Síntomas de un ataque de ansiedad

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Introducción

Un ataque de ansiedad, como se le conoce mejor en los pacientes, pero que lleva por nombre clínico ataque de pánico, no es más que una tediosa sensación incontrolable que surge según sean las circunstancias y que no puede prevenirse a tiempo, a menos de que sea una patología propia del ser humano. Partiendo de este hecho se puede tratar.

A pesar de que es realmente llamado un ataque de pánico, en realidad los pacientes asimilan mejor esta patología como un ataque de ansiedad, ya que el término les produce menos preocupación que la palabra “pánico”, lo que a su vez es capaz de producir otro ataque. Esto suena a un círculo vicioso, y es totalmente lo que es.

La sensación que se siente es tan fuerte, que quien padece el ataque es capaz de sentir que en algún momento se va a morir, y el miedo que invade el organismo y la mente se vuelve incontrolable. Estas crisis son capaces de producirse en un sinfín de situaciones, partiendo de algún evento pasado traumático, o bien, de algún pequeño miedo que se pueda estar padeciendo. Incluso, en ocasiones esto ocurre en situaciones comunes, como conducir o estar caminando por algún parque. Es necesario buscar la clave que desencadena estos ataques con el fin de evitarlos en un futuro cercano, además de que estas crisis también son causadas partiendo de los pensamientos de quien está padeciendo el ataque.

Es decir, para explicarlo de otro modo más sencillo, todas esas personas que sufren algún miedo irracional o justificado, bien sea porque sufren de alguna enfermedad, han pasado por eventos traumáticos, sufren ataques al corazón, son claustrofóbicas, entre otras cosas, están más propensas a sufrir ataques de ansiedad, sobretodo cuando no controlan estos pensamientos. Por otro lado, la hiperventilación (una respiración agitada y rápida), es capaz de generar un ataque de ansiedad.

Los ataques de ansiedad no son silenciosos, por lo que cuentan con síntomas que ayudan a que tanto el afectado, como su círculo social y familiar, se den cuenta. Pese a esto, es importante prestar atención a los síntomas, ya que los mismos pueden llegar a ser similares a otras afecciones. Médicamente, para poder confirmar que lo que está ocurriendo es un ataque de pánico, se deben sufrir al menos cuatro de los síntomas de forma brusca, y durar al menos unos diez minutos; inclusive, esto podría repetirse.

Según diversos estudios realizados a los largo de los años, se ha llegado a la conclusión de que los ataques de ansiedad están altamente relacionados con el estrés o con eventos traumáticos, o bien, en situaciones en donde exista mucha calma y serenidad. Según otros estudios, se ha revelado que el número de personas que ha sufrido uno de estos ataques, es verdaderamente grande, por lo que podrías conocer a alguien y no lo sabes aún.

La diferencia más clara que ocurre entre un momento de ansiedad común ante una situación que genera expectación, y un ataque de pánico, radica en el miedo y en la inquietud que ocurre en este último, incluso cuando no existe una razón que justifique los síntomas. De estos síntomas, además, comienza un círculo vicioso en el cual el afectado se ve envuelto, sobretodo porque cada síntoma le hace pensar en un evento en donde podría estar incluida la muerte, y la ansiedad aumenta. Por ejemplo, si ocurre taquicardia (siendo este uno de los síntomas), el afectado podría llegar a pensar que le dará un infarto en cualquier momento. Esto ocasionará que la taquicardia aumente, y por ende, los demás síntomas también.

Causas de un ataque de ansiedad

Como ya hemos venido mencionando más arriba, las causas que pueden desencadenar un ataque de ansiedad pueden ser muy variadas, y dependerán de las situaciones y de cada individuo. No olvidemos que cada cabeza es un mundo, y que cada organismo responde de forma diferente ante momentos de estrés y peligro. Además, no siempre ocurren estos ataques con una causa visible ante los ojos de los demás, ya que pueden ocurrir en momentos en donde no existe ningún peligro aparente, ni mucho menos una situación de estrés.

Pese a esto, siempre hay una causa, inclusive si es médica. Sin embargo, muchos estudios han revelado que el primer ataque de ansiedad que ocurre en la vida de la mayoría de las personas, es partiendo de un momento de mucho estrés. El segundo puede ser causado por cualquier otra cosa.

Para establecer algunas causas comunes que pueden desencadenar un ataque de ansiedad, además del estrés y el miedo, se encuentran las siguientes:

  1. Extrema preocupación por diversas situaciones cotidianas.
  2. Enfocarse en situaciones de pelea o problemas.
  3. Mantener siempre presentes los problemas, darle demasiadas vueltas a estos y no buscar soluciones.
  4. Si ya has sufrido un ataque de pánico, preocuparte en exceso por sufrir otro es capaz de causarlo.

