Síntomas de la artrosis

By | mayo 14, 2018

Introducción

Nuestro cuerpo se compone de una diversidad de huesos y tejidos blandos, que a su vez se componen de más estructuras que juntos permiten que el cuerpo humano funcione de forma correcta. Dentro de estas estructuras, se encuentran las articulaciones.

Las articulaciones son componentes que forman parte de nuestro esqueleto y que cumplen una función muy importante: la de conectar dos huesos. Estos componentes se encuentran en todas las zonas del cuerpo, tales como los codos, las rodillas y la cadera. A su vez, las articulaciones permiten el movimiento y la flexibilidad existente entre un hueso y el otro.

Para que las articulaciones no se desgasten, las mismas se encuentran cubiertas por cartílagos, siendo estos unos tejidos sólidos que impiden que los extremos de los huesos se desgasten, amortiguando cada lesión. Sin embargo, el problema comienza cuando los cartílagos se ven deteriorados por distintas razones, lo que genera que las articulaciones se vean dañadas y, por ende, los huesos comienzan a desgastarse. Cuando este proceso llega hasta lo último, es cuando el dolor comienza.

La artrosis es una enfermedad reumática, que consiste en el daño que va causando sobre el cartílago. Cuando esta protección comienza a desaparecer de los extremos de los huesos, los mismos comienzan a reaccionar y crece por sus lados, lo que deforma las articulaciones. Dentro de las articulaciones se consigue un líquido sinovial que lleva este por nombre debido a que es formada por la membrana sinovial.

Además del dolor, suelen aparecer otros síntomas, como la rigidez y la incapacidad de funcionamiento correcta. Estos síntomas van empeorando conforme va aumentando la enfermedad en intensidad, lo que podría acabar en la deformación completa de las articulaciones y, por ende, con su capacidad para funcionar y realizar su trabajo.

Por lo general, a pesar de que el cuerpo humano está compuesto de un gran número de articulaciones, la artrosis aparece de forma frecuente en ciertas zonas, como los hombros, la columna cervical, las caderas y las manos, en donde estas últimas son las que más rápido se ven deterioradas, por el constante uso que se le otorga.

A pesar de lo  que se pueda pensar, la artrosis no se considera una enfermedad hereditaria, ya que hasta ahora no se ha podido establecer esto como una causa precisa. Sin embargo, luego de diferentes estudios e investigaciones, se llegó a la conclusión de que existe un pequeño porcentaje de riesgo genético que se activa junto a otro número de factores que influyen en la aparición de la enfermedad.

La artrosis puede existir en el cuerpo de cualquier individuo e incluso no mostrar ningún síntoma si las articulaciones no se están utilizando, por lo que se dice que el dolor puede comenzar cuando las articulaciones se inflaman por el uso que se le esté otorgando. Esto puede ocurrir, dependiendo de la intensidad de la artrosis, con movimientos cotidianos, como flexionar las rodillas y cerrar las manos.

Factores de riesgo

Como bien decíamos, no existe una causa precisa que genere la artrosis en las personas. Sin embargo, bien hablábamos de ciertos factores de riesgo que pueden generar la aparición de la enfermedad, bien sea que uno de estos ataque, o una combinación de los mismos. Es de suma importancia conocer cuáles son estos factores, con el fin de evitarlos y mantenerlos al margen, y con esto buscar prevenir la artrosis.

Si bien los factores de riesgoestán previamente establecidos, existen algunas situaciones que también son capaces de desencadenar este problema, como una mala postura o exabruptos en los ejercicios físicos.

A continuación les hablamos sobre los factores de riesgo principales que pueden desencadenar un problema de artrosis:

  1. Edad. La artrosis es un problema que puede aparecer en cualquier momento, así como la artritis, pero que suele aparecer con mayor frecuencia en todas aquellas personas mayores de cincuenta años.
  2. Sexo. Del mismo modo que ocurre con la edad, también ocurre con el sexo, y es que afecta a cualquier persona pero tiene un mayor índice a aparecer en las mujeres, sobretodo en aquellas mayores de cincuenta y cinco años.
  3. Genética. Como decíamos, existe un porcentaje de que la artrosis sea una enfermedad hereditaria, en específico, un 65%.
  4. Actividad laboral. Cuando existe una actividad laboral demasiado elevada, esto a la larga puede provocar que las articulaciones trabajen en exceso y se sobrecarguen. Dentro de las actividades laborales que pueden provocar la artrosis, se encuentran la peluquería y la carpintería.
  5. Actividad física. Así como la actividad laboral elevada puede causar la artrosis, ocurre también con cualquier actividad física, sobretodo aquella que tiene que ver con los ejercicios y la intensidad con la que se realizan. Es por esto que se dice que los deportistas tienen mayor riesgo a sufrir de artrosis.
  6. Menopausia. Cuando los niveles de estrógeno disminuyen en las mujeres, la artrosis aumenta en el riesgo de aparecer.
  7. Obesidad. Cuando una persona es obesa, genera que sus articulaciones trabajen en exceso y se sobrecarguen, cargando con un peso con el que no son capaces.
  8. Traumatismos. Y por último, el hecho de sufrir de lesiones específicas y fracturas, aumenta el riesgo de padecer artrosis.

