Síntomas del Alzheimer

Introducción

El alzheimer es una enfermedad muy conocida que ataca a un gran número de la población mundial, sobretodo aquella que pasa los 65 años de edad. Y es que esta enfermedad neurodegenerativa comienza a esta edad, aunque en algunos casos es capaz de comenzar en personas jóvenes.

Lo que ocurre cuando existe alzheimer en una persona, es que la misma va pasando por una serie de cambios microscópicos que ocurren en los tejidos de algunas zonas del cerebro, lo que va causando que poco a poco, de forma gradual y progresiva, se vaya perdiendo la acetilcolina. Esta sustancia es vital en nuestro cerebro, ya que permite que las células nerviosas del cerebro logren comunicarse entre ellas mismas y permitan que ocurran actividades comunes de aprendizaje, memoria y pensamiento. Debido a esto, los síntomas se vuelven claros a simple vista.

Esta enfermedad, hasta ahora, resulta ser incurable, a pesar de que puede tratarse para aminorar la rapidez con la que las neuronas se van destruyendo. Además, es la principal causa de demencia en la población anciana de todo el mundo.

El alzheimer es difícil de diagnosticar de buenas a primeras, sobretodo porque los primeros signos en mostrar son capaces de confundirse con el paso de la edad sobre los individuos, por lo que muy pocas personas se preocupan por visitar un médico, sino cuando ya la enfermedad ha avanzado y los síntomas se vuelven más visibles.

Sin embargo, es ideal diagnosticar el alzheimer de forma temprana, ya que si bien esto no genera ningún cambio a nivel de salud, ayuda a que el afectado se planifique a futuro y logre tomar decisiones correctas antes de que llegue el punto en el cual no podrá tener fundamento sobre cosas importantes.

Causas del alzheimer

Lo que causa que surja alzheimer, es que como habíamos mencionado con anterioridad, la producción de acetilcolina disminuya de forma gradual en el cerebro. Sin embargo, esto no nos facilita saber en quiénes va a ocurrir esto, ya que estamos hablando de una enfermedad compleja y complicada de analizar.

Según los diversos estudios que se han realizado para tratar de entender esta enfermedad, se ha llegado a la conclusión de que existen algunos factores que aumentan el riesgo de sufrir de alzheimer, y son los siguientes:

  1. La edad. Si algo se sabe, es que el alzheimer se favorece de la edad de los individuos, y si se ha de sacar una edad media en la cual suele aparecer la enfermedad, sería los ochenta años. Sin embargo, se estima que a partir de los sesenta y cinco puede comenzar, y en muy raras ocasiones, antes de los cuarenta.
  2. El sexo. Si bien el alzheimer ataca a todas las personas, se ha revelado según algunos estudios que las mujeres son más propensas a sufrir esta patología ya que viven más tiempo que los hombres.
  3. El alzheimer no se considera una enfermedad hereditaria ya que el porcentaje real de casos por factor genético es del 1%. Sin embargo, más del 40% de los afectados tiene algún familiar con antecedentes de alzheimer.
  4. Factores medioambientales. Y por último, según los análisis que se han realizado, el hecho de fumar tabaco influye en el daño neurológico de las personas y las vuelve propensas a sufrir alzheimer.

Síntomas del alzheimer

El alzheimer es una enfermedad ruidosa, por lo que no pasa desapercibida por nadie. Sin embargo, los primeros signos suelen confundirse con cualquier situación común, por lo que pocas personas prestan atención a ellos. La enfermedad comienza con pequeñas pérdidas de memoria y olvidos momentáneos de pensamientos ligeros, que a la larga conforme va pasando el tiempo van en aumento.

Esta enfermedad es capaz de afectar la memoria en todo los tipos que puede, y a continuación veremos cómo ocurre. Los síntomas del alzheimer son los siguientes:

Pérdida de la memoria

La pérdida de memoria puede ocurrir tanto en corto, como en largo plazo, y es el síntoma principal de la enfermedad. Puede presentarse en diversas etapas, comenzando con cosas mínimas, hasta llegar a olvidar nombres y actividades obligatorias y fisiológicas.