Los ataques de ansiedad se caracterizan por aparecer de forma brusca y sin previo aviso, esto es sinónimo de que no todas las personas son capaces de observarlo de buenas a primeras. Se requieren de diversos síntomas fuertes para que alguien que no conoce al individuo afectado, logre notar que algo le está ocurriendo. Además, ocurre que quienes sufren constantemente de estos ataques, sientan vergüenza y traten de no dar a demostrar sus síntomas, aprendiendo a vivir con ellos.

Por otro lado, es importante mencionar que el hecho de sufrir una de estas crisis no quiere decir que vas a seguir sufriéndolas, a menos de que cuentes con un estilo de vida en donde te domine el estrés, el cansancio y la irritabilidad.

Existen otras causas que pueden desencadenar un ataque de pánico, como los eventos traumáticos. Dentro de estos destacan los accidentes automovilísticos, los abusos sexuales y la violencia doméstica. Vivir con miedo ante estas situaciones es un detonante particular para que el organismo tenga una crisis.

Es muy común que los ataques de pánico se confundan con otras patologías, como lo son los ataques al corazón y la esclerosis múltiple. A su vez, esto ocasiona que el afectado sienta más miedo del común, sin saber lo que le está ocurriendo realmente.

Por otra parte, es también necesario destacar que cada persona es un mundo, y que no todos actúan de la misma forma ante un ataque de ansiedad. Algunas personas los afrontan y los superan, mientras que otras les temen y deben vivir con ellos siempre que no les hagan frente. En casos extremos, algunos pacientes requieren de hospitalización debido a uno de estos ataques.

Síntomas de un ataque de ansiedad

Como bien decíamos, los ataques de ansiedad engloban una serie de síntomas que ya hemos venido mencionando a lo largo del artículo, y que a continuación explicamos de forma breve:

Miedo irracional

Además del miedo irracional que envuelve a la persona afectada, la ansiedad que comúnmente aparece se intensifica.

Taquicardia

Como ya habíamos mencionado, las pulsaciones del corazón se incrementan de forma brusca, golpeando en el pecho de la persona afectada de forma inmediata. Este suele ser uno de los síntomas principales.

Aumento en la temperatura corporal

Este síntoma no siempre ocurre en todas las personas con un ataque de ansiedad, pero suele ser uno de los más rápidos de identificar. No se sabe a ciencia cierta qué tan alto es el incremento de esta temperatura.

Sudoración y temblores

Sudar es otro de los síntomas que aparecen principalmente, en donde el sudor generalmente suele ser frío. Además, el cuerpo del individuo comienza a temblar de forma inesperada y sin razón aparente.

Sensación de irrealidad

Este síntoma es uno de los más llamativos, y viene acompañado de una despersonalización en el cual el individuo no entiende lo que ocurre a su alrededor y se siente fuera de sí mismo, como si estuviese completamente perdido.

Miedo a morir

Los pensamientos negativos sobre la muerte son capaces de alterar el estado común de la persona que está sufriendo el ataque de pánico, generando que los demás síntomas aumenten. En ocasiones, el miedo a morir es el miedo más grande que padecen en esos momentos.

Sensación de asfixia

Otro de los síntomas habituales de un ataque de ansiedad, es la sensación de estarse asfixiando. En ocasiones el cuerpo no sabe cómo mandar aire a sus pulmones, y el miedo paraliza esta acción por breves segundos.

Dolor en el pecho

El malestar en el pecho es uno de los principales síntomas de un ataque de ansiedad, sobretodo cuando la sensación de asfixia se hace presente.

Estos son los síntomas principales que pueden ocurrir en quienes sufren ataques de pánico. Sin embargo, no se necesitan de todos ellos para poder diagnosticar la situación, ya que basta con tan sólo cuatro de ellos para establecer la crisis momentánea. Además, estos pueden detenerse al cabo de unos minutos, y volver a aparecer al cabo de otros tantos. Los síntomas se caracterizan por aparecer de forma brusca, alertando al individuo, y se vuelven incontrolables. El tiempo común de duración es diez minutos, pero este número dependerá de cada persona y de cómo procese lo que está ocurriendo.

¿Cómo ayudar a una persona con un ataque de pánico?