Síntomas de la artrosis

La artrosis es una enfermedad que genera síntomas desde sus comienzos, pero que sin embargo pueden ser muy variadas las formas de manifestación. Además, los síntomas se caracterizan por ser progresivos, sobretodo cuando no se lleva un tratamiento para combatir estos síntomas.

Los síntomas más comunes de la artrosis, son los siguientes:

Dolor articular

El dolor es considerado el síntoma principal de la enfermedad, sobretodo porque es el primero que aparece. Esto se debe a la sobrecarga que surge en las articulaciones y en el desgaste de los cartílagos, lo que acaba generando la exposición de los huesos al dolor.

Dependiendo del estadio de la artrosis, el dolor puede variar y desaparecer con reposo y algún medicamento específico para el dolor. Sin embargo, cuando ya está avanzada la enfermedad, los dolores no suelen cesar ni reposando las articulaciones.

Limitación en los movimientos

Partiendo del dolor, en ocasiones surge el hecho de que los movimientos de las articulaciones se ven limitados. Esto también se debe a la inflamación de estas estructuras.

Rigidez

En ocasiones en donde la artrosis no se cuida, en los pacientes surge una rigidez articular muy latente, que les impide realizar movimientos comunes, como el hecho de agarrar algún objeto o de sentarse.

Deformidad articular

En ocasiones más graves, además de un derrame articular, también surge la deformidad articular, que es aquella en donde al ya no contar con cartílagos en los extremos de los huesos, estos se comienzan a desviar de sus posiciones originales, deformando así las articulaciones. Esto suele ser muy común en las manos.

Diagnóstico de la artrosis

Una vez que comiencen los síntomas, es necesario que el afectado visite a un médico especialista en la materia, con el fin de que el mismo pueda observar qué es lo que está ocurriendo, y por qué se ocasionan los síntomas, en donde el dolor persistente suele ser el que principalmente envía al paciente al médico.

Una vez que el especialista realice su chequeo exploratorio, para poder confirmar lo que ocurre y descartar otras patologías, es necesario que se realicen algunas pruebas, como la radiografía, la TC y la resonancia magnética.

En la radiografía, que suele ser la prueba principal, se busca observar los osteofitos, los cartílagos y todo el espacio para observar la asimetría en las estructuras. Por lo general, la resonancia magnética se realiza siempre que el médico tenga dudas sobre los resultados que arroje la radiografía.

Por otro lado, la ecografía de alta resolución es una prueba que no todos los médicos suelen incorporar a su diagnóstico, pero que genera resultados muy eficientes, debido a que permite que se observen todas las partes blandas incluidas en las estructuras cercanas a las articulaciones.

Tipos de artrosis

Si bien la artrosis es capaz de atacar cualquier zona del cuerpo que tenga articulaciones, en realidad tiene ciertas preferencias por algunas zonas, generando entonces que la artrosis se clasifique en diferentes tipos.

Los principales tipos de artrosis, son los siguientes:

Artrosis de rodilla

De todos los lugares en donde la artrosis ataca, la rodilla suele ser el sitio principal. Este tipo de artrosis, a su vez, puede dividirse en dos tipos:

  1. Artrosis de rodilla primaria. Este tipo de artrosis es aquel que se relaciona directamente con la edad del paciente y todo el desgaste que existe en la rodilla, por lo que no solo se ven afectadas las articulaciones, sino también los huesos, el cartílago y la membrana sinovial.
  2. Artrosis de rodilla secundaria. Este es el tipo de artrosis de rodilla que es capaz de surgir tras una lesión o una fractura, partiendo del hecho del esfuerzo que realizan sus rodillas.

El dolor que surge en este tipo de artrosis es capaz de surgir cuando se realiza un esfuerzo o, dependiendo del nivel de enfermedad en el cual se encuentre el paciente, cuando se está en reposo. En ocasiones, cuando la artrosis de rodilla no se trata, puede generar cojera.