Pérdida de objetos personales

Es muy común que una persona con alzheimer comience a perder objetos personales que ellos mismos hayan dejado en algún lugar, y no simplemente porque no recuerda en donde los haya colocado con anterioridad, sino porque esto lo realizan el lugares muy extraños que no compaginan con los objetos.

Por ejemplo, las llaves son capaces de encontrarse en la nevera, o los cubiertos en el closet de la ropa. Si bien esto también ocurre en personas que no tienen alzheimer, la diferencia con ello es que las personas sanas son capaces de recordar en dónde han dejado estos objetos, mientras que las personas con esta patología no recuerdas, ni siquiera, haberlos tenido en su poder.

Dificultad para completar tareas

La dificultad para realizar tareas puede ir en aumento y pasar de tareas sencillas, como realizar un pastel, a mucho más complejas, como realizar un mercado, organizar gastos, seguir instrucciones, etc. Además, cuando el individuo debe realizar un conjunto de tareas simples, en el cerebro del paciente con alzheimer esto se vuelve más que imposible.

A medida que la enfermedad va aumentando, esta dificultad se acrecienta hasta ya no poder realizar cosas sencillas, como redactar un párrafo, encender el televisor, utilizar la lavadora o cualquier otra cosa habitual y simple.

Desorientación temporal y espacial

La desorientación es otro de los síntomas principales que ocurren cuando la enfermedad ya ha ido avanzando, y afecta al individuo en cualquier momento de su día a día. Estos son capaces de confundir la hora, el día y la fecha, además de las estaciones, de forma temporal.

Esto genera confusión en su mente y no entenderán que ha estado ocurriendo a su alrededor, lo que va progresando hasta llegar al punto en el cual no entienden por qué nadie está de acuerdo con lo que ellos dicen.

Problemas de lenguaje

Este síntoma comienza cuando el alzheimer ha avanzado, ya que no se refleja en los primeros meses de neurodegeneración. El paciente ya no podrá generar oraciones largas que tengan sentido, por lo que llega un momento en el cual no logran establecer una conversación con ningún individuo cercano.

Al comienzo, ocurre que generan la idea y la comienzan, pero a medio camino se detienen y olvidan cómo deben continuarla. Esto también suele ocurrir en personas sanas por diversos motivos, con la diferencia de que los pacientes con alzheimer no son capaces de recordar de qué estaban hablando.

Cambios de comportamiento

Los cambios en el comportamiento de los afectados comienzan cuando los síntomas principales empiezan a florecer y los pacientes tienen noción de que algo les está ocurriendo, por lo que comienzan a actuar de forma defensiva con cualquiera que se les acerque.

Además, se irritan con facilidad, se alejan de la sociedad, evitan estar con muchas personas y pueden deprimirse de repente.

Sin embargo, cuando la enfermedad ya avanza, estos comportamientos suelen quedar atrás ya que los afectados no reconocen sus problemas.

Agnosia

La agnosia consiste en el cambio que surge en la percepción de los afectados, en cuanto a la utilización de diversos objetos, o en entender algunos comportamientos o símbolos, incluyendo palabras.

Es decir, dicho de otro modo, los afectados con alzheimer ya no sabrán para qué sirve una nevera, ni una lavadora, ni un lápiz, además de que los mismos pierden el sentido en cuanto a sonidos, por lo que el timbre de un teléfono puede llegar a asustarles de sobremanera cuando ocurren de forma repentina.

Algunos comportamientos graduales que ocurren cuando aparece la agnosia, es el hecho de orinar en cualquier sitio menos en el inodoro. Por otro lado, esto también ayuda a los cambios en el comportamiento de los individuos y a los cambios que ocurren en su mente, por lo que sentirse extraños en su propia casa es común. Esto, en algunos casos, les causa ansiedad y desesperación.

Cambios visuales

Si bien para poder pasar por la agnosia se requiere de una buena visualización, en ciertos casos ocurre que el alzheimer llega con problemas visuales en donde los pacientes producen cambios en los colores, problemas para distinguirlos y problemas para diferenciar distancias.

Falta de juicio

Cuando ya la enfermedad ha avanzado en gran medida, la demencia comienza a surgir y se observa en una gran diversidad de situaciones, como cambios en el vestuario (salir sin ropa), bañarse con la ropa puesta o simplemente no bañarse durante días, mostrar cambios inadecuados en la vestimenta, decir cosas incoherentes, etc.

