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Alzheimer y sus factores de riesgo: ¿cómo puedo disminuirlo?

El Alzheimer es una enfermedad cuya existencia ya cumple más de un siglo, a pesar de que desde ese entonces se desarrollan investigaciones sobre las causas concretas que la originan, actualmente no se sabe el motivo específico por la que aparece esta enfermedad.

Según indican médicos y científicos, el Alzheimer es, probablemente, un padecimiento que no se origina por solo un motivo; hay más de un factor que puede ser el causante de la enfermedad y se les conoce como factores de riesgo: modificables y no modificables.

Factores de riesgo en Alzheimer: modificables

Los estudios científicos que aún mantienen desarrollándose con los objetivos de encontrar más respuestas a las causas del Alzheimer, señalan con más firmeza en estos últimos tiempos que existen factores de riesgo modificables en cuanto a la enfermedad.

Dichos factores se refiere a aquellos que tienen que ver con el estilo de vida y el cuidado cardiovascular.

Ambos factores van de la mano y les explicamos el por qué. Al mencionar los factores cardiovasculares, nos inclinamos a otras patologías; tales, como la hipertensión, obesidad, tabaquismo, diabetes.

Cuando la persona sufre de algunas de las mencionadas dolencias, debe tener un control con los médicos especiales en sus respectivas áreas; llegando así, a los factores de estilo de vida.

Si el individuo se mantiene sedentario y descuidando sus saludables hábitos alimenticios entonces, las consecuencias se verán reflejadas en la salud cardiovascular. Luego procederá a afectar el bienestar del cerebro.

Otros factores modificables señalan que lo mejor es evitar el aislamiento social y encontrar la manera en tener la mente en alguna actividad, con sus respectivos descansos; pero que cumpliéndolos, ayudarán a disminuir el riesgo de Alzheimer.

Factores de riesgo en Alzheimer: no modificables

En cuanto a los dos factores de riesgo que vamos a mencionar porque no son modificables, son: genética y la edad.

Comenzando por la genética, a ciencia cierta solo existe 1% de probabilidad de que la causa de padecer Alzheimer sea directo por genética. Esta enfermedad no es hereditaria, como mayormente se tiene conocimiento.

El otro 99% que resta son genes vulnerables que pueden contribuir a que se genera la patología; sin embargo, dichos genes no lo determinan.

Este factor de riesgo no modificable está influenciado por otros componentes, aquellos que mencionamos en el primer punto de los factores modificables.

Ahora, pasando al tema de la edad; este sí es un factor directo causante de desarrollar el Alzheimer. A medida que se envejece, más probabilidad hay de padecerla una vez que se pasan los 65 años de edad.

Es cierto que hay una gran cantidad de personas que envejecen y su salud en general no está deteriorada y sus capacidades cognitivas se mantienen activas correctamente; envejecer no es sinónimo de estar obligado a sufrir de Alzheimer.

¿Cómo podemos disminuir los factores de riesgo del Alzheimer?

Si hay algo de lo que estamos seguros es que, no hay otra persona responsable que nosotros mismos en tomar la rienda de nuestra salud a nivel general, que ayude y contribuya a disminuir aquellas posibilidades de tener síntomas por Alzheimer.

Está en nuestra decisión tomar caminos más saludables, con pequeñas modificaciones en nuestro estilo de vida que en realidad, se tornen en grandes pasos para el bien de nuestra salud tanto cerebral como cardiovascular.

Es muy importante no tirar por la borda el cuidado a nuestros hábitos alimenticios, así como motivarnos a los ejercicios físicos que mantengan a nuestra mente y cuerpo activos.

Asegúrate de no abandonar la actividad cognitiva ni la social

Probablemente no se trate de un elemento que interceda directamente en la salud cardiovascular. Sin embargo, dichos hábitos sirven como el complemento a reforzar la resistencia de las neuronas ante las alteraciones por presuntas enfermedades.

Es vital mantener la mente activa, a modo de ejercitar la reserva cognitiva; así sea que se trate de retos mentales, juegos, resolver problemas o instruirnos con nuevos aprendizajes.

En suma, las relaciones sociales son tan importantes como ejercitar y mantener la mente activa; con dicho factor, estaremos nutriendo nuestra cognitiva cerebral, las cuales pueden resultar grandes combatientes para la parte de sufrir riesgos a alguna patología del Alzheimer; tal y como mencionamos anteriormente.

Alzheimer

Mantén activo tu cuerpo

Así como debes asegurarte de no dejar a un lado la actividad mental y social; procura tampoco olvidar los ejercicios que ayuden a la resistencia física de tu cuerpo.

Es posible que tengamos una agenda apretada todos los días y por ello, dispongamos de muy poco tiempo; sin embargo, está en nosotros encontrar esos minutos a diario en los que podamos dedicar estrictamente al movimiento o actividades físicas.

Hay actividades o deportes que pueden amoldarse tanto a tus gustos como al estilo de vida. Algunas de ellas pueden involucrarse de manera sencilla en nuestro día a día; por ejemplo, salir a caminar, asegurarse de cumplir con las tareas de nuestro hogar o incluso, jugar con los pequeños de la casa.

Lo importante, es que evites por todo lo alto mantenerte sedentario y desarrollar un cuerpo que muy poco tenga actividad física; además, este factor puede ser buena combinación con las relaciones social.

Organizar una caminata cada día a cierta hora junto a un grupo de compañeros o familiares, es una gran ayuda para nuestra mente y cuerpo.

Procura seguir un buen y saludable plan de alimentación

Muy pocas personas están conscientes de que aquello de lo que se alimentan puede ser terriblemente grave para la salud de nuestro organismo.

Es evidente que, quien mejor puede ayudarnos con nuestro plan de nutrición es un especialista del área; sin embargo, mucho se comenta de la dieta mediterránea; ya que, esta cuenta con el aporte indispensable de nutrientes suficientes para nuestro cuerpo.

Si tienes muchas dudas y preguntas qué hacer sobre esta recomendación, te proponemos que te pongas en contacto con tu nutricionista de preferencia y le comentes tus inquietudes; podrás conocer más sobre dicho plan alimenticio y además, te ajustarán la dieta a las condiciones que tu cuerpo demande.

Modifica tus hábitos dentro de tu estilo de vida

Este punto podría decirse que es un resumen de todos los anteriores que recién te explicamos. Cada uno de esos factores, juega un papel muy importante en el cuidado de nuestra salud y en especial, en evitar que se desarrollen los factores de riesgo que el Alzheimer pueda ocasionar.

Ya sabemos que algunos de ellos no podemos modificarlos porque tienen que ver con la edad y genética en algunas ocasiones; sin embargo, sabemos que podemos hacer un montón de actividades que ayuden a retardarlo o bien, prevenirlo.

Asegurarnos de eliminar malos hábitos como vicios por alcohol o tabaco, quedarnos en un rango de peso adecuado según nuestro cuerpo, evadir los excesos, tratar de no cargar con fuertes responsabilidades que puedan causar un constante estrés crónico, así como establecer un buen patrón de sueño, que nos permita descansar de la manera correcta.