Si por el contrario, estás del otro lado del asunto y estás observando cómo alguien está teniendo una de estas crisis, puedes ayudarle. Lo ideal es hacer que el afectado deje de darle vueltas al asunto que haya podido desencadenar el ataque. Para lograr esto puedes llevar a cabo las siguientes recomendaciones:

  1. No dejes de hablar con él. Haz que te escuche, mantenle distraído, haz que su atención se centre en ti y en aquello que estás diciendo. Hazle preguntas tontas y espera a que responda. Es ideal que responda e interactúe contigo, aunque sea poco a poco.
  2. Trata de que sus síntomas no empeoren. Hazle entender que nada de lo que está pasando por su cabeza, está ocurriendo realmente, y que nada podrá hacerle daño. Esto ayudará a que se calme.
  3. Trata de normalizar la situación. Como ya habíamos comentado más arriba, en ocasiones quienes padecen de estos ataques sienten vergüenza por ello, por lo que una de las mejores cosas que puedes hacer, es evitar que llamen la atención y cambiar el tema tras el ataque.

¿Y cómo debo actuar si soy yo quien sufre de un ataque de ansiedad?

Esta pegunta es muy común cuando se visita a un médico por un ataque de ansiedad, sobretodo porque a pesar de sentir los síntomas incontrolables, el individuo parece querer hacer algo al respecto, con el fin de que en algún futuro esto no se repita con tanto descontrol, a pesar de entender que es algo involuntario.

Sin embargo, la cantidad de veces que se puede detener un ataque de pánico son muy pocas, sobretodo cuando ya han comenzado. Sin embargo, existen algunas técnicas que se pueden llevar a cabo con el fin de detener o disminuir los síntomas cuando ya se está teniendo uno, y son las siguientes:

  1. Lo primero que debes tener en cuenta, es el hecho de que estás sufriendo un ataque de ansiedad. Si bien los síntomas pueden ser difíciles de asimilar, por su realiza, debes enfocarte en que estos van a pasar en cualquier momento. No te desesperes, asimila la situación, acéptala y enfócate en superarla.
  2. Controlar tu respiración es primordial. Con esto puedes evitar la sensación de asfixia y la taquicardia. Inhala con lentitud y exhala de la misma forma. Repite estos pasos todo lo que dure tu ataque, y dos minutos después.
  3. Para poder darle un equilibrio a tu cuerpo, aguanta la respiración durante algunos segundos. Esto ayudará a que el CO2 del cuerpo, aumente.
  4. Si estás acompañado, dile a esa otra persona que estás pasando por un ataque de ansiedad. No ganas nada ocultando lo que estás padeciendo. Si por el contrario te encuentras solo, y te encuentras en la posibilidad de llamar a alguien, hazlo. Incluso la sola presencia de otras persona puede ayudar a que tus síntomas mejoren.

Lo ideal es despejar tu mente de los pensamientos negativos y entender que estás en un lugar común, sin ningún peligro a tu alrededor.

¿Cómo se tratan los ataques de ansiedad?

Cuando los ataques de ansiedad se vuelven comunes en la vida de un paciente, es necesaria la ayuda de un médico y de un tratamiento que ayude a que el afectado se pueda desenvolver en su vida diaria. Por lo general, estos tratamientos son una combinación de medicamentos y terapias psicológicas.

Los medicamentos ayudan a que los síntomas se prevengan o que no sean demasiado fuertes. Estos, por lo general, son similares a los que se recetan cuando se sufre depresión, ya que ayudan como un sedante ante ciertas situaciones que activan el ataque de ansiedad. Estos deben ser preescritos por un profesional en la materia que haya evaluado el historial del paciente. Cada dosis debe ser respetada, y no deberá ser modificada por voluntad propia, sin importar si se observa mejora, o empeoramiento en los ataques. Sea cual se ala razón por la que podrías querer modificar estas dosis, debes consultar con el médico tratante.

Por otra parte, la psicoterapia es otra de las mejores formas de tratar los ataques de ansiedad, sobretodo porque ayuda al paciente a tratar de entender lo que le ocurre y a lidiar con ello si ocurre de forma frecuente. Estas terapias buscan, además, entender cuáles son los pensamientos que desencadenan el miedo irracional y ayudar al paciente a que los supere, con el fin de evitar un ataque partiendo de ellos. Además, si el paciente se encuentra siempre en un nivel elevado de estrés, este tratamiento ayuda a que el ritmo de vida del afectado cambie, y aprenda cómo debe relajarse.

Por otro lado, se debe tener en cuenta que durante este tratamiento no se debe ingerir alcohol, ni usar drogas, ni dejar de comer a la hora correcta. Además, se recomienda realizar ejercicios y dormir ocho horas diarias.

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