Artrosis de manos

La artrosis de manos es considerada la más frecuente, después de la artrosis de rodillas. Esto se debe a que los ligamentos de las manos se ven afectados por el esfuerzo que se le otorga a las mismas. Esto puede comenzar partiendo de una articulación, lo que acaba por extenderse a todo el resto de la mano afectada. Suele ser un tipo de artrosis visible a simple vista, por la zona en la cual se encuentra, y puede generar mucho dolor.

En ocasiones graves, las articulaciones de las manos comienza a deformarse, generando dolores y molestias, que mejoran y desaparecen cuando la deformación y que ha completado.

Artrosis de cadera

La artrosis de cadera es aquella que surge en la parte superior de la pierna, y que suele ser bastante común en miles de personas alrededor de todo el mundo. Sin embargo, no suele ser más común que los dos tipos de artrosis mencionados en la parte superior.

Es muy frecuente en aquellas personas mayores de cincuenta años, aunque en múltiples ocasiones aparece en personas menores de esta edad, incluyendo a muchos jóvenes. Suele generar mucho dolor, y el mismo aparece cuando se realizan movimientos moderados, como caminar o subir las escaleras.

Artrosis de columna

De todos, este esel tipo de artrosis que aparece en menor medida en comparación con los anteriores. La columna estña compuesta de una gran cantidad de articulaciones, lo que provoca que las mismas se desgasten y afecten los huesos, produciendo la artrosis.

Por lo general, las zonas más comunes en donde aparece la artrosis, es la cervical y la zona lumbar. Además, suele ser peculiarmente asintomática en muchas ocasiones, lo que genera que no se diagnostique. Cuando esto ocurre, se descubre a través de alguna radiografía de rutina o por cualquier otra patología.

Sin embargo, puede ocurrir dolor tras realizar movimientos bruscos o cargar objetos de gran tamaño.

Tratamiento para la artrosis

Una vez que se diagnostique la artrosis y la misma cuente con síntomas, es necesario que el médico establezca un tratamiento que busque detener los síntomas, o disminuirlos, con el fin de detener los dolores.

Sin embargo, los medicamentos no es lo único que deben aplicar los pacientes, ya que deben llevar una vida libre de sobrepeso, de movimientos bruscos, con un buen calzado y pocos movimientos en las manos, de ser este el tipo de artrosis que se está padeciendo.

Además de esto, el especialista deberá establecer una rutina de ejercicios individual para cada paciente, con el fin de darle movilidad a sus articulaciones, siempre de la mano de un fisioterapeuta. Dentro del tratamiento farmacéutico, se encuentran los siguientes:

  1. Antiinflamatorios y analgésicos. Estos medicamentos deben ser recetados cuando exista mucho dolor y el mismo sea intenso. Los antiinflamatorios ayudan a que las articulaciones sobrecargadas se desinflamen, y por ende, el dolor disminuya.
  2. Condroprotectores. Estos medicamentos son especiales para tratar la artrosis, siempre y cuando sean a largo plazo, ya que esto actúa de forma directa sobre la articulación que se vea afectada. Además de ayudar con el dolor, facilitan también la mejora en la movilidad de la articulación y atacan de raíz la enfermedad, lo que detiene o ralentiza la evolución de la artrosis.
  3. Cirugía. Por último, cuando la artrosis ya está muy avanzada y existe una deformación de por medio, se recomienda la realización de una cirugía protésica que alivie los dolores y refuerce las articulaciones dañadas.

Complicaciones de la artrosis

Una vez que la artrosis comienza, y al conllevar dolor y falta de movilidad, es capaz de atacar la calidad de vida de todos los afectados. Esto, a su vez, es capaz de generar complicaciones a la larga, sobretodo en aquellos individuos mayores de sesenta años.

Dentro de estas complicaciones, se encuentra el sedentarismo, la obesidad, los altos niveles de colesterol, la hipertensión y diversos problemas cardiovasculares.

¿Se puede prevenir la artrosis?

Si bien no existe un método completamente seguro para prevenir la artrosis, en realidad se recomienda llevar a cabo una serie de medidas que ayudan a mantener nuestras articulaciones sanas, y nuestros cartílagos relativamente sanos.

Lo principal es llevar una dieta balanceada y realizar ejercicios de forma moderada, sin exceder la intensidad de los ejercicios ni exigir más al cuerpo de lo que puede dar. Además, es siempre importante tener en cuenta la edad de los individuos y su estado físico actual, con el fin de evitar la obesidad y otros problemas físicos.

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