Síntomas de la apendicitis

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Introducción

Nuestro organismo es un sistema complejo que está organizado y compuesto por una diversidad de órganos y estructuras, tanto sólidas como blandas, en donde cada uno de estos componentes cumple una función. Sin embargo, no todos estos órganos son completamente necesarios para poder vivir, por lo que algunos de ellos pueden ser eliminados siempre que se requiera.

El apéndice es uno de estos órganos, cuya función no es más que inmunológica, lo que quiere decir que un individuo puede vivir sin él. Este órgano es pequeño y se encuentra ubicado en la parte inferior derecha del abdomen, específicamente entre el ombligo y la cresta del hueso ilíaco derecho. Su tamaño va entre los cinco y los diez milímetros de diámetro, y es capaz de presentar complicaciones graves.

La apendicitis es la enfermedad que ataca al apéndice y que genera síntomas inmediatos. Esta consiste en una inflamación infecciosa, por lo que el dolor comienza inmediatamente. Esto quiere decir que si se sienten molestias en el lado derecho del estómago, podría ser apendicitis, a menos de que las molestias duren meses.

Esta patología suele ser una de las más comunes y frecuentes alrededor de todo el mundo, misma que ha atacado a un gran porcentaje de toda la población mundial. Esto acaba generando que la apendicitis sea catalogada como una de las principales emergencias médicas, además de que la misma es capaz de atacar a cualquier persona, sin importar sexo ni edad. Sin embargo, en una media común, suele atacar a personas cuyas edades comprenden desde los diez hasta los treinta años de edad.

Los síntomas de la apendicitis suelen ser muy comunes, y debido a la localización del apéndice, esta enfermedad suele ser confundida con otras patologías estomacales, sobretodo partiendo del dolor abdominal, que por lo general suele ser confundido con cálculo renal. Sin embargo, esto sólo ocurre en los primeros momentos de la enfermedad, ya que una vez que pasen las primeras veinticuatro horas, la inflamación comienza a empeorar y los lugares del dolor se hacen más precisos y fáciles de identificar.

¿Por qué se produce la apendicitis?

La apendicitis es una enfermedad común, como ya hemos venido mencionando, y es causada por una diversidad de factores que influyen en su producción. En sí, lo que ocurre es que el conducto interno del apéndice se ve afectado y obstruido, y esta obstrucción puede ocurrir por cualquier de las siguientes causas:

  1. Hiperplasia de folículos linfoides. Por lo general, para catalogar una de las causas como la principal, se dice que esta suele ser la más frecuente. Cuando los folículos linfoides se inflaman por algún tipo de agente externo (microbio), esto quiere decir que existe una infección, cuya inflamación acaba generando la obstrucción del apéndice.
  2. Apendicolito o fecalito. Siguiendo con un patrón de frecuencia en las causas de la apendicitis, se dice que esta es la segunda causa más común. Esto se refiere a que toda la masa fecal pasa a través del intestino grueso, directamente hacia el ano, y en ocasiones una pequeña cantidad de esta materia fecal es capaz de ocluir el apéndice.
  3. Cuerpos extraños. Así como ocurre en el caso del excremento que se cuela por el apéndice, existen también cuerpos extraños cuyo tamaño puede ser nocivo para nuestro apéndice, y que hayan podido ser ingeridos de alguna forma u otra.
  4. Microorganismos y parásitos. Existen diversos microorganismos y parásitos que son capaces de obstruir el apéndice, o bien, porque los mismos son capaces de atacar los folículo linfoides de los cuales hablamos anteriormente.
  5. Tumores. En muy raras ocasiones, puede suceder que existan tumores de diversos tamaños, bien sea pertenecientes al colon, o al apéndice, y que son capaces de obstruir este último órgano, ocasionando la apendicitis.

Es importante mencionar que estas causas pueden ocurrir en cualquier momento, sin avisar con anterioridad.

Síntomas de la apendicitis

La apendicitis, desde que comienza suele presentar una diversidad de síntomas que se mantienen siempre presentes, empeorando gradualmente. Sin embargo, al comienzo estos síntomas pueden ser un tanto inespecíficos y tienden a confundirse con otras enfermedades o malas digestiones, por lo que es importante tener en cuenta el hecho de que cualquier síntoma abdominal tiene cierto índice de riesgo de ser una apendicitis.

