otro lado, están las terapias con intervenciones emocionales y psíquicas, las cuales consisten en ayudar al paciente a adquirir y desarrollar todas sus habilidades emocionales y expresivas, con el fin de que puedan reconocer sentimientos y emociones, tanto suyas como de otras personas, y que puedan desarrollar empatía. Estas también suelen incluir a los familiares cercanos, con el fin de que estos ayuden y apoyen en este desarrollo.
  • Medicamentos: además de las terapias, el uso de medicamentos también se vuelve necesario, pero no porque exista un tratamiento específico para esta enfermedad, sino porque esto ayuda como terapia paliativa de lo que es la sintomatología del paciente. Es decir, si se requieren anticonvulsivos, entonces deberán recetarse. Si por otro lado existe hiperactividad, se utilizan medicamentos específicos. Sin embargo, todo esto se lleva a cabo bajo la aceptación de todos los médicos especialistas que estén tratando el caso.

Si bien estas terapias no ofrecen un porcentaje elevado de mejora en todos los casos, el margen de evolución es muy bueno, sobretodo cuando el diagnóstico se realiza de forma precoz y se procede a comenzar con el tratamiento. Mientras más rápido se comienza a generar una ayuda, más rápido podrán verse las mejoras. Sin embargo, en otros casos se observa una evolución negativa en el paciente, sobretodo cuando su tratamiento no es el correcto, partiendo de su edad.

Según las estadísticas, es grandioso el número de personas con autismo que logran desarrollar una vida normal, con capacidad laboral y social.