Insomnio

Si bien el insomnio es un síntoma que ocurre de forma común en personas sanas o por cualquier otra enfermedad, es muy común en aquellas personas que sufran de alzheimer y es catalogado como uno de los que primero ocurren junto a la pérdida de memoria a corto plazo, durando toda la enfermedad.

Esto genera que el paciente se mantenga despierto durante toda la noche, o despertar a cada momento, por lo que no mantienen un sueño continuo en ningún momento.

Tipos de alzheimer

Para poder establecer una diferencia en la enfermedad, a pesar de que estamos hablando de tipos de alzheimer, la verdad es que es sólo un tipo pero se diferencia según la etapa en la cual se encuentre el paciente.

Es decir, los tipos de alzheimer se refieren a los estadios de la enfermedad, y son los siguientes:

Estadio leve

El alzheimer es leve cuando aún logra pasar desapercibido tanto por el afectado, como por las personas que se mantienen alrededor del mismo. En esta etapa se comienzan a olvidar ciertas cosas muy simples, como en dónde se han colocado las llaves o recordar alguna palabra sencilla, por lo que es fácil dejarlo pasar, ya que estas situaciones son comunes en personas sanas.

Los cambios que pueden producirse en el paciente son capaces de observarse, pero no parecen ser demasiado alarmantes. Los cambios de humor comienzan en esta etapa, y el comportamiento se ve afectado.

Estadio moderado

En esta etapa la enfermedad ya comienza a hacerse notar mucho más, por lo que las personas que se encuentran alrededor del afectado comienzan a entender que algo está ocurriendo. Las dificultades se vuelven más latentes, sobretodo en cosas muy sencillas, como realizar un mercado o mantener el enfoque en un programa de televisión.

Además, ya no se trata tan sólo de la memoria, sino también del razonamiento y la comprensión que se ven afectadas en el paciente y esto se vuelve evidente a simple vista. En esta etapa la enfermedad suele avanzar con rapidez y los pacientes suelen caer en depresión y en apatía.

Estadio grave

Esta es la última etapa de la enfermedad, aquella en donde la función cognitiva del paciente se ve altamente afectada, por lo que ya el mismo comienza a perder la capacidad del habla, comienza a olvidar rostros y no reconoce a su propia familia, ni siquiera a él mismo, por lo que se sienten extraños en donde sea que se encuentren.

En ocasiones, cuando la enfermedad se vuelve grave, los afectados no saben cómo caminar, ni cómo sentarse ni en qué momento del día se debe dormir, por lo que en ocasiones tan sólo se mantienen quietos, sin decir ni hacer nada. En esta etapa se requiere de ayuda para poder alimentarlos, bañarlos y dormirlos. Por otro lado, ocurre lo contrario y se vuelven inquietos, hablando, gritando, llorando y riendo sin ningún motivo aparente y no entienden cuando se les habla.

¿Cómo se diagnostica el alzheimer?

Como decíamos, el alzheimer no es silencioso, por lo que realizar un diagnóstico suele ser sencillo. Sin embargo, el problema está en que no se realiza con tiempo a favor, sino que esperan a que los síntomas lleguen hasta mostrarse de forma constante.

Al tratarse de una enfermedad neurológica, debido a sus síntomas, lo primero que debe realizar el médico, además de un examen físico y analítico, es tomar en cuenta los testimonios de los familiares y de amigos, y establecer un punto de partida. De allí se realizan exámenes de sangre con el fin de descartar otros problemas que pueden llegar a estar afectando al paciente de forma similar a la demencia.

Cuando esto ocurre y los exámenes dan resultados que descartan otras patologías, es cuando se establecen otras pruebas más complejas, que observan de forma directa el cerebro del paciente. Estas pruebas son la resonancia magnética (RM) y la tomografía por emisión de patrones, en donde en ocasiones suelen requerirse de ambas para llegar a un mejor diagnóstico.

Gracias a estas pruebas se puede observar la estructura del cerebro y cómo ha cambiado el mismo desde que la enfermedad atacó, ya que se observan los cambios ocurridos en el tejido cerebral.

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