Sin embargo, como decíamos más arriba, a medida que van pasando las horas y el problema no se ha tratado, esto va empeorando de forma gradual, hasta llegar a un momento en el cual se localizan los síntomas de forma más específica, como el dolor, por ejemplo. Partiendo de esto, se considera una apendicitis de forma inmediata.

Una vez que los síntomas se vuelvan más claros y se observen a detalle, es importante visitar a un médico, con el fin de certificar el diagnóstico. Para conocer un poco más sobre este problema que ataca a cualquier persona, a continuación les hablamos de los principales síntomas de la apendicitis:

Dolor abdominal

Casi de forma inmediata, en el 100% de los casos de apendicitis, el dolor abdominal suele ser el síntoma principal de la enfermedad. Al comienzo suele estar mal ubicado, en donde se encuentra el ombligo, lo que hace que el diagnóstico se vuelva confuso. Sin embargo, conforme pasa el tiempo el dolor va migrando hasta ubicarse justo en donde se encuentra en apéndice.

Siempre que un individuo visita al médico con un dolor similar, debe tener en cuenta la apendicitis, ya que esta enfermedad por lo general no avisa y no se sabe cuándo podría atacar.

A medida que va pasando el tiempo con el dolor, este se va volviendo más fuerte y presiona al abdomen, causando molestias, además de los dolores. Además, otra característica de este dolor, es el hecho de que el mismo suele empeorar cuando el individuo afectado genera movimientos bruscos o tose de forma constante.

Mareos, vómitos y pérdida del apetito

Estos tres síntomas los debemos describir en conjunto, ya que los mismos suelen aparecer de forma inmediata y siempre junta. Suelen aparecer una vez que arranca el dolor abdominal, y es tan común como la molestia abdominal, aunque existen casos en donde el afectado no siente ninguno de los tres.

Sin embargo, de la misma forma en que ocurre con el dolor, estos síntomas son también muy comunes de otras enfermedades y circunstancias, incluso si no existe el vómito de por medio, como una mala digestión, por ejemplo. Sin embargo, cuando se combina el dolor junto a este grupo de síntomas, el diagnóstico se vuelve ligeramente más sencillo, sobretodo cuando este cuadro clínico dura más de veinticuatro horas.

Fiebre

La fiebre es un síntoma que puede variar dependiendo de cada situación, aunque por lo general es un síntoma que aparece luego d que el dolor abdominal comienza, y se mantiene durante las primeras horas. Este síntoma suele ser muy común cuando la apendicitis afecta a los más pequeños, y a los ancianos.

Sin embargo, la fiebre no suele ser demasiado alta, por lo que muchas veces suele ser opacada por el dolor y los pacientes no prestan atención a su aumento en la temperatura. Pese a ello, en ocasiones en las que la apendicitis está en una etapa más grave, la fiebre puede llegar a pasar los 39º.

Diarrea o estreñimiento

La diarrea, en sí, no suele ser un síntoma común de la apendicitis, ya que es muy poca la cantidad de personas que la padecen partiendo de esta enfermedad. Cuando surge diarrea en los pacientes con apendicitis, es porque su apéndice se encuentra en una zona más pélvica de la común, lo que ataca al recto y a los intestinos de forma directa.

Sin embargo, es importante mencionar que no es precisamente diarrea lo que se está padeciendo, pero sí una mayor cantidad en las evacuaciones y un leve cambio en la textura fecal.

Del mismo modo en la que ocurre la diarrea, el estreñimiento tampoco es un síntoma del todo común, siendo muy pequeña la cantidad de afectados que lo padecen.

Leucocitosis

La leucocitosis es una patología que puede observarse tras realizar un examen de sangre. Esta consiste en el aumento de los leucocitos en la sangre, siendo estas unas células que cumplen una función protectora importante en nuestro organismo, específicamente ayudando en la defensa del sistema inmune de todos los individuos afectados.

Siempre que existe una infección en nuestro organismo, la cantidad de leucocitos tiende a aumentar, tratando de defender el organismo.

¿Cómo se diagnostica la apendicitis?

Una vez que los síntomas comiencen, los afectados deben visitar a un médico de forma inmediata, con el fin de establecer la causa de los mismos y la mejor forma de detenerlos. Lo ideal es visitar a un médico profesional, en donde el especialista deberá realizar una exploración física, revisando el abdomen del paciente.

Cuando se sospecha de la existencia de la apendicitis, partiendo del dolor agudo, el profesional deberá realizar una técnica con el fin de verificar el tipo de dolor. Esto se logra presionando con la mano aquella zona inferior derecha del abdomen, en donde deberá estar el apéndice, y que deberá generar dolor. Cuando esto ocurre y el paciente se queja del dolor, se debe proceder a retirar la mano con la presión de forma súbita y rápida. Cuando el dolor aumenta de intensidad con esta retirada, se habla de una apendicitis y se lleva a cabo un diagnóstico por imágenes.

A través del diagnóstico por imágenes, se puede confirmar lo que está ocurriendo. Las pruebas más comunes para diagnosticar la apendicitis, son las siguientes:

  1. Radiografía. Una radiografía de tórax no puede faltar en el diagnóstico de la apendicitis, ya que a través de la misma se puede descartar cualquier otra enfermedad o patología que esté ocurriendo, como diversas enfermedades de los pulmones o del corazón. Inclusive, si la apendicitis surge por un fecalito calcificado, puede observarse a través de esta prueba.
  2. Ecografía. La ecografía es otro de los métodos más eficaces para poder diagnosticar esta enfermedad, sobretodo porque puede verse más claramente el apéndice y sus alrededores, además de los intestinos. Esto ayuda a descartar otras enfermedades y a observar en qué estado se encuentra nuestro apéndice. Pese a ello, existen ocasiones en donde no se observa el problema a través de esta prueba.
  3. Tomografía axial computadorizada (TAC). Esta prueba es muy eficaz para diagnosticar la apendicitis, siendo uno de los mejores métodos para realizar un diagnóstico certero.
  4. Laparoscopia. La laparoscopia es una prueba que se realiza siempre que el paciente sea obeso o tenga una edad avanzada. Este método ayuda a confirmar un diagnóstico dudoso anterior.

Lo ideal es realizar un diagnóstico partiendo de alguna de estas pruebas, ya que existen muchas patologías y enfermedades que tienden a confundirse con la apendicitis, como diversas infecciones y patologías ginecológicas.

¿La apendicitis es grave?

Esta suele ser una de las preguntas más frecuentes una vez que se diagnostica la enfermedad, tal vez por la intensidad de los dolores o por el nombre tan fuerte con el que cuenta. A pesar de que dar respuestas positivas y llenas de esperanza es lo que realmente busca cualquier médico, en el caso de la apendicitis es complicado, ya que esta enfermedad debe ser tratada de forma inmediata. De lo contrario, las complicaciones pueden llegar a ser muy graves, alcanzando la muerte del paciente.

Una vez que los dolores comienzan y la enfermedad se diagnostica, es necesario detener los síntomas y evitar que el apéndice se gangrene, ya que luego de esto acaba perforándose, y el líquido que sale del órgano causa una peritonitis inmediata.

La peritonitis es una inflamación que ocurre en la membrana de todos los órganos que se encuentra en el abdomen.

Pese a esto, también es necesario tener en cuenta la edad y el estado de salud en general, de cada paciente. En ocasiones, en los niños puede ser muy similar a una mala digestión, y en los adultos mayores puede incluso no presentar síntomas destacables, salvo leves molestias. Lo ideal es diagnosticar la apendicitis de inmediato y proceder a un tratamiento.

¿Cómo se debe tratar la apendicitis?

Por lo general, el tratamiento más común y eficaz, además de inmediato, es una cirugía. A través de esta se busca extirpar el apéndice a través de una cirugía laparoscópica. Esto no suele generar demasiado dolor luego de la extirpación, por lo que la recuperación es muy rápida.

El tiempo estimado de reposo hospitalario post operación, no suele ser mayor a veinticuatro horas. En ocasiones se deben recetar antibióticos, con el fin de detener o evitar alguna infección.

Todas aquellas personas que han sufrido una apendicitis y les han extirpado el apéndice, son capaces de llevar una vida normal y sin contratiempos, tan sólo es necesario mantener una dieta más saludable y realizar ejercicios de forma regular.

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